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Florencia, conjugación pluscuamperfecta

Las torres míticas de Florencia desde el Palazzo Piti
Del Fagioli, Il Latini y la Ribollita

¿Es Florencia la ciudad más bonita de Italia –excluyendo Venecia, claro- ?…tal vez. Pero si no es así, desde luego es la que concentra mayor número de monumentos por metro cuadrado. Hace no mucho, publicamos otro artículo de Florencia en gastronomoyviajero, y es probable que éste tampoco sea el último porque volveremos a visitarla una y otra vez cuales ‘conejitos duracel’ emocionales. 
El Neptuno que odiaba Miguel Angel
Y es que Firenze -permitidme estas licencias en italiano- es tan bella que hay quien dice que es mejor llevarse un collarín para corregir la curvatura de las cervicales como consecuencia de tanto mirar hacia arriba. De hecho, hay un síndrome médico denominado de Stendhal o síndrome de Florencia, que describe una especie de artefobia o miedo a salir del hotel y enfrentarse a tanta estatua, edificio, iglesia o cualquier elemento de mobiliario urbano porque su belleza impone respeto a quien lo sufre. 
Desde Il Duomo, a la Galeria de los Ufizzi, pasando por Palacio Vecchio, la Piazza della Signoria, La Academia, el Palazzo Piti, el Ponte Vecchio, Santa María di Fiore, Santa Croce...Todo es espectacular y abrumador, por eso es fácil enamorarse con y de esta ciudad, capital de la Toscana, y a mucha honra.
Allí nació Dante Alighieri, y algunos genios como Miguel Ángel, Brunelleschi, Botticelli, Leonardo…dejaron su huella en parte como consecuencia del poder y el dinero de la Familia Medici (los médicos) auténticos mecenas casi sin límite.
Palazzo Vecchio

Me llama la atención que muchos españoles conozcan China, Bali o Tailandia; que hayan viajado a Senegal o al Polo Norte, pero que no conozcan ni las maravillas de España ni las de países cercanos como Italia y en parte también Portugal. Corriente, pero absurdo, preferimos viajar a los confines del mundo, aunque las joyas más increíbles las tengamos tan cerca de casa. Y una de estas joyas es, sin duda, la capital de la Toscana. Aún no conocí a nadie que viajara hasta allí y no le gustara, y es fácil de entender.
remando en Ponte Vecchio
¿Comiéndose a David?
Uno de los causantes de que yo vuelva una y otra vez a Firenze es Ponte Vecchio. Romántico, sereno, bello al atardecer y bullicioso durante el día, es lo que el Puente de Rialto es a Venecia. Es el puente más antiguo de Europa y fue diseñado por el pintor y arquitecto medieval Taddeo Gaddi. Hasta Hitler debió encontrar algo mágico en este puente, ya que ordenó protegerlo a toda costa durante los bombardeos la Segunda Guerra Mundial.
El hombre perfecto
En la plaza de la Signoria se encuentra, aparte del Palazzo Vecchio, la famosa fuente del Tritone o de Neptuno construida por Bartolomeo Ammannati. De hecho, la escultura no fue muy apreciada en sus comienzos, ya que el propio Miguel Angel dijo de ella, despreciando el trabajo de su autor, que no merecía el gran mármol en que se había esculpido. Aparte de la fuente, y el Palazzo (se puede subir a su torre) hay que acercarse hasta el Palazzo Piti, la antigua residencia oficial de los monarcas de Toscana, y pasear por los jardines de Boboli la zona verde más grande de Florencia y que guarda una bella historia de Amor con Leonor Alvarez de Toledo como protagonista.
Desde el Campanille
Finalmente, y para no cansaros mas con datos turísticos, solo deciros que teneis que visitar el Duomo y subir al Campanille o a la cúpula de la catedral para apreciar vistas y fotos espectaculares. Son más de 400 escalones, pero son imprescindibles, os lo prometo.
Il Duomo, siempre espectacular
Y como seguramente habréis hecho gana de comer, lo mejor es buscar un buen restaurante y en Florencia y alrededores hay unos cuantos, pero no todos tienen una relación calidad precio adecuada.
De los que hay en la ciudad (los de fuera no los visité) el que gana por goleada es Del Fagioli. Está en la calle de los tintori (en Florencia muchas calles llevan los nombres de los oficios o artesanos que tenían sus tiendas en ellas), no muy lejos del puente de Alle Grazie y Santa Croce. 
Se trata de un restaurante frecuentado por florentinos y turistas ‘enteraos’ donde se sirve cocina toscana por un precio que  ronda los 30 euros por persona. Cuidado, porque cierra en agosto, y también los sábados y los domingos, así que hay que andarse con ojo para no perderse nada de su cocina como la mítica ribollita: una especie de sopa con judias blancas (fagioli) y verduras (espinaca, sobre todo). 
Chef y sala en familia
Como ocurre con frecuencia en los restaurantes toscanos, quienes regentan cocina y sala son familiares, así que todo queda en casa para realizar una cocina florentina, saludable sencilla…y muy rica.Toscos al principio –son inflexibles con el horario-, son amables y profesionales en cuanto se pica un poco su fachada de mármol. La papa al pomodoro y la citada ribollita son dos entradas que debes pedir y probar. Puedes hacerlo en medias raciones, para que todo el mundo pruebe de todo, y será difícil elegir el plato campeón entre los dos, eso ya os lo adelanto yo. 
Pommodoro y Ribollita
Otra de las elaboraciones típicas del local son las croquentinas o albóndigas, que sirven con unas patatas con regusto a hierbas que enloquecen. En Del Fagioli puedes pedir el vino de la casa con tranquilidad porque está bastante bueno y tiene un precio módico (solo te cobran lo tramos de botella que consumes, a razón de 12 euros litro. Si tomas la mitad, te cobrarán 6 euros). Y es que tengo que advertiros que los precios de los vinos de carta en general, en Italia, son un escándalo y, aunque buenos, no valen lo que cuestan. !Ay si los productores y exportadores españoles hubieran andado más listos!. Así que una vez mas, Italia nos da cien mil vueltas en marketing y en promocionar sus productos, algunos de procedencia ignota como el aceite de oliva virgen extra.
sala del del Fagioli
Pero sigamos con Del Fagioli y sus riquísimas albóndigas. Naturalmente, aquí también puedes tomar el archiconocido filete a la Fiorentina y con tranquilidad porque las piezas de carne que maneja el chef son alucinantes.
Sin lujos en la sala, el secreto de esta trattoria (sin pizza, claro, que está reservada  en Toscana a cafeterias, a Roma y al sur de Italia) está en la calidad de la comida casera que elaboran y en sus precios, muy contenidos para lo que se estila en esta glamourosa ciudad en la que una porción de pizza 'low cost' puede costar 4,50 euros.
Otro de los secretos culinarios de Del Fagioli son sus tripas florentinas (callos) que aquí si que saben a callos, así que si te gustan es el lugar idóneo para tomarlos con seguridad. 
Y de postre, si te dejas llevar por el jefe de sala es posible que te ofrezca los famosos Cantuccini con vino dulce, y varias porciones de tarta de miel (crema de miel y almendras) caliente -espectacular- tarta manzana también caliente -y otra vez espectacular- En Del Fagioli. trabajan 5 personas. El vino y la cocina se hacen igual desde hace 50 años. Utilizan la materia prima local y en el comedor tiene capacidad para 55 personas máximo.

