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Empordà, interior medieval


























Entre los paisajes de Dalí


Decir Cadaqués es recordar a Dalí, pero una vez que se visita este pueblo de la Costa Brava comprendes por qué el genio y pintor ampurdanés tenía tan buen ojo para captar la belleza. Si el agua del mar no estuviera tan fresca/fría, yo diría que es mi pueblo ideal (que es mucho decir).


La luz de su bahía es extraordinaria (foto panorámica superior) ; tanto, que jamás vi nada igual, y sus calles, en cuesta, como ocurre con casi todos los pueblos, tienen el encanto del recogimiento sin masificaciones. Cierto que está un poco a trasmano, en la zona más a noreste de España pero, tal vez por ello, es una de las zonas costeras más bonitas del Mediterráneo; y no exagero.

Sin embargo, y aunque esté en la Costa Brava, yo diría que el Empordà (Ampurdán), en Gerona, tiene una autonomía paisajística que se ha ganado a pulso. En mi opinión, Tossa de Mar es la frontera de la belleza, por el sur, y de ahí para el norte hay joyas y joyas y mas joyas: Begur, Pals, Besalú, Sant Pau, los volcanes de la Garrotxa, SantMartí d’ Empuries, Portlligalt, Port de la Selva y, naturalmente, Cadaqués.

Por eso creo que sería injusto liquidar tanta belleza en un solo post, de manera que iré publicando fotos y resúmenes de cada uno de los lugares, empezando por el interior.

Para los amantes de los lugares medievales es imprescindible la visita a Pals. Este pueblo, con murallas, tiene como único inconveniente ser muy turístico, pero yo tengo un truco para mitigar las avalanchas: os aconsejo que vayais a visitarlo cuando el día es espléndido y caluroso porque en ellos la mayoría prefiere irse a la playa lo que facilita mucho el paseo por sus calles empedradas y la visita a sus murallas con cierta tranquilidad. Incluso, puede que seas capaz de hacer fotos sin que salgan en ellas decenas de turistas. La torre de las horas, la iglesia de Sant Pere y el mirador de Pedro son algunos de los lugares que no debes perderte. A la entrada hay un arco y justo enfrente una oficina de turismo donde se puede pedir un plano, aunque ir por libre es fácil.

Siguiendo por el interior, otra parada de interés es Besalú, una población románica cuya arquitectura se mezcla con la tradición judía que vivió durante la Edad Media. A destacar su hermoso puente sobre el río, las vistas de las murallas y la puerta de rejas.(foto superior)

Finalmente, y si a alguien le apetece llegar un poco más lejos, se puede acceder –cerca de Olot– a la zona de la Garrotxa. Aquí se suceden una serie de volcanes que están cubiertos por tanta vegetación que es casi imposible hacerse una idea de cómo eran. Uno de ellos tiene una ermita dentro del cráter realmente espectacular (ver foto). Otra de las bellezas de interior es Sant Pau, con su castillo del siglo XIII y su plaza mayor medieval. Todo maravilloso y alucinante. Nadie debería perdérselo.


MAS PISTAS

LO QUE LAS GUÍAS NO DICEN:
En el pueblo de la Bisbal d’Empordá está la calle más larga de España dedicada a la cerámica. Los talleres alfareros y tiendas se suceden continuamente. Si eres aficionado, será imposible que no pares y vayas a verlo. Otro de los productos típicos son los ‘Fesols’ de Sant Pau, pequeñas judías blancas que se cocinan de mil maneras...y que tienen fama de dar buena suerte. Eso sí, las carreteras catalanas son muy malas y sinuosas, así que cuidado con el coche…y las autopistas, bastante masificadas, son de pago. Realmente, esta es una de las tareas pendientes del Gobierno catalán que nunca solucionan.

PARA NO PERDERSE:
Pals y Besalú son imprescindibles y la zona de Olot dejarla en segundo plano si no nos da tiempo. Otra sorpresa es Vic. Famoso por su salchichón, tiene una plaza mayor ‘veneciana’ (en la foto)que es una maravilla. También tiene un recorrido monumental –informan en la oficina de turismo- tan sorprendente como inesperado.

COMER Y DORMIR:
Las casas rurales de la zona son decentes y suelen estar en el campo, donde los payeses están aprovechando el tirón del turismo rural. Los precios son elevados, pero uno se asegura dormir en medio de la naturaleza. El mejor restaurante de la zona y del mundo (no, no es el Bulli), sino el Celler de Can Roca que dirigen con maestría desde los fogones y la sala Joan (chef); Josep (sala) y Jordi Roca(respostería). Pero cerca de Vic, en Calldeterres, otro local muy recomendable es Can Jubany , y el restaurante Sala, en Olost. También hay otro interesante –y un poco más económico, porque los dos anteriores tienen una estrella Michelin cada uno- en el pueblo de Esponellá. Se llama Can Roca, pero no hay que confundirlo con el Celler.