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Casa Pepe, el de la Judería: sobran más palabras

El restaurante sigue mostrando músculo competitivo a pesar del paso del tiempo
El paso del tiempo no le ha hecho perder un ápice de frescura gastronómica, por eso Casa Pepe el de la Judería, sigue siendo un restaurante respresentativo del buen comer en Córdoba. Tradicional, incluso en su decoración típicamente andaluza, representa una opción segura para almorzar o cenar. Si vas a la capital de la Mezquita no te lo puedes perder.



Decir Casa Pepe; el de la Judería, es toda una declaración de intenciones y una señal semántica para llegar a uno de los mejores restaurantes de Córdoba. Situado en el número uno de la céntrica calle del Romero, está en  el centro de la judería y muy cerca de la Mezquita. 
La sala desde el primer piso con Chiquetete de espaldas
Aunque se fundó en 1920 con el nombre de Taberna del Triunfo por Manuel Criado -nombre alambicado donde los haya- fue su sucesor en el negocio, José Jiménez Aroca, una década después quien le dio el nombre actual porque a don José se le conocía como 'Pepe el de la Judería'.
Contamos esta pequeña historia para que os deis cuenta de que estamos antes uno de los templos gastronómicos de Córdoba: un restaurante de los de toda la vida y con la fama del Caballo Rojo o el Churrasco.
La decoración del local apenas ha variado en estos 94 años; una taberna cordobesa con patio andaluz, barra de mármol y hasta la piquera una pequeña ventana acristalada desde la que se servía directamente al público que aguardaba en la pequeña pieza del portal y que estaba reservado casi exclusivamente a las mujeres, ya que por aquellos tiempos era incorrecto que las mujeres fumaran, llevaran la falda por encima de los tobillos e incluso que frecuentaran 'tabernas llenas de hombre'; cosas de los felices años 20 .
Salmorejo cordobés
Sin embargo, el restaurante sufrió una renovación conceptual hace poco más de una veintena de años cuando los empresarios Miguel Cabezas Morón y Lola Carmona toman la dirección del local y con la inestimable ayuda del joven chef Juan Pedro Secaduras, deciden adaptarse a los nuevos tiempos, pero conservando lo mejor de su tradición: dos rasgos que, normalmente, aseguran el éxito.
jamon de toro
anchoas
Ya se sabe que el éxito de quien trabaja bien no está bien visto en nuestra sociedad, y por eso habíamos oído los rumores de que Pepe e el de la Judería 'ya no era como antes', por eso el restaurante y su chef -sin saberlo- se enfrentaban a la dura prueba de si las maledicencias tenían razón. Pero, claro, como suele ocurrir con los malages, solo reparten infundios y afrentas. No sabemos si hubo tiempos mejores hace más de 20 años, pero está claro que Pepe el de la Judería y su chef Juan Pedro, siguen con el pulso firme.
El salmorejo típico cordobés está que ni bordado: cromatismo, sabor...Y la atención de su servicio de sala en un local 'abarrotado' de gente, espectacular, incluso esquivando con los platos a los clientes que quieren hacerse una foto con un 'desconocido' 'Chiquetete'
Lugar obligado de encuentro, el restaurante tiene lo que el marketing gastronómico aconseja. Un lugar con la decoración y el ambiente que se espera: juntos, pero no revueltos, los pisos del local acogen con orgullo una simbiosis de guiris nacionales y extranjeros, y algún que otro cordobés que quiere seguir la estela de la tradición y buen comer con materia prima de primera, como la ensalada de tomate que probamos, el jamón de toro (carpaccio de atún) o las anchoas San Filippo; esas que un maestro italiano sigue fabricando en Santoña y que hacen que cada bocado sea un caprice de dieux.
Pero no solo la materia prima es de calidad, sino que su chef se atreve con platos tan caprichosos y complicados como el pulpo. Grado de cocción perfecto, textura, sabor...ponen un pulpo con hummus, que realmente funde los plomos cerebrales.
Pulpo con hummus
Tampoco pudimos resistirnos a que ese día, que además comenzaba Córdoba Califato Gourmet, con la promesa de reflejar en sus platos el ADN romano, árabe, judío y cristiano, estuviera presente en la mesa una elaboración tan típica de Córdoba como el rabo de toro. Más que correcto, justo de punto y de salsa, es, nuevamente, lo que se espera de un restaurante como este, incluso aunque los japoneses -o tal vez por eso- se afanen en hacer fotos a esa parte del morlaco tan bien cocinada, ante la sonrisa cómplice del superjefe de sala Paco Jiménez.
Rabo de toro
La llegada del postre, como no podía ser de otro modo, marca el paso final a una excelente comida, y tampoco desentona en absoluto ese pastel cordobés (tarta de hojaldre y cabello de ángel) y el adecuado freno gustativo de un helado de avellana que representa la esencia de los contrastes y el contrapunto especial para un almuerzo que demuestra cómo este restaurante no ha perdido ni una fibra de músculo a pesar del paso del tiempo y de las maledicencias de los de siempre, que no hacen -mal que les pese- sino engrandecer la fama de este local.
Por eso puede decirse que Casa Pepe (el de la Judería) sigue siendo un lugar importante en la oferta gastronómica de la capital cordobesa y una oportunidad para degustar algunos de los mejores productos y platos de la tierra en el entorno andalusí que uno espera.
Casa Pepe el de la Judería. Calle del Romero nº 1. Córdoba. Telf. 957200744 www.casapepejuderia.com