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Manzoni, un italiano 'de postín'












Ya ha conseguido su primer sol de la guía Repsol


No sé si será algo personal, pero cada vez que me acerco a alguno de los restaurantes que hay a la entrada de la urbanización de la Moraleja, en Madrid, pienso en la hiperconcentración gastronómica de esta zona y me fijo en el nivel de ocupación de los locales, qué tipo de gente va, si trabajan en empresas, si son vecinos…y qué tipo de comida piden.


Y lo cierto es que la suerte corre de forma desigual para cada uno de los negocios, porque mientras hay algunos locales que están siempre hasta la bandera –nadie sabe muy bien por qué- otros, según qué días, las pasan canutas para hacer media entrada.
Uno de los que tratan de posicionarse en la buena línea es Manzoni. Un restaurante italiano de postín que luce interiorismo firmado por el prestigioso diseñador y arquitecto francés Bruno Borrione, colaborador y amigo de Philippe Starck.


El estilo propone muchos restaurantes en uno, con distintos ambientes que llaman la atención y sorprenden –dicen que es estilo milanés años 60- , y a mí, personalmente, me gusta. Manzoni es otra de las apuestas del grupo VIPs, en la línea, muy acertada, de crear restaurantes de nivel para complementar su oferta clásica.
La historia dice que Alessandro Manzoni, fue uno de los poetas y escritores más afamados de Italia (Milán) y su novela más conocida, ‘los novios’. Y no sé si la estética milanista del restaurante tiene que ver con esto, ni tampoco si pensaron en el poeta para ponerle el nombre, o más bien en Piero Manzoni, pintor del siglo XX. Pero fuera una, las dos o ninguna de las posibilidades, los propietarios del grupo VIPs ya tienen una historia bonita que contar.


Antes de ir al restaurante Manzoni había oído de todo: que era bueno, regular… pero a mí me pareció de calidad y no debo estar tan equivocado cuando, apenas un año después de estar abierto al público, ya ha logrado su primer Sol de la Guía Repsol.


Creo que la cocina que propone –de restaurante italiano gourmet- es razonable y sin especulaciones. Gracias al trabajo del chef ejecutivo Miguel Rosa, y de Javier Pérez Leza, la pasta es casera, variada y rica, y las pizzas de primer nivel. Pero en su carta hay más; mucho más: carnes, pescados…y burrata que aquí es tan fresca que pone los pelos de punta por lo rica que está. Tiene apenas 24 horas de vida, lo que los amantes de este queso lechoso y cremoso agradecemos mucho, mucho. (supongo que sabeis que lo mejor es que la burrata tenga menos de una semana; lo ideal, menos de 2 días y lo magnífico, menos de dos horas…desde su elaboración, pero conseguir eso, incluso en Italia, resulta muy complicado).


Como curiosidad deciros que la burrata, no tiene nada que ver con leche de burra o algo por el estilo, sino que ‘burro’ , en italiano, es mantequilla y recibe ese nombre porque este queso fresco es muy mantecoso (como el ‘burro’). En realidad, se elabora con leche de búfala de agua, especie asiática introducida en Italia en el siglo XV, pero también hay circulando muchas imitaciones que se hacen con leche de vaca. En Manzoni, cuyos productos tienen denominación de origen, es auténtica. La burrata se obtiene añadiendo a este queso la cuajada que luego sirve para rellenar el envoltorio, por eso debe estar blandengue al cortarla.


Pero no todo es queso, porque en su carta hay platos de casi todas las regiones de Italia, de manera que cuenta con la tradición necesaria, unida a precisos toques de modernidad, con el ingrediente de una muy alta calidad de la materia prima. Platos sencillos y genuinos, para el deleite del paladar y panes preparados por el pizzaiolo a la vista del cliente en un espectacular “Forno italiano”.


Entre otras elaboraciones deliciosas, se sirve ensalada de queso de cabra con brotes frescos y toque de limón, atún ahumado de Carloforte con aguacate e hinojo salvaje, setas empanadas con alioli de ajetes, saquitos de queso de cabra y caponata siciliana al estragón, huevos con crema de patata y trufa, calamares y calabacín crujientes con salsa de tomate y burrata con berenjena y pimiento marinado. Excelentes son las flores de calabacín rellenas de speck y queso Fontina (se ponen por unidad) y el meloso de ternera trufado en canelón.


Como ya he advertido, es un delito no tomar pasta de Manzoni, como sus extraordinarios tagliatelle con bogavante gallego y boletus, o los quadrettoni a la carbonara, el risotto negro de chipirones y alioli con arroz ecológico, los gnocchi de patata y radicchio con mantequilla y salvia o unos tagliolini con panceta toscana y salsa de tomate.


A los postres nos esperan pocas sorpresas como el clásico y popular tiramisú, la tarta de queso italiano con salsa de frambuesas y la tartita de manzana caramelizada con helado de vainilla. Todo rico, eso sí.


En lo que respecta a los vinos, que suelen ser una faceta que se cuida mucho en restaurantes como este, tampoco defraudan y hay una buena variedad de referencias italianas, aunque la mayoría de los clientes sigue pidiendo vinos españoles. En su carta hay de todo, asequible y desorbitado, como el Barolo Serralunga (2005) Barbaresco, 2006 o el Sassicaia 2007 y Ornellaia, 2006 -por encima de 100 euros-. Entre los españoles también hay buena variedad desde el clásico y seguro Arzuaga 2006, al Abadía de Retuerta selección especial, pasando por el Alonso del Yerro 2007, el Mauro 2007, el Malleolus 2006, o los excepcionales Roda I y Alión 2006, entre otros.
Restaurante Manzoni. C/ Estafeta, 4 - Plaza de la Fuente de La Moraleja - 28109. Alcobendas. Madrid. Teléfono: 911 753 118. http://www.grupovips.com/.