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Velázquez 128: progresando, que es gerundio



Salon del restaurante

Una apuesta arriesgada que merece premio

Cuando fuimos, hace unos días, este restaurante se llamaba ‘Pinch-arte’ y, aunque el título era ingenioso, lo cierto es que dicho de seguido sonaba mal. Así que, nos han hecho caso, y el nombre definitivo del restaurante (y la barra de pinchos de la entrada) es Velázquez 128.


En fin, que la cosa, aunque sea estéticamente, ha mejorado bastante. Además, el local, desde la calle antes era casi ‘invisible’; sin embargo, ahora los propietarios han cambiado el chip y han cambiado el cartel de la puerta. Así que ya son visibles.

Todo esto tiene que ver con que el nuevo restaurante Velázquez 128 lleva apenas unos meses abierto con su formato actual y tiene ganas de agradar. Comparten terraza al aire libre con el antiguo Vanitas -ahora The Office-; un bar de copas que también ha cambiado de nombre. 
El restaurante –que nada tiene que ver con el bar salvo en esta especie de custodia compartida de la terraza- empuja del negocio hasta la hora en que salen los ‘lobos’ y ya de madrugada, el mando lo toman las copas. Curiosa joint venture de conveniencia que va a dar mucho juego en cuanto llegue el buen tiempo.
El local tiene, en la parte de abajo, un bar de tapas (pinch-arte) que nada tiene que ver con el restaurante superior. Informal, curioso y desenfadado el lado del tapeo y más señorial, relajante…estiloso, la parte de arriba. Una sorpresa en todos los sentidos porque no esperas encontrar esa dicotomía tan marcada.
Ciñéndonos al restaurante, señalaremos que el lugar es limpio, coqueto…con un toque de distinción y que solo falta que propiedad, cocinero y sala tomen la velocidad de crucero necesaria para llevar a cabo sus planes.
Tataki de atún
Es interesante que en carta den a elegir entre raciones y medias raciones porque permite más libertad al comensal y que cuenten con una carta de vino tan interesante y a precios muy competitivos. Sin embargo, en ambas cartas, los precios están bien, sin más, pero, es lo que pasa cuando se utilizan productos ‘frescos’.
Así las cosas, lo más adecuado –y sospechamos que también es bueno para la cocina y el restaurante- es optar por uno de sus menús especiales de degustación donde realmente los precios son muy competitivos.
Tartar de gambas
Hay un menú que consta de cuatro productos; otro de 6 y uno especial tipo cocktail que llaman así: cocktail Velázquez 128. ¿Los precios? Ya hemos dicho que muy competitivos a 35, 45 y 40 euros con IVA, respectivamente. 
Nosotros probamos el de menú de 4 productos con alguna variante de carta como la ensalada de pulpo y trigueros, templada y suave y el tataki de atún, también templado, y marcado, ambos platos realmente ricos y muy recomendables.
Aparte de estas elaboraciones (fuera de menú), el 'pase real’ de 4 productos comienza con un aperitivo de marisco, al que le sigue un tartar de gambas con wasabi, cebolleta y tostadas que no está mal, aunque no emociona.
El menú continúa con un producto peligroso (para las camisas) como es el carabinero a baja temperatura. Muy sabroso y rico, no hagáis caso si el camarero dice que aplastéis la cabeza. Ni caso. Vosotros a la cola y ya está, ¿para qué arriesgarse a caer en manos del cebralín?
Bueno, pues, el cuarto en discordia; el pescado salvaje de temporada, en este caso, merluza, estaba realmente espectacular. Fue como un soplo de repentino aire fresco. Y aunque la base de guisantes es mejorable (y nos consta que están en ello), el resultado es realmente bueno.
Merluza con base de guisantes

Como extraordinario es el segundo principal de carne de Xata Roxa en taco, asturiana y con D.O. Suave, sedosa, se hace mantequilla en la boca. Tanto este plato como el pescado pasan el examen con un notable muy, muy alto.
La pega de este menú (por decir algo), y nos consta que también está en vías de solución, es que, contando el aperitivo, introduce tres platos seguidos de marisco y uno de pescado, por tan solo uno de carne. Un tanto desequilibrado, no gustará a quienes no disfruten con los crustáceos.
Xata Roxa en taco
Torrija asturiana
El menú (que, por cierto incluye el vino) concluye con un chocolate guanaja grand crus en garnache con tierra de pan de miel que a nosotros, que somos muy aficionados al choco, no nos dijo nada especial , justo lo contrario que la más que recomendable torrija asturiana en pan de maíz, realmente rica y jugosa.
Como ya hemos dicho, la carta de vinos es muy interesante, con una gran selección y a precios competitivos, aunque creemos que va a sufrir algún cambio…esperemos que para mejor.

En resumen: el restaurante Velázquez 128 está en ese lugar de ascenso de meritorios que tiene el riesgo de dejarte tieso en el sitio o hacerte subir como la espuma. De las decisiones futuras que tomen dependerá mucho su suerte. De momento, van cambiando las cosas que deben mejorar, así que están en el camino, así que les deseamos suerte. Mimbres tienen, ahora solo les falta rematar la cesta.
Velázquez 128. c/ Velázquez 128. Telf.914111912  http://pinch-arte.es/