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Santorini: paraíso azul y blanco



Visita a la Atlántida

No sé cuál será su aspecto en invierno, pero en primavera y verano la isla griega de Santorini es tan bella o más de cómo aparece en las fotos. Es famosa por sus cuestas, sus burritos y las cúpulas azules de sus iglesias ortodoxas, pero más allá de los tópicos, esta isla griega del archipiélago de las cíclades (muy cercana a Mikonos) es el más bello cruasán blanco y azul que hayas visto jamás. Como ocurre con su vecina Mikonos, recibe varias manos de pintura blanca al cabo del año y por eso sus fachadas relucen bajo un sol que puede ser justiciero. ¿Humedad? 90 por ciento. ¿Temperatura? puede que más de 35 grados. Sí, hace calor, pero se te quita en cuanto te subes a una moto y llenas las pupilas dilatadas por una belleza perseverante.

Acantilados
Dicen que las puestas de sol de Oia, el pueblo más bonito de la isla con permiso de la capital, Fira, son las más bonitas que puedas ver en tu vida. Yo no estoy seguro de que sea así, porque las del Rick’s café, en Negril, Jamaica, que también he tenido la suerte de contemplar, son de quitar el hipo. Pero, bueno, cuanto menos son espectaculares y el pueblo, ¡ay el pueblo!, el pueblo no parece de verdad. Calles estrechas y de un blanco inmaculado apenas roto por las puertas, ventanas, cúpulas….azules y violetas; como si estuvieran compitiendo con el mar Egeo.

Puerto Viejo
Y es que el atardecer en Oia es como la hora de la misa. Los habitantes (y los forasteros que han elegido esta isla para pasar unos días) acuden allí en procesión para contemplar, en un silencio apenas roto por alguna melodía chill out, el ocaso del día. El pueblo, en todo caso, es para pasearlo; eso sí, esquivando los burros que suben y bajan con sus respectivas cargas. Los burros y mulas son en Santorini lo que las barcas en Venecia: sirven para llevar la basura, la comida, los pedidos de las tiendas…es burroisland.

Burritos en escalada
Pero vayamos por partes. Cuando llegueis a la isla, en barco, en avión (Vueling tiene vuelos) o en el medio de transporte que hayáis elegido, si entrais por el puerto viejo de Fira (Thira), que es lo más normal, vereis que no hay otra forma de subir al pueblo que en funicular o en burro; bueno, también se puede subir a pata, pero si no queréis llegar con la lengua fuera, no os lo aconsejo. Además, dependiendo la hora del día en que lo hagáis, tendréis que sortear mayor o menor número de coprolitos de mulos; o sea, cacas. Pero no os asustéis, que esto forma parte del encanto de la isla. De manera que yo os recomiendo el funicular, no recuerdo cuanto costaba, pero cuando llegas arriba ves que no es caro.

Una vez hemos alcanzada la cima de la isla (osea, el tereno llano), entonces hay que disponerse a disfrutar. Si vais a pasar una semana o mas, o vais muy cargados, lo suyo es alquilar un coche, pero si vais uno o dos días, la mejor elección es una moto scooter. Las alquilan por 20 euros día y es el mejor modo para coser la isla de un sitio a otro.

Tenders frente a Fira
¿Qué ver? Pues todo. Lo cierto es que entre un pueblo y otro hay paisajes monos y otros que no lo son tanto, pero los lugares a visitar son espectaculares. Santorini lo forman, en realidad cuatro islas, aparte de la citada: Nea Kameni (volcán); Palea Kameni y Thirasia, a las que se llega por barco. En la isla del volcán se puede nadar dentro del cráter y, aunque con un poco de canguelo por la oscuridad, es una pasada. En realidad todas estas pequelñas formaciones al oeste de Santorini están situadas en lo que fue el cráter del volcán.

En Oia hay que visitar su torreón-castillo-fortaleza, con sus maravillosas vistas. Los españoles tenemos suerte (porque si no, nos quitarían turistas) de que todas las playas de por aquí, aunque de aguas cristalinas, están llenas de incómodos pedruscos. En Santorini, además, hay que añadir los acantilados, de manera que, en según que playa, hay que bajar hasta el mismo infierno para bañarse.

