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Hvar: la 'hermana croata' de Ibiza

Plaza de San Esteban con la catedral al fondo (isla de Hvar)
Junto a Brac, forman las dos islas más famosas de Dalmacia
La isla de Hvar, frente a Split, en Dalmacia, Croacia, es la más famosa y visitada del país. Sus aguas cristalinas, así como su famoso ocio nocturno y su oferta de restauración ya la convertirían, por si mismo, en un aliciente para visitarla. Pero es que además es bella y tiene monumentos y rincones realmente preciosos que marcan el tempo de una isla para pensar, soñar y divertirse. Aquí tienes las claves para no perderte ni un detalle.


De todas las islas del mediterráneo hay dos a las que les gustaría ser Ibiza: una de ellas es Mykonos y pertenece a Grecia, y la otra es Hvar (pronúnciese 'agvar') y está en Croacia, frente a la ciudad de Split. En la primera se insulta a Ibiza con pintadas escritas en las playas más cool, mientras que en la segunda se intenta conservar -y se consigue- ese ambiente intimista de una isla coqueta con catedral, castillo, puerto, zonas de ocio nocturno para todos los gustos, y una propuesta gastronómica más que interesantel. Así que tuviéramos que quedarnos con una de las tres como paradigma de verano, diversión y modernidad, esa sería Hvar -con permiso de Ibiza, claro- porque todo en esta isla, y sobre todo en su capital, está mas al alcance de un paseo.
A la isla se llega en catamarán o en ferry (si vas sin coche) desde Split. Lo mejor, porque son los que tienen más horarios, es comprar los billetes en Jadrolinja que, por otro lado, es la compañía 'naviera oficial croata'. En el catamarán se tarda una hora y desde el puerto de Hvar se puede ir andando a cualquiera de los hoteles o apartamentos en los que pernoctar.
Hvar desde el castillo

Como ya hemos dicho, es una de las islas más visitadas de la región y el pueblo de Hvar (con el mismo nombre de la isla) es muy famoso por su ocio nocturno, pero no hay que olvidar su interés cultural: porque posee lugares realmente preciosos como la Catedral de San Esteban del S. XVI, el Convento de los Franciscanos, el Teatro Antiguo o La Fortaleza Española. 
Justo al lado de San Esteban o, completándola, está San Esteban Square o la plaza, para entendernos,con un suelo empedrado que no hace sino realzar aún más su belleza veneciana. Al atardecer, además, por el sol o por la luz artificial, se ilumina como si todo se fuera mágico: el castillo un gigante, vigilando desde lo alto, y los barcos ninfas que desalojan turistas o descansan en los muelles guiñando sus ojos a ritmo del sol y la luna.
 
Plaza de San Esteban...de paseo

En realidad, sentarse en la plaza, en alguna de sus terrazas o recorrer el muelle bastan para cruzarse con cientos de personas -la mayoría jóvenes y de buen ver- conviertiendo el trayecto en una auténtica pasarela de moda. 
Pero la isla también tiene otros alicientes como bañarse en alguna de sus playas naturistas (en las islas de Brac y Hvar hay unas cuantas).Una de ellas se encuentra en Zecevo y para visitarla es necesario alquilar un barquito desde Jelsa, un pueblo costero que se encuentra frente al islote
Panoramica del puerto de Hvar al atardecer


Hvar con el castillo español en la cima


Igual que ocurre con la isla cercana de Brac, donde dicen que se producen los atardeceres más bonitos -aunque para nosotros los de Hvar son ya sobresalientes-, las carreteras tienen muchas curvas y desniveles, aunque la vía principal que conecta con el otro gran pueblo de Hvar, Stari Grad, y lugar donde fondean los ferrys, está bastante bien.
Hvar es también famoso por sus poetas, y en verano se pone en marcha el curioso negocio -que esta generalizado en Croacia- en el que los lugareños convierten sus casas en improvisados hoteles alguilando habitaciones. En el barrio de Dolac, a tiro de piedra del puerto, hay unos cuantos lugares que están más que decentes y con un precio caro para un croata, pero asequible para un español, de unos 60 euros noche.

