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Estoril: espías, glamour y surf

Fortaleza de Cascais vista desde el océano

Tras los pasos de Bond, James Bond


Cuentan las crónicas de la época que el hotel Atlántico (ahora en plena reforma) y el del Casino eran los cuarteles generales de los espías británicos y alemanes en el albur de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, Ian Fleming,  famoso creador del agente 007, James Bond, espiaba para los servicios secretos británicos y se dejaba decenas de miles de escudos portugueses en el Casino de Estoril sobre el que se inspiró para crear el guion de la película Casino Royal (rodada dos veces).



Cascais con sus casetas de baño
Y es que Cascais, Estoril (y Lisboa, naturalmente), poco antes de que mediara el siglo XX, eran como la Casablanca Europea del famoso Ricks: un avispero de agentes dobles, ventas de visados y salvoconductos...en la Europa libre (del nazismo), ¿A que os suena al guión de la película? También cuentan los cronistas que Max Ernst y Peggy Guggenheim se bañaban desnudos en la playa de Cascais, con el consecuente escándalo para los habitantes del lugar.. (si quereis saber más os recomiendo este interesante articulo al respecto http://blogs.elpais.com/rua-lisboa/2012/06/cuando-lisboa-era-casablanca.html), así que otra cosa no tendrá, pero la Costa de Estoril ha escrito parte de la historia moderna.

Además de las aventuras de espionaje, este lugar también contó con reyes ilustrados enamorados de la oceanografía, y fue balneario de la nobleza…(se cuentan tantas cosas de este sitio, apenas a 30 minutos de Lisboa en tren o en coche, que solo por eso ya merece la pena ir). 

Pero es que Cascais y Estoril siguen siendo hoy dos lugares con una gran encanto y muchas posibilidades para una escapada de tres o cuatro días porque aparte del  famoso Casino, su circuito de Fórmula 1 ahora en deshuso por disputas polìticas, campos de golf y otros atractivos turísticos, tiene en su costa y su gastronomía encanto suficiente para atraer a cualquier viajero.

La presencia española también retumba en las paredes de sus edificos y calles empinadas, ya que entre sus gentes aún circulan las preguntas no contestadas acerca del modo en que murío el hermano del Rey Juan Carlos. Un disparo sí, pero ¿qué pasó en realidad?  Por eso en la Costa de Estoril destila cierto misterio que aún no se ha disipado, que rompe como el océano en la Boca del infierno y merece ser descubierto. Incluso, su gentes, amables y dicharacheras, nada que ver con Mourinho, están deseando quitarse el estigma y mala imagen que ha dejado el entrenador del Real Madrid. Así que en cuanto pueden te regalan una sonrisa con sabor a salitre y yodo, como las aguas que rodean este pasaje maravilloso. 

Acostumbrados a estar en la calle, como dicen ellos, los ciudadanos de Cascais, como el resto de portugueses, arrastran cierta contradicción interna y se debaten en su interior por llevar genes anglosajones en un cuerpo que les pide calle, aire, sol y conversación...mediterráneas. Y si el interlocutor es español, es lógico que se hable de fútbol; de Cristiano Ronaldo o del mismo Pepe, de quien dicen que cuando jugaba en el Oporto no era tan ‘leñero’ ( será que el bacalau al horno, aplacaba sus ánimos).
El caso es que la pedanía de Cascais, a la que pertenece Estoril,  representa a la burguesía portuguesa. Su costa llena de chalets y palacetes, podría parecerse a los que rodean al Palacio de la Magdalena en Santander. Hoteles y apartamentos de 1,5 millones de euros, hablan de un lugar acomodado y tranquilo que tiene su aspecto más salvaje pegado a la playa: por un lado, las playas do Guincho, con sus olas surferas, y casi al lado Boca do inferno, que recuerda enormemente a los Hervideros, en Lanzarote

Vista desde el faro de Sta. Marta
De forma que si hubiera que fusionar, como si fuera un plato de nueva cocina, juntaríamos Lanzarote y Santander y obtendríamos Cascais. Si fuera un plato, seguro que Pedro, el propietario del restaurante Hemingway lo llamaría ‘lujo para los sentidos sobre una base de océano a las rocas de yodo’. De hecho, este restaurante, en la misma marina de Cascais, es el local de la zona que más se esfuerza por hacer cocina de vanguardia no exenta de tradición portuguesa.

Frente al bullicio (aunque en la marina hay ambiente), la zona más al oeste de Portugal se presenta como un lugar tranquilo. Su historia está ligada al rey Don Carlos, como dicen allí. Bueno, concretamente a ‘Carlos Fernando Luis Maria Vitor Miguel Rafael Gabriel Gonzaga Xavier Francisco de Assis José Simão, primer hijo de los reyes Don Luis y Doña Maria Pia, que nació 1863. Este rey ilustrado y amante de la oceanografía que jugaba al tenis y pintaba cuadros, fue uno de los impulsores de la zona como lugar de veraneo balneario.De hecho, las crónicas rosas cuentan que se casó por amor, con Doña Amelia de Orleans, hija del conde de París, y que en su honor y debido a que ambos habían nacido un 28 de septiembre, era este día cuando se inauguraba oficialmente la nueva temporada de aguas termales.Romántico, pero poco práctico (por la climatología) la verdad.