Iglesia de la plaza de Oia
Por otro lado, la plaza y la iglesia ortodoxa de Oia son preciosas, pero en este pueblo hay más cosas que ver, así que lo mejor es que te pierdas por las calles (que no tienen pérdida, por otro lado) y disfrutes sin rumbo predeterminado.

Y es que la isla está sobre un volcán o surgió de él, como querais. Algunos griegos sostienen, sin demasiado fundamento, que esta es la antigua Atlántida, y si quieren creerlo no seré yo quien les quite la ilusión. Pero, gracias a eso, hay lugares tan fantásticos e impactantes como Red beach (playa  roja).

Antes la llamé (a Santorini) cruasán y es que tiene forma de media luna, destacando sus acantilados del oeste, mientras que al sur las cimas van allanándose para convertirse en playas de arena (o piedrecilla, más bien) negras. Ahí podeis acercaros a Kamari beach y a Perissa, dos playas separadas por un istmo, que vale la pena visitar. Finalmente, dirigiros hacia Akrotiri para alcanzar de nuevo la costa. Cerca de allí están la playa blanca (White Beach) y, sobre todo, la playa roja (Red Beach). Esta última está excavada en la roca volcánica y su suelo es de color rojo, claro está. Parece marte y recuerda algunos paisajes de la película Desafío Total.
Red beach

Aunque el pasado de la isla contempla 3.000 años de antigüedad, no hay muchas ruinas que digamos, pero si sientes curiosidad todo está bastante disperso y transcurre entre las poblaciones de Arhea Thira (Fira), Profitis Elias, Pyrgos, Thermi y Vlihada. La famosa Akrotiri de Santorini ha permanecido estos últimos años cerrada al público debido a las reformas y nuevos estudios que se estaban realizando en sus instalaciones tras un accidente que se produjo en el año 2.003.

Esto es Santorini en estado puro. Una reina de la belleza en el mar Jónico que presume de llevar un traje azul y blanco siempre impecable. Pulcra y espectacular. Si podeis ir, no lo dudeis. Se respira paz.

MAS PISTAS
LO QUE LAS GUIAS NO DICEN
No alquiles un quad para ver la isla. Van a dos por hora y son peligrosos –vuelcan con cierta facilidad. Lo mejor es la moto y aprovechando que aquí la presencia de la poli es testimonial (esto jamás lo dije) puedes hasta ir sin casco. De hecho, nadie en la isla se lo pone…y ya sabes, allí donde fueres.... Compra cacahuetes envueltos en caramelo y sésamo, son famosísimos en la isla, aunque llevan algo que impiden parar de comerlos, así que cuidadín.

PARA NO PERDERSE
El atardecer de Oia, un baño en las aguas calientes, dentro del volcán, cerca de la isla Palea Kameni, que surgen junto a una ermita blanca de aguas poco profundas, y la playa roja o Red beach, en la zona sur occidental de la isla. Hay que caminar un poco para llegar hasta ella, pero la recompensa es impagable.

COMER
Hay muchos restaurantes en Fira y Oia, y algunos son de cierta categoría. Puedes probar en cualquiera de ellos u optar por acudir a alguna de las tabernas del puerto de Armeni (Oia).  Aquí tienes algunos nombres orientativos. To Psaraki, en Vlychada; Atmosphere Lounge Restaurant, en Kamari; Argo Taverna, en Fira y Ochre Restaurant, en Oia. Santorini es famosa por sus berenjenas blancas, tomates cherry y habas. Prueba las bolas de tomate (tomatokeftedes) elaborados y la mousaka con berenjenas y verduras locales. Tienen tres tipos de clases de Brusko (Rojo/seco/fuerte), Nichteri (Blanco/seco/fuerte). Luego está el Vissando (Rojo/dulce/muy fuerte, con sabor parecido al licor). En cuanto a los dulces, hay uno típico elaborado con tomates y sazonados con canela y almendras.