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Astún, una estación de esquí con vistas (1)













Pisa Ratrack, pisa con garbo

¿Sabíais que una maquina pisanieves cuesta la friolera de 325.000 euros y que, después de pisada (la nieve), hay que esperar entre 4 y 6 horas para que esté en óptimas condiciones para el esquí? Pues eso es lo que cuestan estas Ratrack que dejan las pistas más lisas que el culete de un bebé (es un decir)…. si no llueve, ni hace ventisca, porque, como reconoce Octavio Salanova, jefe de pistas de la estación aragonesa de Astún, ‘en ocasiones todo el trabajo hecho durante la tarde-noche se echa a perder por las inclemencias meteorológicas’.


Y es que si todavía teneis ganas de esquiar en España, pero a lo grande, Astún debería ser vuestro destino. Una estación que tiene cerca de 40 km esquiables –es una instalación de tamaño intermedio- que cuenta con 54 pistas, de las cuales 5 son verdes, 16 azules, 25 rojas y 10 negras. Esto es la versión oficial, porque ya os digo yo que verdes 'de verdad' hay dos, y azules ‘de verdad’ no sé si hay alguna. Vamos, que no es una estación para principiantes, aunque gracias al entorno y a las facilidades que ofrecen sus instalaciones, sea una estación que podría calificarse de muy familiar.


Esto (lo de las pistas de pendientes vertiginosas) es lo primero que me llamó la atención cuando tomé el telesilla de Las Truchas. Hacía fresquito y mis rodillas aún estaban frías así que me dije vamos a probar con una (pista) azulita para calentar. Pero mi sorpresa, después de salir del remonte, fue encontrar una dura pendiente, y otra y otra…así que después de dar bordadas a toda la estación durante seis horas de esquí llegué a la conclusión de que muchas azules son rojas y algunos tramos de rojas son azules, pero que hay muchas pendientes por todos lados y una nieve espectacular.


Dicen que Astún es una de las estaciones mejor pisadas de España. Yo no lo sé, pero lo que sí os aseguro es que todas las pistas de la estación confluyen en el mismo valle, lo que evita que algún esquiador descienda por un lugar equivocado y se pierda. Además, esto asegura que desde arriba se divise todo el circo (nombre con el que se conoce al dominio esquiable y sus montañas).


Pero para dejar todo nikelao Octavio Salanova hace uso de la pericia de sus cinco maquinistas, como Victor, que pasan ocho horas de arriba para abajo alisando nieve y tapando imperfecciones. De hecho, hay algunas pistas (rojas) que necesitan de ocho a diez pasadas para que queden bien. Estas pistas tienen tal inclinación que las Ratrack deben trabajar (para no volcar) amarradas a un cable de acero (ver fotos 2, 3 y 4). En Astún disponen de cinco de estas máquinas que pisan las pistas todos los días, salvo las negras, que se quedan ‘salvajes’.

Mas curiosidades: las máquinas tienen unas 8.000 horas de vida por lo que su utilización útil es de unos 8 años (1.000 horas/año). En esta estación hay remontes fijos y semiautomáticos (los más modernos o desembragables) que intentan repartir a todos los esquiadores por la estación lo más rápidamente posible. Los modernos circulan a una velocidad de entre 4 y 5 metros/segundo, pero los llamados fijos –los mas antiguos- no suelen pasar de los 2 metros por segundo, sobre todo si los vigilantes de la estación detectan que hay muchos debutantes. De hecho, cuanto más rápido va el remonte más gastos para la estación, pero, por el contrario, mayor comodidad para los esquiadores.

Y aquí me planto. Mañana os cuento más cosas de la estación porque prefiero que veais las fotos... que valen más que mil palabras.