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Navallar y el Boalo, dos rutas para disfrutar cerca de la capital


Ruta de Navallar

La sierra madrileña en estado puro

Vivir en Madrid no siempre es un problema porque, a pesar de las incomodidades de ser una gran urbe, con su tráfico y contaminación…la capital de España tiene al menos dos cosas buenas: un cielo extraordinario y unos alrededores que no tienen nada que envidiar a ninguna provincia española.
 
Ermita de S. Isidro

Hoy os propongo dos rutas fáciles –incluso para ir con niños-  y a tiro de piedra de la capital: una por el Boalo, cerca de Cerceda, y otra por la presa de Navallar y el río Manzanares, cerca de Colmenar Viejo. En ambas se puede –si el tiempo lo permite- comer al aire libre; pero para los más gourmets también hay restaurantes de postín en las cercanías como el Cenador de Salvador, en Moralzarzal y, sobre todo, la Sopa Boba, en Alpedrete, con un binomio calidad-precio imbatible.



La primera ruta, la del pueblo del Boalo, es circular, llana y apenas lleva hora y media de tiempo completarla. Sale de la plaza de la Constitución, en la parte alta del pueblo, y solo hay que cruzar la carretera para tomar el camino hacia la ermita de San Isidro. Desde allí surge o nace, como querais, la ruta: un paseo circular que acaba en el pueblo de nuevo. Justo al lado de la ermita surge la pradera y el río con un merendero extraordinario (y preparado con mesas, incluso) para pasar el día.


La ermita, ubicada en el paraje de las laderas de El Boalo, fue levantada gracias los vecinos y empleando mampostería de granito de la zona. Es el reflejo de la devoción por San Isidro, patrón de Madid y también de los ganaderos y agricultores.
Ruta del Boalo

Una vez en el camino, con las vacas, caballos…y la sierra de la Maliciosa, la Pedriza y la bola del Mundo, al fondo, parece que estuvieras en Asturias, por decir algo. Como paraje que no debeis perderos figura el mini parque natural de cigüeñas que se divisa casi al final del camino (o al principio según se mire) y que concentra un gran número de ejemplares con sus nidos en árboles no muy altos ni lejanos que transmiten la seguridad que tienen estos animales sobre los amantes de las rutas campestres.Ni que decir tiene que la ruta no necesita pernoctación alguna porque está a solo 45 km. de Madrid.
parque de cigüeñas



El otro lugar emblemático y no muy conocido es la ruta de Navallar, cerca de Colmenar Viejo. El camino tiene tantos kilómetros como queramos hacer y discurre junto al río Manzanares casi todo el tiempo. Se accede por la carretera local que va hacia Hoyo de Manzanares y desde donde aparece la pequeña presa del Grajal. Esta sinuosa ruta, pero bien acondicionada, cuenta con muchos alicientes. El primero que discurra junto al río –una belleza, ahora que va cargado de agua- ; la segunda, las vistas de la sierra madrileña; la tercera, el recorrido –a veces con pasarelas de madera o cuerdas clavadas en la pared- siguiendo el curso del río  y, en cuarto lugar, porque allí se encuentre la central eléctrica de Navallar inaugurada en 1900 y la primera que suministró energía eléctrica a la capital de España (y sigue funcionando para dar energía eléctrica al pueblo de Colmenar). Su inauguración supuso el abandono de los molinos y batanes que se encontraban a lo largo del cauce del río. 
Presa del Grajal


En lo que respecta a la presa del Grajal, fue inaugurada el 19 de junio de 1908 por Alfonso XIII proyectada por el marqués de Santillana, a través de la Sociedad Anónima Hidráulica Santillana.Cerca de allí, se encuentra el puente del Grajal (unos dicen que es medieval y otros que tiene orígen romano), aunque es bastante estrecho para ser romano. Enfin, ahí dejo la duda. Por aquí transcurre el canal de Santillana coincidiendo con el sendero que hemos citado y que a medio camino aloja a la central del Navallar. En definitiva un camino, jalonado de enebros y sauces, que hará las delicias de todos. Bueno, bonito y barato.
Pasarelas Navallar

MAS PISTAS
 

LO QUE LAS GUÍAS NO DICEN

La ruta entera es más larga de lo que parece y es difícil aparcar cerca de la carretera. Justo en una vereda que va a dar a la presa del Grajal –a medio camino entre Colmenar y Hoyo- junto a una curva a izquierdas que pasa cerca del puente medieval, hay un camino que conduce hasta un pequeño parking, pero si encuentras algún resquicio para aparcar antes de llegar allí, no lo dudes.


LO QUE NO TE PUEDES PERDER

Las vistas de la sierra desde la zona recreativa que hay junto a la ermita de San Isidro, en el Boalo y, sobre todo, la ‘parada’ de cigueñas que hay en una zona reservada a ellas junto al pueblo. Los recovecos de la ruta de Navallar, que parece la muralla China, bordeando las riberas del río durante muchos kilómetros.

parking y puente del Grajal


COMER

Cerca de allí, por la carretera que lleva a Moralzarzal, se llega hasta el Cenador de Salvador que, en su día tuvo estrella Michelin. Este es un lugar excelente para comer, pero si quereis calidad-precio imbatibles debeis seguir hasta Alpedrete y almorzar en la Sopa Boba. Allí el chef, Fernando Limón, aparte de contar con una carta única de carnes exóticas (canguro, avestruz, etcétera) tiene una de las mejores cartas de la sierra madrileña y a unos precios supercontenidos. 
Cochinillo confitado en la Sopa Boba
Un lugar donde se puede comer de maravilla sin miedo a que se te ‘corte la digestión’ cuando ves el total de la cuenta. Como ejemplo, una carta con más de 20 postres gourmet a cuatro euros. Impresionante.