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Tablas de Daimiel, ahora más que nunca











ESPLENDOR SOBRE EL AGUA




La aves han vuelto a las Tablas de Daimiel –Ciudad Real– . Y las 1.730 hectáreas de este Parque Natural siguen repletas de agua gracias a las lluvias y a los trabajos adicionales que el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) está realizando –las obras concluirán en 2027- para asegurar su caudal.

Por ello y para admirar las aves que anidan en este precioso humedal, es por lo que os propongo que hagáis una visita cualquier fin de semana. La época en que nos encontramos es idónea porque todavía no hace mucho calor, así que animaros que es un espectáculo precioso.

Uno de los objetivos de este humedal es mantenerse como lugar de paso y estancia para las aves acuáticas que descansan entre plantas autóctonas tan características como la masiega y los limonios.

Aparte de las ánades reales, cercetas y los patos comunes, se pueden observar, al atardecer, las bandadas de grullas. Según la dirección general de Medio Natural y Política Forestal del MARM, en el parque hay en la actualidad una 6.500 aves, que pueden llegar a superar las 30.000 en algunas fases del año. Para observarlas bien y con tranquilidad conviene ir provistos de unos prismáticos y buena cámara de fotos para retratar su grandiosa naturaleza.

A lo largo del recorrido bien señalizado (uno largo y otro corto) existen una serie de miradores con casetas desde los que, haciendo el menor ruido posible, se pueden observar los ecosistemas y las animales que viven en ellos. Al parque se llega por una carretera bien señalizada que parte desde el pueblo manchego de Daimiel.

Y hay que aprovechar para verlas ahora que hay agua, porque no se sabe lo que pasará los próximos años si volvemos a largas temporadas de sequía. El problema de las Tablas de Daimiel, es estructural, y tiene como base el escarnio que por parte de los agricultores de la zona ha recibido el llamado acuífero 23 del que se nutre el humedal. Según parece podría haber entre 10.000 y 50.000 pozos ilegales que extraen agua del acuífero para convertir terrenos de secano en regadío. Incluso se da la circunstancia de que aquellos que tienen derechos de riego extienden esta práctica más allá de lo estipulado.

Por eso el organismo autónomo Parques Nacionales ha emprendido una cruzada que pretende comprar terreno agrícola y derechos de agua y, por lo mismo, decidió la construcción de 24 pozos en fincas a las que ha comprado dichos derechos para impedir que veulvan a producirse accidentes como el incendio de la turba que se produjo hace un par de años.

Este parque es el último representante del ecosistema denominado tablas fluviales, que se formaban por el desbordamiento natural de los ríos Guadiana y Gigüela, favorecido por el terreno llano. Fue declarado Parque Nacional en 1973 y reserva de la biosfera en 1981 e incluido como humedal de importancia internacional por el Convenio Ramsar en 1982.

La Convención sobre los humedales, firmada en Ramsar, Irán, en 1971,
y en vigor desde 1975, es un tratado intergubernamental para la conservación
y el uso racional de los humedales y sus recursos, con el objetivo de contribuir al desarrollo sostenible en todo el mundo. La Convención reconoce, de esta forma, la importancia ecológica de los humedales, uno de los ecosistemas más ricos en términos de biodiversidad.

MAS PISTAS



LO QUE LAS GUIAS NO DICEN
En medio del parque hay un mirador central donde suele haber alguno de los guardas con un visor para que puedas ver las aves. Hay visitas guiadas que se contratan allí mismo. A veces hay mucha gente, pero casi todo el mundo toma el camino de la derecha. Veta hacia la izquierda, empieza del revés y así llegarás hasta la torreta del mirador al atardecer. Sientate y no pienses en nada. Sólo mira y disfruta.

PARA NO PERDERSE
El atardecer en las tablas . Si tienes tiempo, conviene esperar. Visitala después de comer y así puedes pasar allí la tarde. El paseo por sus pasarelas de madera te servirá para bajar la comida y eliminar los efectos del alcohol, si tomaste vino o cerveza con el almuerzo. Además el paseo es casi todo llano y permite disfrutar de los lindo y, si no lo crees, mira la foto superior. Otra atracción muy cercana es el Castillo de Calatrava (foto inferior), tiene unas vistas estupendas y además se puede visitar y la entrada es gratuita.

COMER


El mejor y más recomendable restaurante de la zona es el Bodegón. Está en Daimiel y cerca del desvió de la carretera que sale hacia las Tablas. Es un lugar encantador, con un interorismo rural y una bodega con pasadizos que recorren bajo tierra buena parte del pueblo. Esta casa familiar fue antigua almazara, herradero y bodega. Ramón, en la sala, y Rubén en la cocina, hacen que el local de la c/ Luchana 20 (Telf.926852652), sea el mejor lugar par comenzar o terminar nuestro periplo por las Tablas de Daimiel.