Síguenos en RRSS

siguenos en Twitter sígueme en Instagram Canal de youtube siguenos en facebook siguenos en Google+

Translate

Queridos Reyes Magos: yo me pido uno con 'viruta'

El ocaso de los guapos

Hace unos días presentaron una encuesta que, al menos hasta donde yo conozco, viene a reafirmar lo que siempre hemos pensado todos: que las chicas más monas (las tías más buenas, que diría un cheli) se van con los tipos que tienen más pasta; es decir, 'viruta'.

Pero la encuesta del otro día me dejó estupefacto, porque no sólo ‘las conejitas del Play Boy’ preferían a los que estaban forrados, aunque fueran feos y añosos (o, tal vez por eso), sino que, supongo que por culpa de esta maldita crisis, también las mujeres de clase media, edad media y medidas estándar, preferían, de pareja, a los que tenían dinero…aunque fueran feos.

La pregunta que se les hacía a las mujeres (de edades entre 35 y 45 años) era si preferían como pareja a un hombre guapo –sin especificar si era de cuerpo o de alma, aunque se supone que lo primero- o a uno bien situado; con posibles; es decir, con dinero. Y todas respondieron que al tipo con dinero, que es como decir que la crisis nos ha llevado hasta la época de las cavernas.

La noticia, que invita a la reflexión, me hizo pensar que esta actitud no llevaría más que a incrementar las ya inaceptables cotas de paro. Puesto que aceptar estas respuestas como válidas, implica que la hembra elige al macho por su posición social; porque le da estabilidad dineraria, y no por sus habilidades amatorias, belleza, inteligencia emocional, respeto y amor. Y eso trae como consecuencia que la canción romántica (y sus cantantes), los bombones, las flores y demás tontunas que forman parte del cortejo ya no tengan sentido. Hoy basta enseñar la cartilla o las stock options, para encontrar pareja y, sobre todo, para elegir. Es como darle boleta a Bisbal, Bustamante y Sergio Dalma, y cambiarles por Luis Aguilé (es una lata el trabajar, todos los días te tienes que levantar) o el famoso ‘si yo fuera rico…dubi, dubi, dubi, dú'.

El tema me hizo gracia porque estas mujeres, en su respuesta racial, olvidaron algo importante –tal vez porque la pregunta era tan cerrada como tramposa- y es que si asumen ese precepto de que lo primero es la estabilidad presupuestaria, ellas ya no eligen; es decir, que con ese pensamiento están más cerca del pleistoceno, de la edad media (donde se casaba a las hijas por interés político y/o económico…bueno, aún se hace en países de Africa y Asia), que de las sufraguistas de finales del XIX y principios del siglo XX.

Las mujeres que salían en el reportaje, tal vez, como he dicho, con trampa porque como casi todas las entrevistas que se hacen en TV sólo sirven para afirmar la teoría que alguien quiere imponer (por ejemplo, si la posición de la cadena es contra los toros, pues sacas cuatro personas que opinan que los toros son horrendos y una que les defiende), también demostraban que la crisis parece haber dañado a lo que se consideraba más profundo en la pareja (el amor, claro), y ha obligado a cambiarlo por la conveniencia.

Pero no todo es malo. Sin quererlo, estas mujeres también han puesto la primera piedra para reducir el número de divorcios y separaciones (casi siempre por culpa del desamor), y, por lo tanto, para ahorrar un dinerillo a la sociedad... de gananciales, puesto que si las parejas se establecen por interés (económico), entonces podremos fiarnos de lo que nos diga un ordenador y que éste decida por nosotros de acuerdo a unas características económicas. Asimismo, tampoco habrá que soportar eso que normalmente dicen las madres cuando la cosa va mal: ‘si ya te lo decía yo y todos, que no te debería haber casado con el/ella…etc’.

Sin embargo, y esta es la reflexión final que os dejo, hay una cuestión –factor humano, que dirán algunos-, que estas mujeres no han tenido en cuenta a la hora de hacer su carta a los Reyes Magos de la pareja, como es el hecho de que los hombres acomodados, amparados en esta necesidad femenina de elegir a los mejor situados, se reafirmen en su calidad de elegir a los ejemplares más potentes. Tampoco han valorado que el varón -en un porcentaje elevado de casos- no ha pasado de la Edad de Piedra. Entonces se elegían a las mujeres por la anchura de sus caderas –sinónimo de fertilidad- para asegurar el futuro de la estirpe, y ahora las siguen queriendo con un perfil físico y edad que me parece bastante alejado de la clase media que salía en la tele.

En resumen: Ellas los quieren acomodados económicamente, pero ¿se han dado cuenta de que la mayoría de estos hombres no las escogerían a ellas? Luego está la otra parte, la del resto de varones que, aún siendo guapetones de cuerpo o de cuerpo y alma, no se van a comer un rosco por la crisis, pero que querrán pasar de nuevo factura a las mujeres cuando todo esto pase. Porque esto pasará, ¿no? ¡Ay madre!