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Viena: la 'tarta' de Europa

El ayuntamiento es majestuoso
La capital de Austria lo es también de la música clásica, con permiso de Salzburgo

Viena es una tarta, no hay duda. No solo por su célebre pastel Sacher, sino porque todos sus edificios rezuman barroquismo. Palaciega hasta el tuétano, tiene en su 'Prater' el pulmón necesario para disfrute de domingueros y turistas. Normalmente se visita en los tours de centroeuropa junto a Praga y Budapest; pero, aunque parezca increible, las tres ciudades, como si fueran los tres tenores Pavarotti, Domingo y Carreras, tienen tantas similitudes como diferencias entre sí. Y el dilema, para proclamar cuál tiene más belleza, es el orden en que se visitan. Nosotros las visitamos por separado, así que no tuvimos que elegir. ¿Os venís a Viena?

Viena es probablemente el lugar más imperial y regio de Austria y de Europa. En esta ciudad, famosa no sólo por su Prater (Pradera-Parque) que bulle en verano con su noria (a la que debeis subir) echando humo de tanta gente como la frecuenta, también se la conoce, en lo gastronómico, por sus codillos, salchichas y cerveza debido a la influencia básicamente alemana, como no podía ser de otra manera. 
San Esteban
Pero lo que sí es solo suyo y nada tiene de imitación teutona es su tesoro mejor guardado: la tarta Sacher que nació en 1832 diseñada por el fundador del hotel del mismo nombre y que desde 1932 dirige la familia Gürtler.
Pero aunque Viena sea imperial, barroca y hasta pastelosa... no se puede entender sin la música y compositores como Mozart, Beethoven y sobre todo los valses de Johan y Richard Strauss. Su Ópera, excelso local dado a las lujurias musicales por el que han pasado los artistas más grandes del Universo, es un estandarte mundial de referencia.
La otra gran atracción de la ciudad es su Prater (como la casa de Campo de Madrid); un  escenario de lujo y glamour al aire libre, repleto de cocina popular o de street food (más bien park food ) que se llena de salchicas gigantescas y chucrut (col blanca que produce altas cantidades de gas natural al que hay que sumar la de las jarras de cerveza que te colocarás, como hicimos nosotros, entre pecho y espalda.  

Palacio de Schonbrunn

Los pechos de Belbedere
Ahora mismo, además, desde el 11 de junio y hasta el 4 de octubre se está celebrando la primera bienal interdisciplinaria que pretende unir arte y arquitectura, en distintas exposiciones repartidas por la capital. La exposición que tiene como lema 'idea para el cambio', se basa en la modernidad digital y se presenta en diferentes escenarios de la ciudad: en el MAK – Museo Austriaco de Artes Aplicadas/Arte Contemporáneo, en la Kunsthalle Wien, en el laboratorio Angewandte Innovation Laboratory de la Universidad de Artes Aplicadas de Viena, en el Centro de Arquitectura de Viena y en zonas al aire libre.
Pero volviendo al meollo de la ciudad, hay que citar que aparte del precioso Ayuntamiento y el Prater, otra de las visitas obligadas es la catedral de San Esteban
Sin sus cúpulas de vivos colores no se entendería la ciudad, así que ya sabes que las fotos que saques de la misma van a ser las más emblemáticas.
Campana de Pummerin
De estilo gótico, cuenta con cuatro torres de hasta 136 metros de alto. Visitable, puedes subir sus 343 escalones para acceder al salón de la Torre y contemplar unas vistas espectaculares sobre la ciudad. La catedral tiene 13 campanas, pero la más famosa se llama Pummerin y está a 68 metros sobre el suelo en la torre norte (todo el mundo se fotografia con ella) Y es que es la segunda campana más grande de Europa. En el tejado de la catedral, multicolor, están pintados los escudos de Austria y Viena y también el águila imperial de dos cabezas.

