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Butchery and wine: pecado carnal


Carne, que te quiero, carne
No apto para vegetarianos. Si te gusta la carne; la buena; con tantos cortes de piezas distintas como puedas imaginar, Butchery and Wine es tu sitio. Eso sí, para probar este 'pecado carnal' tienes que desplazarte hasta Varsovia, la capital de Polonia, pero, ahora con los vuelos de Norwegian casi sale más barato que ir a Cuenca, por poner un ejemplo.
En España hay buen carne, y alguna de excelente calidad, pero también nos 'meten' gato por liebre en muchas ocasiones: lomo alto, lomo bajo, cadera...vaca, buey, toro...hay que hacer un master, pero no solo para indetificar la parte del animal que más nos gusta sino porque muchos cocineros emplean cada vez más partes poco conocidas o utlizadas del animal y eso, muchas veces, nos confunde.
barra de Butchery and wine

En Butchery and Wine, (carnicería y vino) en Varsovia, eso no ocurre porque disponen de carnes y cortes que levantan pasiones. Aún así, entienden que los entrantes pueden no ser carnes jugosas (mucho mejor poco pasadas o al punto, que churruscadas), pero eso siempre debe ser a gusto del comensal, y derivar hacia otros territorios igual de sabrosos y llenos de sabor como el pulpo o las ensaladas.

Así que para meterrnos en harina Przystawki son entrantes, en polaco, y forma parte de ellos la notable y muy recurrida crema de coliflor (muy utilizada en este país del norte de Europa), los foie gras cocinados de distinta manera y los tartares de carne tan venerados por estos lares.
Sin embargo, como el objetivo era probar las carnes, nosotros decidimos comenzar con algon tan sencillo como habitual en Italia (y España), como fue un Mix de Tomates de Mr Ziolko con Mozarella de Búfala. Y lo cierto es que el sr. Ziolko sabe cultivarlos porque el sabor nos llevó hasta la infancia; a otras épocas  en las que el tomate sabía a tomate. 

Tal vez sea cierto que parte de la culpa de que sea difícil encontrar tomates como los de antes la tiene la Unión Europea UE) que incentiva el cultivo de especies híbridas que, a juicio de muchos agricultores, está consiguiendo cargarse las variedades más artesanales, pero también las más ricas y sabrosas. 
Tomates los hay de todos los colores, hasta azules, y de tantas variedades que superan la centena. Con nombres de animales como los cebras; de frutas como los fresa; de color como los amarillos, verdes, rojos, negros; de personajes  como los de la variedad Otello o  Débora...y los mencionados de BW, pues, del sr. Ziolko. Hacía tiempo que no probábamos unos tomates tan dulces, compactos y jugosos, y la mozarella también era de primera, así que es un plato sencillo que admite remilgos a la hora de pedir. ¿Precio? Los entrantes están entre los 8 y 12 euros, siendo el más caro el pulpo que nos sugirieron que probáramos y no nos defraudó en absoluto. Con hierbas y a la brasa. tenía el sabor y el aspecto que merecía. Así fue como se produjo la simbiosis entre el paladar y la vista; lo que debe ser, vamos.

Sin embargo, he de reconocer que andábamos con cierta inquietud por probar la carne. Y es que por este pequeño e informal restaurante con capacidad para unos 35 comensales pasaban (por nuestro lado) las bandejas con una carnes que daban envidia. Llegados directamente del horno de Berta, los rib eye steak (costillas), los solomillos, los New York steak estilo polaco y USA prime, black angus de Australia y hasta Wagyu, todo depende de lo que quieras gastar. 

Los precios van desde los 14 euros de un steak clásico, a los 37 del black angus o los 50 euros del Wagyu. Nosotros tomamos el  New York Steak Usa Prime, uno de los más sencillos, y estaba maravilloso tanto de textura como de sabor. Se notaba que había mucha calidad y experiencia en la brasa. Asimismo, también probamos el Filete de Vaca Vieja con espinacas, patatas y crema de Madeira, y fue un acierto total. Aún más suculento que el anterior, si cabe la carne estaba espectacular. Sin palitivos ni discusión.

Nos sorprendió que en la carta de esta butchery también tuvieran chuletitas de cordero y el exclusivo pan-frito Dover. Dos detalles para los que no son amantes del vacuno. En cuanto a los postres, apenas hay cuatro en carta, así que no es difícil tomar ua decisión. La nuestra nos llevó al inefable fondant de chocolate, siempre existoso y a una crema brulle de vainilla que supusieron el colofón perfecto a un almuerzo que fue armonizado con un tino polaco nada despreciable.
Butchery and Wine. Calle (ul.) Żurawia 22, 00-515 Warszawa, Poland. www.butcheryandwine.pl  tel. +48 (22) 502 31 18. restaurant@butcheryandwine.pl 

 

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