Al Sureste de Hvar está la playa de Stari Grad y en la isla de Marinkovac, a la que se puede llegar en barco, se encuentran las playas de Stipanska y Min. Si optamos por el sudoeste de la isla hallamos la playa de Palmizana y finalmente en la parte más meridional se ubica la playa naturista de Zavala.
Supetar (isla de Brac)

Brac
La primera isla que te encuentras al salir del puerto de Split no es Hvar, que está justo detrás, sino Brac. Mucho más familiar y tranquila que Hvar, tiene unas carreteras tan endiabladas como las de su su hermana 'marchosa'. Carreteras que conocen bien los taxistas del puerto que hacen el recorrido desde Supetar hasta el sur (Bol) y su famosa playa de zlatni rat  . Para que os hagais una idea, en este recorrido, de unos 40 km se emplea una hora y los taxistas lo hacen en media hora escasa. Así que adelantan hasta en linea continua, pero, tranquilos, que controlan un montón. El cabo dorado o zlatni rat es el lugar más famoso de la isla y practicamente ésta vive de él. Pero también hay otros lugares como la playa de Stomarica, en la bahía del mismo nombre que merece la pena ver.
Playa de Zlatni rat (una de sus dos lenguas)

MAS PISTAS
LO QUE LAS GUIAS NO DICEN
Ir a las islas de Hvar y Brac no es complicado desde el puerto de Split pero, curiosamente, entre ellas no están bien conectadas, así que si llevas coche tendrás que volver a Split para tomar otro barco. El viaje sin coche cuesta unas 55 kunas (unos 8 euros) por persona y con coche la cosa se va a los 42 euros mas o menos. Si vas a comprar algún recuerdo, hazlo en Split o en Brac, en Hvar tienen precios desorbitados. Para que os hagais una idea, una camiseta puede costar 80 kunas en Split (12 euros) y la misma 150 kunas en Hvar y todo así. La isla de Brac se puede ver en el mismo día sin hacer noche, pero en Hvar nosotros recomendamos quedarse una o dos noche para poder disfrutar de su ambiente nocturno y sus restaurantes y recorrela con tranquilidad. El reloj de la catedral suena de 9 a 10 de la mañana, cada 15 minutos, por lo que si te has recogido a las 5 de la mañana, no te hará mucha gracia, pero es lo que hay y forma parte del encanto de la isla. Si vas a ver Brac, puedes hacerlo en un ferry (sin coche) y luego tomar un bus desde Supetar a Bol. Sin embargo, hay otra opción mejor , y es la que recomedamos- como es unirte a otros pasajeros hasta completar el cupo de ocho plazas y tomar un taxi. La diferencia de precio con respecto al bus es mínima (sale por 50 kunas por personas) y la ventaja es que llegas antes a la playa, el taxi te deja en la misma playa y no en el pueblo de bol (a 15 minutos andando de la playa) y si quieres puedes acordar que luego vaya a recogerte.
Zlatni rat en el pueblo de Bol (isla de Brac)


LO QUE NO TE PUEDES PERDER
Aparte de subir al Castillo (no hace falta entrar porque se ve lo mismo desde fuera que desde dentro y así te ahorras unas kunas), debes visitar la catedral de San Esteban, pasear por su plaza y contemplar el atardecer en el puerto. Por la noche, y aunque hay otros locales de moda, lo más de lo más es ir a Carpe Diem bar -en Hvar- o playa, en un islote frente a Hvar y al que se va en barquito. Las copas, sin etiqueta ni filiación, en español lo llamaríamos 'garrafón', cuestan 100 kunas (unos 14 euros), pero si quieres ver y ser visto y formar parte de la gente guapa de las noches croatas no debes perdertelo por nada del mundo. Si viajas más días o solo vas a Split y las islas, sin recorrer otras regiones de Dalmacia, otra opción que debes valorar es visitar la isla de Vis, pero sobre todo la isla de Bisevo que guarda la llamada cueva azul con dos entradas una a nivel del mar y otra bajo el Adritático. 
En Carpe Diem la 'marcha' está asegurada

COMER Y DORMIR
terraza de Dalmatino
Con respecto a dormir, ya hemos dicho que existen numerosas casa y apartamentos a un precio mas o menos razonables para un español, sueco, alemán o austriaco (aunque caros para los croatas). Y en el barrio de Dolac hay unos cuantos. Solo hay que mirar y elegir en cualquiera de las webs de reservas como venere, trivago, tripadvisor, momondo...ya sabeis lo que hay. Para alquilar coche, lo podeis hacer con tranquilidad desde España en rentalcars con seguridad y precios muy competitivos.En cuanto a la gastronomía, en Hvar abundan las algarrobas, y si no es así lo parece y se han convertido en el emblema de algunos restaurantes como Dalmatino, donde los hermanos Denis y Toni Vesovic y su compañero Miglav Mavrek, llenan cada noche este local con una cocurrida terraza y siempre hasta la bandera. Entre los platos de este restaurante con una familia con 300 años de historia, destacan los ñoquis negros de patata con trufa. Aparte de Dalmatino, nuestro restaurante recomendado en Hvar, en la isla también tienen buena fama Agava, Konoba Menego y  Zori.

 Croacia: identidad mediterránea

Trogir