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La Tovara: el México más desconocido




En este parque natural conviven cocodrilos y jaguares

Es el México menos conocido, por lo menos para los españoles, que están más familiarizados con Cancún y Riviera Maya, pero la costa oeste del país, bañada por el océano Pacífico, también esconde playas paradisíacas, pueblos emblemáticos, paisajes espectaculares y suficientes razones para hacer una escapada. Os hablamos de Riviera Nayarit, que comprende toda la franja de costa que va desde Puerto Vallarta hasta San Blas, ése pueblo que hizo famoso el grupo Maná con la canción sobre su muelle, bastante deteriorado, por cierto y que ha puesto en el mapa gastronómico Betty Vázquez desde el restaurante Garza Canela.

Precisamente, cerca de San Blas, está una de las joyas de la región nayarita; el parque natural de la Tovara: un manantial que da origen a un estanque natural de agua dulce en medio de un estero en la base de una serranía. El área es muy extensa y está llena de canales que discurren entre la jungla y desembocan en la bahía de Matanchén, en el océano Pacífico. La vegetación es frondosa y llena de plantas tropicales entre las que destacan los helechos gigantes y los manglares, y una fauna diversa que incluye cocodrilos, tortugas, jaguares, ocelotes, armadillos, y una gran variedad de aves y peces.

El recorrido por los canales del manglar se inicia en San Blas o en el mismo manglar (yo recomiendo éste último porque es mucho más corto) y es mejor no llevar las manos por fuera de la lancha, por si acaso a un cocodrilo le da por saludarnos efusivamente. Porque haberlos haílos, aunque la mayoría de los que se ven son de pequeño tamaño (al menos los que se dejan fotografiar por los turistas), y no dan sensación de peligro.



El paseo depende del paquete que uno contrate (con o sin entrada al cocodrilario), pero en general discurre entre una a tres horas . El recorrido se inicia al pasar por unos espectaculares túneles naturales, formados por las raíces de las plantas que buscan con desesperación llegar al agua de los canales desde lo alto de las copas de los árboles para nutrirse y afianzarse en el fondo fangoso de los canales, estas raíces son recortadas por los lugareños con regularidad, para hacer transitables los canales durante todo el año.




Aproximadamente en el kilómetro 5 del recorrido, se llega a una bifurcación en forma de "Y", que marca el camino a los diferentes destinos. Uno nos llevará en dirección al cocodrilario –una especie de minizoo de cocodrilos donde éstos pasan las horas dormitando o rebozándose en el barro. En el mismo lugar, separado de los cocodrilos, claro está, hay cervatillos, guacamayos, mapaches y coatíes.




El cocodrilo más grande tiene 36 años, mide 4 metros y su nombre es "domingo" para que cada fin de semana pueda festejar su santo. Otro de los atractivos es visitar el set ‘natural’ donde se filmó la película "Cabeza de Vaca" (foto superior): una suerte de palafitos y cabañas sobre el agua que nos trasladan varios siglos atrás.


La historia dice que tras la llegada de los primeros europeos al lugar, convivían en la región diversas tribus de origen Náhuatl, entre los años 1529 y 1531 la región nayarita fue conquistada por Don Nuño de Guzmán. Al mismo personaje se le atribuye la fundación del puerto de San Blas. Y es que se dice que fue llamado así en honor de un monje, Blas de Mendoza.


En la época de la conquista fue el más importante puerto español ubicado al norte del Océano Pacífico, que servía de escala para los buques que iban a California . De hecho, en San Blas nació de Junípero Serra, fundador de las famosas Misiones de California. De esa época datan los restos de algunas construcciones como el edificio de "La Contaduría" y la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, llamada "La Marinera".

San Blas es el puerto histórico que vio partir a soldados y marinos hacia el lejano norte para defender las posesiones españolas ubicadas más allá de la Alta California de los navegantes y exploradores rusos que deseaban establecer una colonia en América. Ahora es una ciudad con cierto encanto, pero un poco dejada de la mano de los gobernantes porque hay zonas que necesitan ser rehabilitadas ya. Pero no sé qué mala suerte de conflicto tienen con Tepic, la capital, aunque los lugareños lo citen continuamente. Hay muchos mosquitos (dicen que antes había mas), por eso las paredes de las casas y hoteles están llenas de pequeñas lagartijas (en Avila se llaman 'tiratiros'), infofensivas para los humanos, pero letales para los insectos porque constituyen su dieta básica.

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LO QUE LAS GUIAS NO DICEN
 Para atravesar los humedales de la Tovara es conveniente untarse de loción antimosquitos, así como utilizar una protector contra el sol. Y es que en medio de tanta vegetación y manglares, es lo que prodece. Puedes darle alguna propina al barquero que te lleve en la lancha, el la espera, y normalmente son gente humilde que lo necesita para atender a sus familias.

PARA NO PERDERSE 
El set donde se rodó la película Cabeza de Vaca (foto superior) y el cocodrilario. No es la leche, pero ya que estás allí podrás calibrar por tí mismo lo que mide y pesa uno de estos ancestrales bicharracos y el tamaño de sus dientes. Pasan la mayor parte del día sesteando, pero es curioso verles.

COMER Y DORMIR 
La Tovara tiene un pequeño restaurante que ofrece los platillos típicos de la gastronomía local que incluye el pescado zarandeado y tatemado, pero no es nada del otro mundo. Pero el lugar que si merece mención aparte para saborear la gastronomía de verdad es el restaurante del hotel Garza Canela regentado por la chef Betty Vázquez. Es lo mejor de San Blas, desde luego, y uno de los mejores restaurante de todo México. De hecho, si estuviera en otro lugar, sería considerado como un templo para gourmets. Pero Váquez quiere apoyar a su pueblo, San Blas, que está un poco dejado de la mano de Dios por las autoridades de la capital, Tepic. Entre sus platos estrella está el ceviche a la naranja que no puede quitar del menú porque no se lo permiten los clientes… y el ceviche con chile, pescado a la mostaza, sorbete de uva o el carpaccio de melón con vinagreta de jenjibre y perejil. Y el precio es de risa para un europeo, unos 250 pesos más o menos,14 euros con postre incluido. Una pasada.