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Budapest, dos por uno




Buda y Pest, en el corazón de Europa

Budapest, la capital de Hungría, es un ciudad con dos mitades o dos ciudades en una (Buda y Pest) unidas o separadas, según se mire, por el Danubio. La parte más antigua, alta y que alberga los edificios más emblemáticos es Buda, y la modernidad está representada en Pest. De hecho, la ciudad discurre a lo largo del cauce del rio y situa sus edificios y calles más emblemáticas junto a él. Debido a ello, y de forma parecida a lo que ocurre con Praga, Budapest está sembrada por nueve puentes (dos de ellos ferroviarios) entre cuyas estructuras se organiza cada año en agosto una carrera de avionetas, la Red Bull Air Race (en una de las fotos) tan espectacular como vertiginosa.

Pero si hay que elegir un puente emblemático ése es el de las Cadenas (foto superior). Puente que posee una leyenda que dice que el ingeniero que lo construyó, Adam Clark, no pudo perdonarse a si mismo haber olvidado las lenguas de los leones que custodian la entrada a la pasarela y se suicidó.

Sea como fuere, el caso es que una buena forma de iniciar la visita a la ciudad es dirigirse hasta la plaza que da nombre al extinto ingeniero y desde allí tomar el funicular que lleva directamente a la colina de Buda. Sobre ella se encuentra el precioso Bastión de los Pescadores desde donde se divisa la mejor panorámica de la ciudad y puedes pensar, junto a un plano, cuales van a ser tus próximos pasos y hacia donde vas a dirigirte. En esta zona antigua de Budapest podrás visitar el Castillo y Palacio Real, que hoy son sede de varios museos y la Galería Nacional de Hungría, el Palacio Sandor, residencia oficial del presidente, así como la Iglesia de Matías, transformada en mezquita por los turcos y reconstruida posteriormente en estilo barroco.

Al otro lado del río está el precioso y espectacular edificio del Parlamento y una de las calles peatonales más famosas de Pest que nace o concluye, según se mire, en el mercado central. Se trata de un edificio (cierra los domingos) de estilo Art Noveau donde se puede comprar de todo en los puestos salpicados por sus tres plantas, desde la famosa paprika (pimentón) a una botella de barak pálinka, aguardiente de melocotón o algún souvenir de artesanía . En la última planta hay una tienda donde venden langosh una especie de masa parecida a una pizza, que se toma a palo seco y que encanta a los húngaros (no sé muy bien porqué).

El Parlamento merece una visita ya que, aparte de gratuito para los ciudadanos de la UE, es el edificio más emblemático de la ciudad. Pero el exterior también es digno de visitarse y ser paseado, por ejemplo el camino que hay junto al río y está salpicado de pequeños objetos de bronce como zapatos…muy curiosos. Un poco más adelante y por el camino que lleva hasta la isla de Santa Margarita (en medio del río) nos encontramos el lujoso hotel Four Seasons. Muy cerca de allí también está la Basílica de San Esteban y su famosa cúpula visible desde cualquier lugar y la avenida Andrássy, cargada de museos y la famosa Ópera.

La plaza Vörosmarty está rodeada de calles peatonales donde hay no sólo gran cantidad de artistas ambulantes sino tiendas de souvenirs. Si quieres hacer un alto en el camino, puedes detenerte en uno de los cafés más antiguos de la ciudad: el café Gerbeaud. Otras visitas de interés son la sinagoga del barrio judío y el Árbol de la Vida, escultura que lleva en cada hoja el nombre de un judío asesinado durante el Holocausto,y, por supuesto, la gran oferta de balnearios de la ciudad. Desde las piscinas del balneario Gellert , a las aguas termales del Balneario de Rudas o los ríos termales –al aire libre- del Balneario Széchenyi.

PARA NO PERDERSE
Los platos de gulash que ponen en el restaurante Fâtal, que no es que esté mal, como da a entender su nombre en español, sino que su nombre en húngaro es el de un gran plato de madera sobre el que se servía la comida en las zonas rurales magiares. Una dirección indispensable para comprar vino húngaro (el mejor souvenir) es la tienda de vinos Zwack Borvilag. Es casi secreta y está en el primer piso del palacio Ydl, en el número 12 de Karoly Mihaly, así que no se lo cuentes a mucha gente.Tampoco debes perderte la subida en funicular y el atardecer desde el Bastión de los pescadores, probar el vino de Tokaj (ahora en manos de la bodega española de Vega Sicilia) y una visita a la (superturística) isla de San Andrés en barco por el Danubio.

LO QUE LAS GUIAS NO DICEN
Budapest es la ciudad de los dulces, así que hay que rondar alguna de sus pastelerías y cafeterías. Aparte del café Gerbaud, está Ruszwurm, en Buda. Si te gusta el chocolate prueba el bizcocho Somlo, es total. El punto negro de Budapest son los taxis, por los palos que pegan a los turistas. Es aconsejable pactar el precio con el conductor…si se deja. Para ir de marcha el bar Lido, donde hay bastante gente guapa. Cobran la entrada sin derecho a consumición (como en casi todos los garitos en Budapest), pero quedarás deslumbrado por las chicas tan espectaculares que hay –aunque no se puede decir lo mismo de los chicos. Y es que Budapest, es una de las capitales europeas donde hay mujeres más guapas y espectaculares que jamás hayan visto. Queda dicho

COMER Y DORMIR
En cuanto a los hoteles, si vas a todo trapo el lugar es el Four Seasons o el Grand Hotel Royal. También impresionan por sus vistas al Danubio el Marriot y el Kempinski y luego, a más distancia otras buenas opciones de calidad precio son el Burg, el Szentharomsag y el Taverna. Para comer bueno, bonito y barato, los platos tradicionales húngaros el lugar idóneo es el citado Fâtal (Váci Utca, 67) y para pasar una noche graciosa y medieval (se come con las manos y la sopa la sirven en cuencos de pan), Sir Lancelot (Podmaniczky utca 14). Si quieres más lujo y poderío, Karpatia y Gundel, y un poco más apañaos Premier y Cyrano.