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Sayulita: México entre las olas



Sayulita vive de cara al océano Pacífico
Este pueblo de Nayarit, en la costa del Pacífico, 
es el santuario de los surferos
Para hacer bien el surf hay que venir a Sayulita, que hubiera dicho 'Rafaella Carra' si hubiera practicado este deporte. Y es que este pueblo, situado en el estado de Nayarit, México, está completamente volcado por y para el surf y se ha convertido en un lugar tan emblemático para 'agarrar -aquí coger tiene otro significado- olas, como lo pueda ser el sur de California, No en vano, ambos lugares están bañados por el océano Pacífico. Si te gusta el mar y las aguas cristalinas no dejes de visitar este curioso lugar
Para llegar hasta Sayulita hay que recalar antes en Puerto Vallarta. Esta ciudad del estado de Jalisco, aunque pegado a Nayarit, es el aeropuerto más cercano. El problema siempre es que desde España no hay vuelo directos y las escalas en Europa y el propio DF hacen dificil llegar hasta este idílico lugar. Y es que Sayulita es el pueblo del surf... está claro. En este lugar el que no lleva una tabla debejo del brazo no es persona. Con la vida volcada en el océano Pacífico, no cabe duda de que si aborreces el mar aquí estarás fuera de sitio.
Esperando las olas un día nublado de junio

De hecho, el tiempo se para en Sayulita. No hay prisa porque el único objetivo es disfrutar del océano y de unas olas que aquí son especialmente voluptuosas y transparentes. De hecho, en el camino que va desde este pueblo a la lujosa zona de Punta de Mita, puede que te bañes con las mantas rayas invadiendo la necesaria distancia de seguridad. Una ola, quien sabe, o ver a europeos 'invadiendo' estas aguas cristalinas pueden hacerles curiosear por las iinmediaciones. Pero, tranquilos, no pasa nada. Aquí todo transcurre bajo la normalidad de un ecosistema que convive con 'the time goes bye' y que se disfruta con no hacer nada más que andar por el pueblo,  acudir a alguna fiestecilla y cazar olas.
Calle de Sayulita

Tal vez te parezca aburrido, si no eres un/a loco/a del surf, pero vivir esta experiencia es maravillosa, aunque te de de lo mismo este deporte. En realidad, muy cerca de allí tienes la solitaria playa de los Cocos a la que se accede por un camino de tierra que suele ser transitado por los vaqueros y sus reses. Y hacia el sur, la maravillosa costa que llega hasta Punta de Mita, con lugares de ensueño para disfrutar del agua y el sol (que aquí duele de verdad) como nunca antes lo habías hecho.
La farmacia del pueblo
Hasta hace no muchos años, Sayulita era una aldea de apenas seis o siete casitas, construidas de palma y alumbradas con cachimbas de petróleo. En realidad, toda la zona está llena de palmeras de coco de donde se extrae el famoso aceite (de la nuez) empleado en todo tipo de productos. Por eso es un lugar con una carretera plagada de ranchitos donde venden todo tipo de frutas tropicales lo suyo es  tomarse un agua de coco, fresquita, con pajita y desde el mismo coco.
Artesania nayarita

Después de los cocos vino el ganado y los rancheros empezaron a ser los ‘reyes’ de la zona de pueblos como (Pátzcuaro, La Higuera, San Francisco o  Lo de Marc.) Aquí las haciendas y las señoras y señores que las gobernaban eran el centro del poder y dominaban el cotarro salvo por los pescadores que entonces y ahora le daban a la pesca del huachinango, pargo, jurel, sierra, mero, ostión, camarón y langosta.
Sombreros de vaquero
 Pero, entonces llegaron los años 60 y todo cambió. En esa época se construyó la carretera hasta Puerto Vallarta y ahí comenzó el despegue turístico de una aldea que de pronto vio como después de las palmeras, el ganado, y la pesca su mayor joya era las olas. Se empedraron las calles –aunque algunas siguen siendo de tierra- , se empezaron a instalar comercios y servicios básicos como las farmacias y Sayulita se convirtió en el santuario para la gente a la que le gusta el mar y viven por y para el.
De hecho, ahora los lugareños nayaritas cuentan que este pueblo lo crearon hace mas de 5000 años los dioses de las olas, y en concreto Oz, que determinó que en este lugar crecerían las olas perfectas. Y así fue.
De camino a Punta de Mita hay playas espectaculares

MAS PISTAS
LO QUE LAS GUIAS NO DICEN.
Restaurante Café des Artistes
La vida nocturna en Sayulita, como podrás comprender fácilmente, es muy activa. Múltiples fiestas y clubes nocturnos se reparten por el lugar que alcanza su culmen los fines de semana. En Punta de Mita puedes comer de forma más lujosa o acercarte hasta nuevo Vallarta con su flamante puerto deportivo. Todo está en un radio de unos 100 km. a la redonda. Desde nuevo Vallarta puedes embarcarte en una lancha que te traslade hasta las islas Marietas para hacer snorkel. En algunos tramos de la bahía el agua estará marrón. No hay problema: es la tierra que arrastar el rio que desemboca en el océano.

LO QUE NO TE PUEDES PERDER
Helados callejeros
Cómprate un sombrero vaquero auténtico en Lo de marcos o Rincón de Guayabito. Aquí el sol pega de lo lindo y no estará demás protegerte 'el coco' con uno de estos bonitos y artesanales sombreros. Tómate un helado callejero y disfruta de los lugares que te muestran el México ‘verdadero’ Si quieres ver playas maravillosas y tortugas, ese lugar es playa de los cocos (ver nuestro siguiente post sobre Mexcaltitan) y si, por el contrario, lo que te gusta es estar en la mejor playa de la zona desciende en dirección a la exclusiva zona de Punta de Mita y Bahía Banderas. Las Olas te envolverán con su magia y te harán feliz y libre.
Hoter Four Seasons

COMER Y DORMIR
Si quieres alojarte en lo mas de lo mas, el sitio es el hotel St. Regis o el Four Seasons de Punta de Mita, junto al campo de golf. Increibles. Pero también tienes otras opciones estupendas y más baratas como el Occidental Villa la Estancia, Villa del Palmar Flamingos o el Marina Banderas y en Sayulita el Siete Lunas. Para comer Chocobanana, y Tierra Viva. En Punta de Mita nuestro restaurante preferido es sin duda el Café des Artistes del Mar, pero también tienes calidad en el restaurante Carolina pertenece al hotel St. Regis y el Sí, señor.
La Tovara, el México más desconocido
El Mundo mágico de los Huicholes