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Polignano a Mare: la elegancia marina de Puglia


Voláre... sobre el Adriático
A medio camino entre Bari y Brindisi, Polignano a Mare es la diosa del Adriático. Esbelta, subida en unos tacones en forma de acantilados calcáreos, sus curvas en forma de cuevas calcareas que ha esculpido el mar, añaden aún más misterio a su brutal belleza. Famosa por su postal la cala Lama Monachil, en el centro del pueblo, aquí nació Domenico Modugno, el compositor de la famosa canción 'Volare'. Si quereis acompañarnos en este viaje por el señorío no teneis más que seguir leyendo y mirando.

Fue un humilde pueblo pesquero, pero se ha convertido en la bella del lugar. Y en esta especie de travestismo arquitectónico hoy es una de las visitas ineludibles cuando se viaja por la Apulia italiana. Una región, justo donde termina la famosa bota, tan maravillosa como desconocida para los turistas 'no italianos'.
Arco Marchesale

Entre Bari y Brindisi se agolpan una suerte de bellezas que abruman al viajero. Ostuni, Locorotondo, Alberobello, Polignano a Mare...Volareeeeeee. Cuando se hacen las inevitables listas de los pueblos más bonitos, en este caso de Italia, Polignano siempre sale en los papeles y por algo será.
El pueblo es blanco, como casi todo aquí, y azul marino, como su mar. Sus rocas calizas salpican una costa acantilada a más no poder. Solo hay que pasear por sus bordadas pedrestres para saber que aquí todo se mueve desde las rocas excavadas. Incluso hay un famoso restaurante que está enclavado en una cueva rocosa y desde la que se aprecia como choca el agua en una rompiente interior con espectáculo gratutito para la vista y los oídos de los comensales.
Polignano a Mare tiene todo para triunfar y su famosa playa de las postales - la playa Lama Monachile, no es sino una muestra de su belleza exterior, pero también interior. Por eso, si tienes la inteligencia de viajar hasta allí debes rebuscar un poco, porque la belleza también está en el interior.
Casco antiguo de Polignano

Las calles del casco viejo son estrechas y cuenta con numerosos salientes y balcones a los acantilados donde siempre están situados estratégicamente los restaurantes y donde puedes tomarte una Peroni bien fria (cerveza italiana), con un almuerzo de batalla, pero mirando al Adriático. ¿Se puede pedir mas?  
Cala Lama Monachile

Bueno, y eso sí, no pidas pizza que parecerás un 'guiri'. Aquí se come pescado a tutti plein. Al entra al pueblo lo normal es que lo hagas por el Arco Marchesale que, como su propio nombre indica, es un arco, inusual en el España, pero habitual en Italia, aunque esté al borde del mar. Nada más pasarlo, a la izquierda esta la Iglesia del Purgatorio, barroca del siglo XVIII y en estilo barroco, y llena de huesos y calaveras.

Siguiendo hacia el centro, camina hasta la piazza dell orologio, la más importante del pueblo y disfruta de sus heladerias, tiendas y pasajes increibles blancos y radiantes que acaban en algún blacón tranversal donde se asoma el mar. Algún hortera mantiene que esta es la perla del Adriático menospreciando a Venecia o Dubrovnic, lo cuál es, cuanto menos, descabellado. Para llegar hasta el centro se cruza un puente que guarda restos de la antigua vía Trajana, la cual en época romana unía Roma y Brindisi.
Si algo tiene Polignano es costa; abrupta, sí, pero costa. ¿Y playas? Bueno, aquí te venden que son buenas, pero las mejores se hallan sin duda más al sur de otra joya que es Monopoli.


Los 12 kilómetros de costa ofrecen lugares buenos, regulares y malos en un mar cristalino. Entre los primeros están Cala Ponte,  Paura y Sala, y entre las malas de solemnidad San Vito. Si os dicen lo contrario, no hagais caso pero, si aún así, sois desobedientes acercaros para resbalaros entre sus pedruscos. Los escarpines no son obligatorios, pero si te acuerdas y los llevas, póntelos, pónselos.

MAS PISTAS
LO QUE LAS GUIAS NO DICEN
En Polignano suelen celebrarse los campeonatos de clavados “Red Bull Cliff Diving World Series“, que, como habrás adivinado consisten en saltar desde los acantilados. Si estás por allí, mola verlos. La playa Lama Monachile, como casi todas, tiene cantos rodados así que dale al escarpín. Lo de San Vito y está dicho, así que no vamos a insistir. El pescado es muy bueno y fresco, así que si pides pasta que sea con proteina marina o marisco, no te arrepentirás. A Polignano también se puede llegar en tren por un precio módico.
 
Restaurante Grotta Palazzese

LO QUE NO TE PUEDES PERDER
Ver las grutas excavadas en la roca. La mejor forma de verlas es contratar una excursión en barca. Obviamente no te puedes perder tomarte un aperitivo en alguno de sus bares situados en los balcones y disfrutar, en la época del año que sea, de Lama Monachile. Será una imagen que no vas aolvidar nunuca, nunca, nunca.
  
COMER Y DORMIR
Nosotros estuvimos alojados en un hotel cerca de Bari, el Barion, que está muy bien de precio y tiene calidad...y vistas. Cómodo, con parking propio para el coche. En Polignano hay algún un B&B, pero dependiendo de la época del año, suelene estar a tope. En cuanto a comer, fantástico el momento, las vistas y casi todo (la comida es normalita y el precio alto) de la Grotta Palazzese, un restaurante-hotel-gruta con unas vistas espectaculares. Asimismo, y mucho mejor, la recomendación es desplazarse hasta el cercano Monopoli  para visitar la masía del siglo XII del restaurante Angelo Sabatelli (unos 50 euros de media). Otro lugar interesante es Pasha, en Conversano, un lugar superelegante con platos tan genuinos como la pasta de cebada o el rissotto también de cebada con gambas. El precio, como el anterior está en 50 euros y ambos tienen una estrella  Michelin. Sin estrella, con Bibendum, y mejor y mas barato que los anteriores e igualmente recomendable es L'Aratro, de Domenico Laera, en el pueblo de Alberobello, cocina de Apulia auténtica y sabrosa. En el propio Polignao a mare hay multitud de pequeños restaurantes con una oferta menos formal y de precio más ajustado como, por ejemplo, el Antiche Mura y, sobre todo, el Mint.