Síguenos en RRSS

siguenos en Twitter sígueme en Instagram Canal de youtube siguenos en facebook siguenos en Google+

Translate

Baeza, bella por dentro y por fuera












Patrimonio de la humanidad en Jaén


Si llevaras los ojos vendados hasta el barrio medieval que rodea a la antigua Universidad de Baeza y te quitaran la venda de repente, pensarías que estás en Cáceres. Y es que Baeza, a pocos kilómetros de Jaén, es tan bella y sorprendente que llama la atención por lo inesperado de su majestuosidad.
La historia de la ciudad arranca casi desde la edad de cobre, pero fue en el siglo VIII cuando los musulmanes la bautizaron como Bayyasa. Cuentan las crónicas que su emir, Allâh-al- Bayyâsi, fue vasallo de Fernando III, el Santo, y lo apoyó en campañas contra otros emires árabes. Pero pagó cara su traición puesto que fue asesinado por ello. Poco después, el rey católico conquistó Baeza y lo convirtió en uno de los bastiones de la cristiandad.


Esa larga historia y lo bien conservado de su casco antiguo han hecho que, como otras tantas “joyas arquitectónicas españolas”, Baeza haya sido declarada Patrimonio de la Humanidad. Por ello es imprescindible un paseo sosegado por la ciudad. Un buen punto de partida (cerca existe una oficina de turismo) puede ser la plaza de los Leones. Desde allí, donde se encuentra una de las fuentes más famosas, se puede subir por la calle de San Gil o Juan de Ávila para acceder sucesivamente a las plazas de Santa María y Santa Cruz, plagadas de monumentos.


Pero la maravilla de las maravillas es el palacio de Jabalquinto. Mandado construir por Juan Alonso Benavides Manrique, es de estilo gótico flamígero y cuenta con una galería superior renacentista, con arcos de medio punto. La portada es impresionante y vale la pena contemplar con cautela cada uno de sus detalles.


Y es que su profusa decoración lo convierte en la mejor edificación de su estilo en la provincia. Cabe destacar la importancia de la heráldica con ocho escudos, cuatro de la casa Benavides y otros cuatro de la esposa, según el gusto humanista.


Otro de los monumentos emblemáticos de este pueblo jienense son las Escribanías Públicas, lugar donde se dijo la primera misa tras la reconquista cristiana de la ciudad. Actualmente, consta de dos plantas: abajo las escribanías propiamente dichas con sus pupitres de madera y sus encerados, más seis vanos adintelados, en cuya clave está el escudo de la villa, flanqueado por columnas. La planta superior es de estilo plateresco y antes alojaba entre sus paredes y escudos a la Audiencia Civil.
Uno de los personajes emblemáticos de la ciudad fue Antonio Machado, que se trasladó de Soria a Baeza tras el fallecimiento de su esposa Leonor y que tras una llegada un tanto adusta, se integró con el lugar y su paisaje de manera definitiva.

Además, en este recorrido por las calles empedradas también encontraremos el arco de Villalar, edificado para celebrar la victoria sobre los comuneros, en la batalla del mismo nombre que tuvo lugar en 1521, la Catedral, la Antigua Universidad, la fuente de Santamaría, el Ayuntamiento y la fuente de Santa Cruz.


Finalmente, aunque no sea tan bella como Baeza, Úbeda, a tan solo 9 kilómetros de distancia, es otro pueblo que parece una continuación del primero o, cuando menos, complementario. Hay quien mantiene que, por sus edificios renacentistas, es como una pequeña Italia, aunque tal vez sea un poco exagerado. Lo cierto es que también es Patrimonio de la Humanidad y el lugar perfecto para completar esta escapada.


MAS PISTAS
LO QUE LAS GUÍAS NO DICEN:
No te olvides de pasar por Jaén , ver el castillo de Santa Catalina y, ante todo, comprar patatas fritas en Casa Paco. Las venden en grandes bolsas de papel, como las de antes, y están fritas con aceite de oliva virgen extra de la zona. Casi nada. Pero, ten cuidado porque son adictivas.


PARA NO PERDERSE:
El palacio de Jabalquinto y un ágape en Casa Juanito. También os recomiendo visitar La Cueva del Agua, conocida también como Cueva de la Virgen de Tíscar o Gruta de las Maravillas. Está en el pueblo de Quesada. Ah¡ y date una vuelta por la sierra de Cazorla.


COMER Y DORMIR:
Para dormir, aparte del Parador del Castillo de Santa Catalina, en Jaén, existen casas rurales de calidad, en la carretera que lleva a Cazorla, que tienen mucho encanto. El restaurante imprescindible está entre la carretera de Baeza a Úbeda y se llama, como os he adelantado, Casa Juanito. En fin de semana conviene reservar con antelación porque siempre está hasta la bandera. Prueba los andrajos, la pipirrana y las berejenas...o mejor, lo que diga Juanito.