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Siena, el sueño medieval


Plaza del Campo, vista desde un lateral
Esta pequeña ciudad se 'ha dormido' frente a la todopoderosa Florencia

Decir que Siena es uno de los lugares más bonitos de Toscana no tiene nada de sorprendente, pero añadir que se nota que ha perdido la batalla del turismo frente a la todopoderosa Florencia, ya tiene más miga. Porque Siena es preciosa y más abarcable que Firenze, pero, siendo más ‘universitaria’, es más lúgubre, más triste. En esta ciudad Toscana si te descuidas más allá de las 21,30 será difícil que cenes, y sus calles, salvo la piazza dei Campi, están demasiado oscuras; con poca luz, vamos…como de retirada.
Los atardeceres en su zona monumental son inconmensurables y sentarse frente al Palacio o al Duomo para ver como cae el sol sobre las bellezas seneses es poco menos que una obligación. El suelo de la plaza del Campo es el mejor asiento, y luego basta imaginar lo que ocurre en Il Palio, en el que los barrios de la ciudad se enfrentan en una carrera de caballos donde vale todo, para darse cuenta de la magnitud medieval que se asoma a nuestros ojos.
Piazza dei Campi entre nubes
Durante tres siglos (desde 1110 a 1400) puede decirse que parecía una ciudad gótico-medieval y su centro histórico –como ocurre con la mayoría de los lugares que os venimos mostrando en esta serie de reportajes sobre la Toscana a punto de terminar- fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por considerar que es la encarnación de una ciudad medieval.
Un día basta para verla bien, o dos tardes, aunque lo seneses digan que son necesarios tres días –cuentan con que recorreremos toda la muralla-, pero no es necesario. Siena es una ciudad confusa (con señales de tráfico confusas-) por lo que es difícil circular por ella, atravesarla o dar con la puerta adecuada, cerca del estadio de fútbol, para aparcar sin problemas ni te crujan vivo con una multa a la italiana,
Palazzo Publico
No hay duda de que el lugar más emblemático de Siena es su Piazza dei Campi o Plaza del Campo. Allí se encuentran el Palazzo Publico, el Museo Civico y la Torre del Mangia, además de gran parte de la vida de la ciudad. A lo largo de su forma de abanico se concentran la mayoría de bares y restaurantes desde las que los turistas admiran el drenaje de la plaza, sus puntos mágicos de confluencia, cóncava, impresionante…pero lo mejor es, como hemos dicho, sentarse en el mismo suelo.
La carrera del Palio se celebra el 2 de julio y el 16 de agosto y el pavimento de la plaza se terminó en el siglo XIV con una subdivisión de nueve partes en memoria del gobierno de los “Nueve Señores”, tomando la forma de semicírculo.
Si tienes la suerte o la mala suerte, según se mire, de estar allí durante este evento, verás que no entra una aguja del gentío que se acumula en la plaza, pero la verdad es que perdérselo es un delito que debía estar penado por ley. La carrera tiene su origen en la Edad Media y conserva prácticamente todas sus formas desde aquella época en la que competían las 17 contradas o barrios de la ciudad.
Duomo Senese
el cuadro
la foto
Otro lugar mítico es la catedral o Duomo. Brutal vidriera circular y el típico dibujo de filigrana medieval de las catedrales de Lucca, Pisa o Florencia. Aunque por dentro la más bella y valiosa sea la de Pisa, por el exterior la de Florencia gana a la de Siena por dimensiones, pero está por ver cuál de las dos os parece la más bella. De Siena no voy a hablar más, porque vale la pena la recorráis a pie y por vuestra cuenta, pero sí que os recomiendo que–antes o después de verla- toméis la carretera que lleva hasta San Quirico D’Orcia, para que paseis por la Crete senese y llegueis hasta Pienza. Este paisaje de cipreses y ermitas es el de verdad, el que estamos acostumbrados a ver en cuadros y fotografías…ahora sí estaréis en la típicaToscana. (la foto. a la izquierda, y el cuadro que encontramos colgado en la pared de Da Ciaco, a la derecha ¿casualidad? o un inquietante 'cuarto milenio?)

TAVERNA DA CIACCO
Además, en el centro de San Quirico os espera una gran sorpresa: la taverna di Ciacco, el lugar donde os recomendamos comer. Espectacular la cocina de este restaurante, en un lugar bastante apartado del mundanal ruído. Inevitable decir, que lo que se sirve en la taberna tiene trazas de estrella Michelin, pero como en otros tantos lugares que hemos visitado, la ausencia de manteles de hilo y un escaso numero de personas en el servicio, lo hacen inviable para el galardón,.
El local es una botega o taberna a la italiana, con las paredes decoradas con cuadros alegóricos a la Crete senese y en los fogones un chef que se ha formado en las principales cocinas con estrella Michelin francesas e italianas. Se trata de Giorgio Costa, a quien acompaña en la sala su esposa Rosetta Cappeli.