Del Fagioli. Corso del Tintori 47. Telf. 055244285

Interior Il Latini, con los jamones del techo
Michele, propietario de Il Latini
Otra de las opciones, sobre todo por su excepcional bodega, es Il Latini. Aquí no os aconsejo el vino de la casa porque es más peleón, pero si teneis posibles, pedidles que os sirvan la cena en la bodega. Los penne straciata, y casi toda la pasta, aqui la ponen tan 'al dente' que te sorprenderá, pero no te arruges y dales caña que están muy buenos. Una de sus especialidades es el jabalí al dolcefort y huid de los segundos platos baratos, como el codillo de maiale porque no están a la altura del resto. Amables y simpáticos, tienen un servicio extraordinario y un local para 150 comensales. Está situado cerca de la catedral de santa Maria di Fiore y no lejos del rio Arno.

Il Latini. Via del Palchetti 6. Telf. 055210916.www.illatini.com


Otras opciones gastronómicas
No lejos de allí, por detrás del mercado de San Lorenzo, se encuentra otro de esos lugares a los que van los florentinos. Se llama Mario y chulos que son ellos, sólo abren a mediodía. Suele haber colas, pero liquidan al personal a toda pastilla, así que normalmente no se espera mucho porque se suele compartir mesa con otros clientes. Es uno de esos restaurantes de todas la vida, con pocos platos y todos tradicionales. Aquí el vino de la casa vuelve a ser bueno. Y casi enfrente de Il Latini, cruzando el río Arno, teneis Il Santo Bevitore (via santo spirito 64) y un poco mas alejada la Trattoria Cibreo-Cibeino (via dei macci 122). Y si quereis innovacion absoluta el sitio es The Fusion Bar & Restaurant (vicolo dell Oro 5), justo al lado de Ponte Vecchio).
Aurelio Bardelli en Rivoire

No quisiera finalizar sin recomendaros que os paseis por otro lugar mítico en Florencia: la cafetería y pastelería Rivoire. Por su ubicación, en la piazza de la Signoria, por sus chocolates y porque aquí se inventó en 1920 el cóctel Negroni (ginebra, Campari y vermut), como cuenta su distinguido propietario Aurelio Bardelli, que yo he bautizado como el Mastroniani florentino, este local no será  la dolce vita, pero sí es la dolce vista

Como dolce es esta canción que fue el estandarte de toda este periplo Toscano. Os dejo el vídeo para quien quiera disfrutar de las fotos de los 7 reportajes de esta guía con la música de fondo. El cantautor se llama Max Pezzali y la canción L' Universo tranne noi. (el Universo sin nosotros)






Siempre nos quedará Toscana. Arrivederci.