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Teckel: la cocina sin pretensiones


'Chow Chow', en febrero, nueva apertura 
de esta curiosa patrulla canina gastronómica
Primero fue Teckel (perro salchicha), luego llegó Pointer (perro de caza) y ahora, en febrero, llega Chow Chow, nombre del famoso perro chino  que completa, por el momento esta versión gastronómica de una particular patrulla canina. De momento, nosotros conocemos Teckel, pero esperamos poder contaros en breve cómo es la experiencia Pointer y Chow Chow, en febrero.
El grupo hostelero que gestiona estos restaurantes comenzó su andadura en otoño de 2015 con la apertura de Teckel: un restaurante intimista, muy propio para parejas y con una pequeña, aunque coqueta terraza, muy cerca del estadio Santiago Bernabéu de Madrid.
baos
El segundo proyecto, abierto hace un par de meses y al que tenemos pendiente visita, fue otro restaurante con nombre de raza perruna: Pointer, y en febrero entrará en liza Chow Chow que estará ubicado en la avenida de Concha Espina número 55 (junto a Teckel), y basará su carta en una fusión de comida japonesa y mexicana, y contará con los chefs procedentes de los restaurantes japoneses Suntory y El Japonez, ambos situados en el distrito de Polanco, en México D.F. Y es que este grupo empresarial parece haber dado con la fórmula mágica del éxito porque a lo largo de 2017 tiene previsto dos aperturas mas.
Teckel, fue el primer perro gastronómico de la camada y aunque sus mentores dicen que ofrece en su carta tradición, producto y personalidad, lo cierto es que en nuestra opinion, salvo la ensaladilla del mar de la abuela Piedad, y alguna tarta lo de las abuelas será internacional porque las españolas  
no cocinaban ciervo con salsa tártara o atún marinado con guacamole y chile habanero; al menos eso creemos
flamenquines

Por eso  pensamos que sería más acertado decir que la carta ha experimentado los toques de César Galán y su particular visión de la modernidad, lo que está rico y lo que se lleva, uniendo sabores, olores y texturas a unos platos que están muy de moda en el panorama gastronómico actual como los famosos baos (bocadillos en bollo chino) que han arrasado en Madrid.
Una cocina que, esta vez sí que coincidimos, es honesta y sin pretensiones, y que con una relación calidad-precio buena invita a los comensales a disfrutar en un ambiente intimista que tiene que ver con una luz ténue y una terraza luminosa de día y acogedora de noche especialmente proclive para hablar distendidamente o confesar algun secreto de amor.
Sea como fuere, las croquetas de gamba roja al curry están buenas y cumplen con lo que se espera. También tienen otra modalidad de sobrasada y piña, que resultan soprendentes.
Un guiño a lo andaluz y a Córdoba son los flamenquines de calabaza, queso y pollo, que nada tienen con el sabor que marca el jamón en los tradicionales, pero que también cumplen con las norma modernista de esta carta que, una vez mas, tenemos que corregir no es tradicional salvo en el nonbre de algunos platos.
El atún marinado con guacamole y chile habanero (en pequeña cantidad) es otro de los platos estrella de este restaurante, que también incluye en carta el lomo de bonito vuelta y vuelta con cous cous, tomate y albahaca o la pluma ibérica a la pekinesa, todo en torno a los 15 euros de precio.

Otra de las especialidades es la hamburguesa El capricho cuya carne, para más señas, distribuida por ese famoso restaurante de León, sirve a Teckel . Un suculento bocadillo de costillas o la picaña de ternera, son muestras de lo que se puede degustar en este pequeño restaurante madrileño.
En Teckel, además, el servicio es muy atento, de manera que el comensal se siente arropado en todo momento por el trato cercano y personal más absoluto.

De la terraza ya hemos dicho que es 'belle de jour' y 'soiree intime', por la noche. de manera que cumple perfectamente con los deseos de quien sea del gusto de estos pequeños invernaderos que permiten disfrutar del aire libre en Madrid aunque sea invierno
Entre los postres (5 euros de media) destacan las croquetas de natillas, crema catalana y Nutella , la tarta de galleta y coco o la curiosa tarta de cerveza negra y, otra vez tirando de tradicion, el tiramisú de la nonna (abuela en italiano) Nella y la tarta de la abuela Josefina.

En definitiva, Teckel no tiene una cocina pretenciosa, pero representa perfectamente al pret a porter de la gastronomía actual con un local pequeño e intimista y una terraza que estira el aforo como si fuera un 'perro salchicha' Una buena opción que será muy del gusto de grupos tranquilos, chicas y parejas. 
Teckel. Av. de Concha Espina, 55, 28016 Madrid 915 99 64 00 www.teckelmadrid.com. reserva@teckelmadrid.com