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Óbidos: adiós al chocolate

Óbidos desde las murallas
Este pueblo medieval portugués siempre merece una visita
Acaba de finalizar el Festival Internacional del Chocolate que cada año se celebra en el pequeño pueblo medieval de Óbidos y, aunque suene raro, ahora es el momento de visitarlo, no solo porque es más bello en primavera, sino porque durante el evento se produce una aglomeración de gente increible. Eso sí, si te gusta el chocolate apunta esta cita en el calendario para el año que viene.

Esculturas de chocolate, el concurso chocolatier del año, la casa de chocolate de los niños...y decenas de puestos y tiendas en las que comprar este rico manjar, sustitutivo del sexo, que dicen algunos, es lo que representa el Festival Internacional del Chocolate de Óbidos, que comienza a finales de marzo y este año ha concluído el 6 de abril.

Pero, como dicen los buenos viajeros, 'Óbidos habitualmente ya está bastante cargado de turistas como para verlo lleno hasta la bandera en 'tiempos de chocolate'. Así que, para disfrutar del pueblo, lo mejor es visitarlo en cualquier otra ocasión y, ahora, por razones meteorológicas, es muy buena época.
Porta da Vila

Óbidos es un bonito pueblo amurallado situado a unos 100 km. al norte de Lisboa que sorprende por su impresionante castillo y por sus calles sinuosas y entrelazadas hasta decir basta. Casas de colores (amarillo, blanco y verde), azulejos típicos y cierto estilo 'manuelino' similar al del palacio Da Pena, están presentes en cualquier rincón al que mires pero, sobre todo, en la puerta de entrada a la localidad.
El castillo ahora hecho Pousada

El Castillo (romano, árabe y cristiano) fue reconstruido tras el terremoto que sufrió toda la zona a finales del siglo XVIII, y en julio de 2007 fue declarado como una de las 7 maravillas de Portugal. Hoy es una magnífica Pousada.
Entrada a Óbidos

Medieval por fuera y 'portugués' por dentro, situado sobre una colina, se dice que la reina Isabel de Portugal, fue la primera 'mentora' de Óbidos, tras una visita que hizo allá por el siglo XIII. Esta recibió como regalo de bodas de su marido Dinis 'el pueblo entero' y quedó como costumbre en sucesivas nupcias reales. Así que Óbidos, tan coqueto y recogido, resultó ser el regalo de bodas entre la realeza portuguesa durante siglos.
Para tomar ginjinha

MAS PISTAS
LO QUE LAS GUIAS NO DICEN
Por su situación elevada, en Óbidos hace una temperatura cambiante, así que lo mejor es ir vestido tipo cebolla, a capas, para ir añadiendo o eliminando según los sudores que nos suban al pasear por sus calles. En julio se celebra un mercado medieval con recreaciones históricas y, como no, venta de productos típicos tan caros y 'falseados' como los que se presentan en cualquier mercado medieval de los que se suceden (increiblemente) por numerosos pueblos de España.


LO QUE NO TE PUEDES PERDER
La Porta da Vila -puerta de entrada al pueblo- y los impresionantes azulejos de su arco. Tampoco debes renunciar a un paseo por su muralla y, por supuesto, una visita al castillo desde donde se divisan, si el dia es claro, hasta las dehesas extremeñas. Como en todos los lugares, en Óbidos hay una calle principal en la que se acumulan tiendas de souvenirs, restaurantes y bares. Pero lo típico más típico es tomar un vaso de ginjinha (ginyiña, fonéticamente); un licor de cerezas que se toma en vasos de chupito elaborados con chocolate. De manera que 'te lo bebes y te lo comes', todo seguido.


COMER Y DORMIR
Para dormir en Óbidos, lo mejor es hacerlo en la preciosa Pousada del Hotel Castelo. Forma parte de uno de las maravillosas red de las Pousadas Portuguesas entre las que también se encuentra la Fortaleza de la Ciudadela, en Cascais, entre otras muchas. Para comer un poco 'apañao' la Cantina Criativa, el Cafe Snack Bar -éste más de 'batalla'- y, por supuesto, la misma Pousada del Castillo. Si no, ya hay que acercarse a Sintra o mejor hasta Lisboa, donde tienes algo más exclusivo como Belcanto, Eleven y Feitoria, todos con una estrella Michelin, o el mejor en calidad/precio D' Avis ,a 4 km. de la ciudad, cocina típica del Alentejo en un entorno rural por menos de 20 euros. Espectacular.