Exterior del palacio de Hofburg; el de Sisí
Schonbrunn
Otro lugar emblemático es el palacio de Belvedere en el centro de la ciudad. Mola mas su exterior que un interior absolutamente decepcionante a pesar de que haya algunos cuadros ilustres como El beso de Gustav Klimt. Lo mejor son las caballerizas y la tesorería medieval (Donde antiguamente alojaban a los 14 caballos más bonitos del Príncipe y hoy exponen hoy todas las existencias de arte medieval del Belvedere) además de su jardin y sus mujeres-efigie en la puerta custodiando la entradas. Figuras que tienen los pechos negros del sobeteo a que les someten los turistas porque alguien ha difundido el rumor de que da buena suerte. Si es así, como si no, nosotros también sucumbimos a la tentación de acariciar los frios pechos de estas efigies. ¡Qué le vamos a hacer¡...y si , sí?
Pero si quereis ver un palacio como 'Dios manda' entonces el destino es el Palacio de Schönbrunn, construido en el siglo XVII, es la residencia de verano que utilizaba la familia imperial.
Aparte de sus inabarcables dimensiones, dependiendo de la hora del día que vayas, si es en verano, el calor puede ser inmenso.
 Ayudados por audioguías aquí te cuentan la historia de sus preciosos salones chinos. Luego para quien les guste, puede ser interesante la visita al museo de carruajes. A nosotros esto nos agobió un poco y nos empeoró pensar en el polvo y ácaros que habría sobre ropajes y carrozas de caoba. Así que lo vimos rápido y sin mucho interés.

El otro palacio emblemático, éste en el centro de la ciudad, es el Palacio Hofburg, lugar de residencia de los Habsburgo.Tiene museo, iglesia, capilla, pero sobre todo la biblioteca nacional y la escuela de invierno de equitación; más bien escuela española de equitación  basada en la doma clásica y que mantiene su estatus desde hace 400 años. En este palacio se encuentra, además, el museo de la famosa Sisí y la plateria de la Corte.
Finalmente, no quisiéramos dejar de lado al pulmón de Viena -aparte del Danubio- como es el Prater. Lugar de reunión de muchos vieneses que disfrutan de sus atracciones y casetas de comidas durante estos meses de verano. Para mitigar el calor, nosotros fuimos por la noche, y nos costó encontrar una mesa.Dentro de él se encuentra el parque de atracciones más antiguo del mundo (1895) y aunque es un lugar boscoso y apacible, un día fue coto de caza. Ahora lo que se cazan son los codillos, las salchichas y las cervezas que se sirven en sus numerosos restaurantes al aire libre. No os perdais la noria y poneros monos porque os harán una foto que luego os intentarán vender a la salida (hay que ganarse la vida)
La noria del Prater por la noche


MAS PISTAS
PARA NO PERDERDE
No os perdais la Noria gigante del Prater. Aparte de ser uno de los emblemas de la ciudad que está a 60 metros de altura, podreis hacer una fotos chulísimas de Viena y el Danubio (hay dos Danubio, el interior canalizado, domesticado y donde la gente improvisa playas, y el río de verdad). Tomar una porción de tarta Sacher en la cafetería del hotel del mismo nombre. Es chocolate en un bicocho de mantequilla y nata...y mermelada de albaricoque (aunque en alguna de sus variantes les pongan fresa).
Interior de Harrys Time

COMER Y DORMIR

Viena Tiene siete restaurantes con una estrella Michelin y dos con 2 estrellas. Nosotros, como de costumbre, hemos hecho una selección 'salvaje' (porque no están todos) de los que más nos gustan. Por calidad-precio uno de ellos es el Harry's Time , y si te gusta la influencia asiática tu sitio es Mochi. Otro de los que cuentan con un binomio calidad-precio imbatible es el Tempel , pero si quieres dar el salto a una estrella Michelin, también puedes comer sin arruinarte en Dom Beisl , en el que se puede comer por 40 euros, y otro que tal baila es el Walter Bauer, cerca de Prater, también de una estrella por 50 euros y cocina de autor de nivel.