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Seven & Six, gastrobar made in NY

























Tapas y cócteles de categoría

Tengo la impresión de que el Seven & Six o el Gastrobar 76, como vosotros queráis, que os presento hoy en este post, va ser una de las sensaciones de la temporada en la capital de España. Inaugurado justo antes del comienzo del verano, el número 76 hace referencia al lugar de la madrileña calle del Pintor Rosales donde está ubicada esta nueva gastrococtelería de corte neoyorquino.


Para empezar, y suele ser lo más importante, el servicio es excepcional, no sólo porque el equipo de camareros dirigido por el maître Oscar Vila es rápido y eficaz (los está criando a sus pechos, que diría una madre), sino porque en cada miembro del triunvirato que forma este equipo se ve absoluta profesionalidad y entrega al cliente. Este es el caso del barman, Miguel Setién, que resuelve con soltura y precisión la personalización de los cócteles, y también del autodidacta, Francisco Agea, en la cocina.

Pero vayamos por partes y empecemos por las gastro-tapas y platos que se sirven, y que no desmerecen ni en tamaño, ni en calidad. Materia prima de primera con una ejecución correcta, dan sabor (qué difícil parece ahora encontrar la comida de toda la vida) a unas elaboraciones que buscan gustar. Y es que con la profusión de gastrobares parece que nos hemos olvidado del gusto, del sabor…que los platos estén ricos, y de que esto es fundamental para fidelizar clientes. Y en eso Seven & Six es una excepción que confirma la regla.

En algunos platos, aparte de su versión ‘long play’ o plato completo, también tienen un ‘single’ o versión reducida, a un precio menor. Es el caso de la extraordinaria patata con trufa y foie al armagnac con huevo poché cuyo plato cuesta 16 euros, mientras la gastro-tapa sólo 10 euros; o la brocheta de presa ibérica con vinagreta de piña caliente en el que el plato tiene un precio de 18 euros y la gastro-tapa de 11 euros.

Lo mejor es que su chef, Francisco Agea (ex de Jazz Confusión, La Trufa Blanca o Maison du Blanche), cocina bajo la máxima de ¡para qué cambiar las cosas cuando funcionan! Y por eso ejecuta los platos atendiendo a no desvirtuar el producto –muy loable en los tiempos modernistas que corren- sin descuidar darle toques innovadores que realcen algún matiz. Eso ocurre con la estupenda burrata de Salerno con tomates seleccionados y aceite Castillo de Canena “primero” aceituna temprana de Royal, los tagliatelle a la trufa negra (en ambos también se sirven gastro-tapas), las sardinas de Villagarcía (muy recomendables), el bacalao confitado con pil pil de boletus o, para los más exigentes, el Wagyu. ¿Y de postre? Moras, que dice el refrán. Pues no, pero casi. Mi recomendación es que probeis el Tartar de fresones con infusión de violetas y nata del valle de Ulzama. Además, para acompañar la comida, Seven & Six cuenta con una selecta bodega con más de 60 referencias- incluyendo vinos y champagnes por copas- diseñada con la colaboración de Custodio Zamarra; siempre impecable y siempre discutible, aunque lo esencial está representado.

Y si la comida es notable, la coctelería no le va a la zaga. Su carta recoge cerca de 80 cócteles de siempre, propios y de autor. En ella Miguel Setién - formado en los más prestigiosos locales de Reino Unido y Sudáfrica, además de trabajar en las barras de Loft 39, el Hotel Puerta de América o Ramsés, en Madrid- hace de las suyas y personaliza los combinados, de forma que se dedica a hacer trajes a medida de los clientes. Desde los clásicos Cosmopolitan, Pisco Sour o Vodka Martini, hasta creaciones de propio cuño y otros combinados realizados en colaboración con algunos de los mejores barmans de Madrid.


Todos ellos están elaborados con ingredientes y siropes 100% naturales y servidos con maestría, cada uno en su copa adecuada. Pero, sin duda alguna, la estrella de la carta son los “Martinis”, un total de 25 cócteles tipo seco presentados en copas de Martini traídas de Londres en exclusiva para el local y elaborados cinco con ginebra, cinco con vodka, cinco con tequila y otros tantos con whisky y con ron. Probad el Tequini Seven & Six (con tequila y vermú) o el Opium, ( en la foto) que es el cóctel fetiche de Setién. Además, tienen una propuesta muy atractiva, ya que sirven tapa y cóctel por 9 euros¡. En definitiva, una rompedora gastro-coctelería de diseño llamada a convertirse en el nuevo meeting point de la capital.

He dejado para el final, pero no por ello menos importante, al maître, Oscar Vila, director de sala, manager y alma mater del establecimiento, que ha visto culminada su idea de crear un espacio diferente y único en la zona” con un decorado al más puro estilo de club neoyorquino de los 50, y una gama cromática retro –inspirada en los colores de los cócteles. Estéticamente se ha buscado además “integrar el local en su entorno” a través de una cuidada iluminación. Por el día, luz natural gracias a sus grandes ventanales, y durante la noche luz artificial tamizada y cálida mediante espectaculares lámparas, que juegan desde el techo con la geometría y los colores.

En definitiva, una apuesta segura en uno de los barrios más emblemáticos de Madrid y al lado del parque del Oeste. En temporada (ahora) ponen terraza y, si el tiempo lo permite, es ideal para pasar una velada perfecta. No os lo perdáis. Solo una cosa a los chicos del Seven & six y Gastrobar 76…yo unificaría el nombre, a ver si la vamos a liar por una tontuna de márketing.

Seven & six. Paseo Pintor Rosales, 76. Madrid. Telf: 91 549 75 36. Horario: de lunes a domingo de 10:00 h a 02:00 h. Facebook. gastrobar 76.