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Ruta de las Caras, en primavera













Unas cuantas ‘caras duras’ cerca de Buendía

La Monja, el Chamán, Beethoven, Krisha, Arjuna, Moneda de Vida, Espiral de Brujo, De muerte, La dama del Pantano...No son más que los nombres de las figuras que escoltan con su presencia un pantano, el de Buendía, ya en la provincia de Cuenca, aunque lindando con Guadalajara...y las joyas que nos podemos encontrar si nos adentramos en la 'Ruta de las Caras'.

Se trata de un lugar mágico al que se puede ir en cualquier época del año, pero lo ideal es hacerlo antes de que llegue el verano o pasado éste. La ruta está cerca del pueblo de Buendía, a unos 125 km de Madrid y a 65 de Guadalajara. De hecho, muy cerca de allí también está el pueblo de Sacedón; de manera que la zona se asienta entre los pantanos de Entrepeñas y Buendía, al pie de la sierra de Altamira.

Aunque todo depende del ritmo de paseo que impongamos, la ruta puede durar entre hora y media y dos horas. Si se opta por el recorrido oficial, marcado por balizas de madera, la primera escultura que nos encontramos es Moneda de vida que representa un útero con un bebé en gestación; de ahí se hace un giro a la izquierda y accedemos a un camino de arena que entre pinos, olivos, salvias, romero y lavanda discurre a orillas del pantano siempre queda a nuestra derecha. Desde el aparcamiento, también se puede acceder a la ruta, por la izquierda, bordeando los pinos. En ese caso, desembocaremos en la mitad del recorrido y será preciso ir hacia adelante y hacia atrás para completarlo.

La pregunta que uno se hace es qué pintan todas esas esculturas y quién las ha realizado. Y tiene respuesta: la iniciativa partió de un puñado de escultores que decidieron trabajar en piedra caliza las figuras que se les iban ocurriendo. Aunque hubo un tiempo en que se les podía ver puliendo sus trabajos -que modelaban los fines de semana-, ya no va nadie. Los autores, de muchas las obras son J. M.Maldonado y Eulogio Regillo. Con Regillo tuve la suerte de coincidir justo cuando estaba terminando el pelo de Maitrea y fue quien me explicó la idea completamente altruista de un “grupo de locos”, como el mismo llamó a los escultores, que por el mero hecho de la recompensa visual y artística se dedicaron a esculpir las piedras.

La ruta estuvo medio escondida y abandonada durante años, sobre todo porque ninguna autoridad municipal o provincial quiso poner un euro para adecentarla. Ahora, si embargo, y tal vez por la presión ejercida por los visitantes o tal vez por los restaurantes del pueblo, ya cuenta con un plano explicativo -al inicio de la ruta- y también con sus palos o balizas con flechas para seguirla con facilidad.

Hay figuras grandiosas y muy pequeñitas, y algunas falsas, de gente del pueblo y visitantes que se ha acercado hasta allí para rayar y hacer surcos que simulan dibujos en la porosa piedra caliza, pero se descubre enseguida a los 'impostores'. Las esculturas auténticas pueden medir hasta cuatro metros, lo que les proporciona un aspecto grandioso y fantasmagórico. Eso pasa, por ejemplo, con De muerte, la calavera que vigila el pantano. Hay un total de quince esculturas salpicadas por la ruta que se ha convertido en atractivo turístico más para Buendía.


MAS PISTAS

LO QUE LAS GUÍAS NO DICEN:
La travesía se puede hacer con manta y bocadillo. Pero, según en qué época vayamos, hay que tener cuidado con los moscardones y tábanos, ahora en plena copulación floral. Se les oye, se les ve y hay que tomar las mínimas precauciones para no molestarles ni ser molestados. El paseo dura entre hora y media y dos horas, y está bien marcado con balizas

PARA NO PERDERSE (LITERAL).
Para llegar de la forma más rápida y no hacerse líos, una vez en Buendía hay que tomar la segunda calle a la izquierda (hay un letrero). El camino sale del pueblo y a unos quinientos metros la carretera se bifurca. Hemos de elegir nuevamente la izquierda, siguiendo el cartel donde comienza un camino de tierra. Llegaremos a un depósito de agua y giramos a la derecha. Aquí hay un buen tramo sin señalizar, luego otro cartel a la izquierda, rodeado de olivos y ya hasta el final donde se encuentra una pequeña pradera natural que hace de aparcamiento bajo los pinos.

COMER Y DORMIR:
Es una excursión de un día y bastan unas zapatillas de deporte para caminar, pero si decides quedarte a dormir, el sitio ideal es la casa rural 'La casa de las médicas'. También es el sitio idóneo para comer. La comida es de nivel y está todo riquísimo. Destaca la paletilla de cordero al horno, pero no le van a la zaga las migas o la ensalada de pimientos (calientes) o la mousse de chocolate. El precio es medio/alto, pero vale lo que cuesta. En el pueblo también tienes el restaurante 'El Obispo', más de batalla, pero barato y con platos correctos.