Nuestras RRSS

siguenos en Twitter sígueme en Instagram Canal de youtube siguenos en facebook siguenos en Google+

Translate

I Diavoletti, la tierra hecha comida



La slow food tiene un templo en Toscana

Hoy comenzamos una serie de reportajes de gastronomía y viajes por la Toscana. Aún no tenemos claro si serán 5, 6 ó 7, pero está claro que todos juntos tienen la pretensión de convertirse en la mejor guía práctica sobre esta bellísima región italiana.
Y para abrir boca qué mejor que hacerlo con el puente del diablo. De hecho, no sé si será casual, pero lo cierto es que el Ponte del Diavolo (Puente del Diablo), la joya del norte de la Toscana, se halla a pocos kilómetros del restaurante I Diavoletti, dos lugares tan mágicos que impresiona. Uno, ya es leyenda, el puente; y otro, está en vías de convertirse en leyenda gastronómica o, al menos, eso es lo que parece.
Puente del diablo
En lo que respecta al puente, parece que fue construido hacia el siglo X, pero nadie está seguro de qué año data esta obra maestra de la ingeniería medieval ni quien fue su autor o autores. Esa carencia de fecha y autoría es quizás la que ha creado la leyenda que existe sobre el puente y que le da su nombre real. Según esta leyenda, los dos municipios que existían a los lados del rio Serchio encargaron a un constructor la realización de un puente que les permitiera estar comunicados. Sin embargo, no se cumplían los tiempos y la fecha de entrega estaba cada día más lejos por lo que su reputación quedaría en entredicho para siempre. Para acelerar esta entrega, el constructor pidió –sin saberlo- ayuda al diablo que aceptó el reto a cambio de que su deudor le entregara el alma de la primera persona que cruzara el puente. El constructor aceptó y al día siguiente el puente estaba terminado. Agobiado por el pacto realizado con el diablo, buscó la ayuda del obispo San Frediano que, astuto y sabio, le dio la solución: ‘deja que el diablo se lleve el primer alma que cruce el puente, pero procura que sea un cerdo’. Al ver el animal, el diablo se sintió derrotado y traicionado, y se arrojó a las aguas del río Serchio para no saber nunca más de el.
La chef Alda Bosi
El ponte del Diablo, por si tenéis la oportunidad de viajar hasta la Toscana está situado a pocos kilómetros de Lucca, y en la carretera que conduce hasta Barga. No os decepcionará.

Como tampoco os decepcionará visitar el restaurante I Diavoletti, cerca de allí, en Capannori. No es fácil de encontrar, así que mejor que preguntéis como se va cuando esteis por allí.
mousse de canelón
Lo importante es que se trata de un restaurante, en medio de la campiña, que hace más cocina piamontesa (la regíon más al norte) que Toscana, pero esto puede ser debido a que Alda (la chef) y Paola Bosi, su hermana, son seguidoras y ‘militantes’ del movimiento slow food que tanto predicamento tiene en Italia. Fundado por Carlo Petrini en 1989, justo el año de la caída del muro de Berlín, este movimiento agrogastronómico surge para reivindicar la cocina tradicional, los productos de cercanía; lo que ahora llamaríamos cocina de kilómetro cero, frente a la fast food. Con sede en Bra tiene cátedras en dos universidades: Pollenzo (Cuneo) y Colorno (Parma).
Por eso en la cocina que llevan a cabo en este restaurante absolutamente recomendable desde todos los puntos de vista cuentan con una carta llena de verduras, vegetales y pastas hechas con productos naturales. Tal es la filosofía y forma de hacer que también ha impregado al vino (ecológico) de la cultura slow wine.

la famosa garmugia
El restaurante está situado en una antigua casa del pueblo (donde se reunían los "diavoletti" rojos), con decoración familiar y cercana. La cocina está elaborada con los mejores productos de la tierra y en el local (que carece, por cierto, de cartel en la puerta) se celebran frecuentes veladas temáticas.
Dado que la especialidad son los productos naturales, seguro que lo mejor es empezar con una mousse de canelón de San Ginese, servida en copa y que está para chuparse los dedos. En realidad, esta entrada al menú es un aviso de lo que nos espera, ya que le sigue la fantasía de canapé con tomate seco (muy empleado en toda la cocina Toscana y con un extraordinario sabor).
crepe di formentone
Luego, si es temporada, hay que pedir (yo lo hice) una garmugia. Como dicen en I Diavoletti es un plato de la tierra madre y de la slow food. Con una base de caldo de carne, esta menestra de verduras contiene habas, alcachofas…con un aspecto y sabor extraordinarios, aunque no le viene mal un chorrito de aceite de oliva virgen para completar el sabor. El plato es una muestra del respeto que les tienen a las verduras de temporada y data del año 1.600.
riccota de chocolate
Para continuar, nada mejor que tomar la  crepe di formentone ottofile e fagioli cannellini di San Ginese. Judias, bacon, maiz ecologico y unos disparos salados al paladar que rompen la monotonía del plato. Está tan bueno, que no sé ni como describirlo sin faltarle el respeto.
Y si aún te quedan ganas de probar, te recomiendo que te decantes por los Pici con ragú blanco de cinta senese (es un tipo de pasta Toscana como los espaguetis pero de calibre mas grueso), una delicatessen que en manos de Alda llega hasta el sumum de la perfección.
¿Y de postre? Bueno, si es época de fresas, esa puede ser la elección, y tanto si es época de las mismas como si no, puedes decidirte a probar la riccota de chocolate, que es una especie de espuma de queso increible.

techo del restaurante

En la sala, Paola Bosi, seguro que te ofrecerá algún rosado fresco, también ecológico, por supuesto. En mi caso el vino elegido fue Macea Pinot Grigio 2009. De aspecto turbio, mejora mucho si está bien frío. Otras especialidades de la casa son el tordello de trigo sarraceno, la ricotta de oveja, los quesos trevigiano y bitto y los puerros pasados por mantequilla. El restaurante tiene, además, una espectacular relación calidad precio, ya que puedes comer por 25 euros. Un acierto seguro.

I Diavoletti. via stradone di Camigliano 302 I - 55012 Capannori. Telf.

Otros restaurantes recomendables en la zona

La Polveriera .via Fratelli Marconcini 54 I - 56025 Pontedera
Lunasia  (1 estrella Michelin) via dei Tulipani 1 I - 56100 Calambrone
Butterfly (1 estrella Michelin) strada statale 12 dell'Abetone I - 55014 Marlia
Emilio e Bona (Todo carne) via Nuova 1641, località Lombrici I - 55041 Camaiore
Antica Locanda di Sesto (buena relación calidad/precio)

via Ludovica 1660, a Sesto di Moriano I - 55029 Ponte a Moriano