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Puerta Sevilla: íntimo y personal




Este restaurante cordobés recoge en su carta parte del arsenal gastronómico tradicional
Suena raro, porque se llama Puerta Sevilla y está en Córdoba, pero así son las paradojas de los restaurantes y los lugares donde se ubican.Este se halla en pleno barrio de San Basilio, junto al alcázar de los Reyes Cristianos, así que sirven comida tradicional, como debe ser. Así que, aunque el nombre suene raro, la cocina es de lo más coherente y el patio de esta casa uno de las más bonitos -si no el que más- de Córdoba. Así que aunque nada más fuera por eso, no deberías perdértelo.
Un patio cordobés (pero ¡qué patio!). Un noche del final del verano. Parejas que deslizan sus secretos en voz baja. Ni una voz más alta que otra por respeto al cocinero, a la cocina, al escenario o a todo a la vez. El embrujo justo del murmullo cómplice para que hablen los platos y suene la vajilla imperceptible más que para los gatos. La simpatía con su risa contagiosa de una jefa de sala que alegra al más saborío. Ese es el ambiente que se respira en el restaurante Puerta Sevilla, sito en uno de los barrios más emblemáticos de Córdoba: el barrio de san Basilio también llamado del alcázar viejo porque no lejos de allí se encuentra el alcázar de los Reyes Cristianos.
Un patio de ensueño
La casa donde se ubica el local tiene dos plantas y más de 200 años de antigüedad. Y gracias a ello o por culpa de ello, sufre el síndrome de Diógenes, pero en fino, ya que está trufado de muebles y objetos antiguos que, en según qué habitación, podría formar parte del escenario del programa Cuarto Milenio. 
El cuadro qie mira
Misteriosos, alguno de sus comedores destilan historia por los cuatro costados. Incluso tienen su sala inquietante, la del cuadro del hombre que siempre te mira (te coloques donde te coloques), así que si te acercas al restaurante pide que te dejen subir a la parte superior porque parece un museo etnográfico. Hasta las llaves de la luz son del tiempo de Maricastaña: magníficas, simples, que te traen a la memoria la casa de la abuela. Igual que muchos de los platos que se sirven, porque una de las cosas que se pueden decir de este restaurante -perteneciente al grupo de restauración MC como Costasur, el vivero o la taberna de la viuda- es que no juegan a cosas raras y en carta uno encuentra lo que espera encontrar: una cocina tradicional con los toques de innovación justos para emocionar a propios y extraños, en este caso multitud de turistas que se acercan a este lugar tan emblemático.Y es que en este restaurante se puede degustar parte del recetario tradicional cordobés.
Lasaña de foie con queso de Zuheros

Tal vez por eso el jefe de cocina, José Sabaté, juega con los sabores de siempre.No se mete en berejenales más de lo necesario y siempre para mejorar el plato como ocurre con la lasaña fría de foie con queso de Zuheros (¡ay que pueblo tan bonito), manzana caramelizada y helado de higo que está sensacional. 
Tampoco se le ve nervioso si tiene que preparar una simple tosta, que también las cuadra, como la de boquerón y anchoa sobre fina alboronía con ali oli que está para chuparse los dedos (literal).
Solomillo ibérico
Y es que aquí la gente no viene a buscar alta cocina, que ni está, ni se la espera, porque el negocio es otro, pero de los fogones salen platos que podrían hacer llorar de felicidad al personaje más gourmet (o foodie, como resaltan ahora los bobos/as de turno) y, si además, vienen acompañados de la risa y amabilidad de la jefa de sala, Marta García, entonces todo fluye como el río que nos lleva y sus ¡ea! tan cordobeses.
Tosta de anchoas
Ella vende los platos como nadie, los impulsa, los canta…y genera ese hilo conductor tan necesario para urdir la trama que sale de la cocina y llega a la mesa y que caracteriza a los restaurantes que saben lo que hacen y tienen éxito.Así consigue que todo fluya con tranquilidad e incluso es capaz de llevarte hasta la linde de un tinto de la tierra de Córdoba, el roble Los Omeya (por cierto, que etiqueta tan arcáica) y que al comensal le sepa como si fuera un Petrus.
Espuma de avellana
Pero volviendo al menú -y aunque la presa ibérica también está de buen ver- si buscas otra de las especialidades de la casa esa es, sin duda, el solomillo ibérico con migas camperas y dulce de PX. Otra vez un plato supercorrecto, con fundamento y con todos los alicientes que se le piden a un local como este.
En carta también tienen otros platos 'tipicos' como las berenjenas fritas (que dicen en Córdoba que el secreto está en hacerlas después de remojarlas en cerveza?), el rabo de toro, los flamenquines y, claro, el perol cordobés.

De postre, aparte del habitual Pedro Ximénez ( de la D.O. Montilla Moriles, por supuesto), probamos una espuma de avellana con helado de canela al que le faltaba un poco más de canela, tal vez, o de sabor. No es que no estuviera bien, que lo estaba, pero no fue tan emocionante como la lasaña, por ejemplo

Así que Puerta Sevilla propone una puesta en escena con todas las de la ley. un lugar íntimo e intimista y con el carisma de los patios cordobeses:Belle de jour et dans la nuit, comme il faut...y la cocina tradicional para buscar el equilibrio perfecto que engatuse a los guiris de día y a las parejas, de noche, eso sí, siempre en su patio. El piso de arriba para las reuniones de empresa y para quien quiera recordar la casa de la abuela, que también tiene su encanto.

Puerta Sevilla. Calle Postrera, 51, 14004 Córdoba Teléfono:957 29 73 80. www.puertasevilla.com