Desde el punto de vista del turismo puro y duro, no debes olvidarte de visitar Sintra, y probar sus famosas queixadas;  ni tampoco la Boca do inferno, sobre todo si el mar está enrabietado. Una opción para ese día que no sabes qué hacer –sobre todo con niños- es visitar el museo del mar (gratuito) donde, además, nos contarán la intensa vida oceanográfica del rey Don Carlos. Junto a él, los sabados ponen un mercadillo con productos biológicos. También es interesante acercarse hasta el faro de Santa Marta, junto a la Ciudadela de Cascais y, sobre todo, el Cabo da Roca, el punto más occidental de continente Europeo. Si hace viento, el espectáculo es dantesco y si hace sol, se vuelve romántico, pero siempre es espectacular. También conviene pasearse por la playa de Guincho para ver cómo la gente surfea sobre unas olas impresionantes. De hecho, su punto fuerte es la naútica y todos los deportes que tienen que ver con el mar desde el surf, al windsurf, kite surf, vela…gracias a la fuerza del viento y las olas que en Carcavelos y Guincho alcanzan fuera y alturas considerables. 

Pousada de la Ciudadela
En Cascais hay que visitar la Ciudadela, en la que ahora está la pousada perteneciente a la cadena hotelera Pestana. Fue construida por el rey João II en 1488 como una torre defensiva, aunque hubo que esperar hasta 1589, a que el rey español Felipe II construyera una nueva fortaleza para defender la bahía de Cascais de los británicos. Esta y otros muchos edificios defensivos, aún en pie, fueron construidos por los españoles. Por eso el sello español sigue impreso de algún modo en todos sus rincones.


MAS PISTAS
LO QUE LAS GUIAS NO DICEN
El museo del mar de Cascais es gratuito y ya por eso merece una visita, pero, eso sí, breve. A pesar del valor romántico de este museo, el oceanográfico 'de verdad' está en Lisboa. En Sintra (de la que publicaré otro post más adelante) es difícil zafarse de las hordas de turistas, pero desde sus murallas se ve el Atlántico. Las fotos son muy parecidas así que no te centres demasiado en eso e intenta disfrutar del paisaje. Tanto aquí como en el resto de la costa el clima es muy cambiante, así que vete preparado para todo. Si hace bueno, un paseo en barco para ver la costa desde el mar es imprescinsible.

PARA NO PERDERSE
restaurante hemingway
La lista de monumentos que ver es larga y está compuesta por el Centro Histórico y la Ciudadela, en Cascais; los Fuertes de Bugio, Oitavos y São Julião da Barra, en la costa; el Palacio Nacional, el Palacio da Pena, el Castillo de los Moros o el Convento de los Capuchinos, en Sintra;  los Palacios Nacionales de Mafra o de Queluz, ricos en jardines y llenos de esplendor barroco; los museos de Arte Moderno y del Juguete (Sintra), del Automóvil Antiguo (Oeiras).

COMER Y DORMIR 
sala de lectura de la pousada
Para dormir en Cascais/Estoril, y aunque hay varios hoteles de lujo, os recomiendo, por historia, ubicación y arquitectura La Pousada de la Ciudadela. Una maravilla por dentro y por fuera. Con caballerizas convertidas en habitaciones inmensas que dan a la Marina y al patio de la Fortaleza. Las habitaciones de los oficiales también se utilizan como refugio para el visitante. Una piscina climatizada, cerca del restaurante y un solarium en la azotea completan un complejo que también cuenta con otro restaurante en el mismo recinto amurallado, aunque en el edificio de enfrente.El único fallo del hotel son los desayunos, demasiado espartanos para un complejo hotelero de tanta categoría. fo.pousadacascais@pestana.com.
carpaccio de vieiras
En lo que respecta a la comida, la oferta es variada y razonable (ya se sabe que en Portugal se come bien en casi todos los lugares) y cuentan con una materia prima más que interesante. Es el caso del restaurante 5 Sentidos de Cascais. Una casa de dos pisos intimista e íntima, que tiene en su materia prima -incluido el bacalao- a sus mejores aliados. Guisos correctos, ricos y abundantes. Sin embargo, el sitio que más me gustó, por su apuesta por una cocina creativa no exenta de calidad, fue el restaurante Hemingway, en la Marina o puerto deportivo de Cascais. Abrimos la cena (es un cóctel bar) con una preparación exclusiva llamada Tankeray Strawberry Mojito, para seguir con un riquisimo carpaccio de vieiras con mango, lima y chile fresco. Le siguió un robalo crujiente con una crema de ajo, patatas y compota de tomate y pera y para terminar una ternera blanca con crema de zanahorias, naranja, jenjibre y salteado de setas. El postre, también llevaba ginebra Tanqueray, en este caso era una crumble de pera borracho con ese destilado. www.hemingwaycascais.com