Rosetta Capelli y Giorgio Costa
Si te dejas llevar por su sapienzia, la cuenta subirá un poco, pero a cambio te pondrá mil platos y cada uno armonizado con un vino distinto…como mandan los cánones. Si recurres a la carta, por 30 o 35 euros comerás como un rey o una reina.
Mozarelline di Bufala
Entre los platos más destacados, podéis comenzar por una sencilla, aunque sabrosa, ensalada de calabacín, tomate seco con queso pecorino, piñones y aceite de oliva (insalata di zucchine crude con pommodori...) o una extraordinaria bufala, fresca y tratada como mandan las tradiciones toscanas. (mozzarelline di bufala con verdure spadellate).
Uno de los platos con menos sabor (aunque he de decir que a estas alturas del viaje ya estábamos un poco maleados con los sabores fuertes) es el Carpaccio de chianina que, como diría cualquier crítico español de la vieja escuela, no emocina. Lo que si me ruborizó fue la bella composición del plato, pero creo que le falta sabor a pesar de que la carne chianina había estado ‘maridada’ al vino brunello 48 horas y llevaba salsa de trufa y queso pecorino de Pienza. Sin embargo el vino que tomamos con el plato- Un Brunello de Montalcino- entraba y caía de plano, como un Pesquera clásico, realmente extraordinario.
crujiente de esparragos
corvina
Queso, espárragos con  pistachos en una fusión extraordiania, en un crujiente con queso caliente y salsa de tomate, fue uno de los platos más espectaculares que probamos. Y qué decir de los raviolis maremmani –hechos a mano- de ricotta –cuajada- de queso fresca, espinacas, basílico –albahaca- y aceite. Con la pasta al dente –no como la solemos hacer en España- que hay que masticar. Un plato redondo de diez, sin duda. Pero, claro, luego llega el Pici al ragú de jabalí Toscano), y entonces los sabores se vuelven tan salvajes, que el pescado que viene después –este es de los pocos restaurantes que se atreven con el- casi muere en el intento, aunque el chef Costa consigue que la corvina alcance matrícula de honor gracias al picante que le añade. De aspecto rocoso, como el mármol de Carrara, lugar donde nació, Costa se despide de la zona salada con el siempre difícil cordero. Este con pan, vino, pasas y una variedad de especias lo convierten en rico y sedoso, sin aristas, y un plato muy equilibrado y sabroso. (Filletino de Agnello al lardo di colonnata IGP...)
cordero
carpaccio de piña
Para el postre y dado que estamos en verano –aunque no lo parezca, porque por allí hace más o menos el mismo tiempo que por el centro de España- podéis pedir un Carpaccio de piña, con helado de vainilla y matizado con helado de fresa que es el colofón perfecto a una comida tan especial y riqúisima, en el que el chef derrocha calidad, imaginación y fantasía a raudales. Los vinos fueron castello di Potentino 2008, Frasi 2008; Tresose Renaio y cava EE aurora.
La botega da Ciaco lleva ocho años abierta y tiene capacidad para 40 comensales. Sus meses fuertes son primavera y otoño y sus clientes principales brasileños.
Taberna Da Ciacco. Vía Dante Alighieri 30. San Quirico D'Orcia. Telf. 0577897312. www.ristorantedaciacco.it.


OTRAS OPCIONES GASTRONÓMICAS
Antes de entrar en San Quirico D’Orcia, a la izquierda, se encuentra otra de las opciones interesantes para comer como es la Taverna de Barbarossa (localita Casanova 6)  Su nombre procede del acontecimiento histórico que tuvo lugar aquí en 1154: el encuentro entre los enviados papales y el emperador del Sacro Imperio.
En Siena, los seneses recomiendan (justo al lado del mercado de la ciudad, detrás de la plaza del Campo) la Tattoria Papei (piazza del Mercato 6), me pareció un poco para guiris y el servicio poco profesional, así que, no lejos de allí –si está abierta- tenéis una opción mejor como es la de la Taverna San Giuseppe (Vía Giovani Dupré 132) la calle es una pequeña que sale a la derecha del palazzo). Los Gocchi de ricotta con fondue de queso de oveja de Pienza y trufa están que quitan el sentido. Cocina de la mamma muy, muy rica.