Síguenos en RRSS

siguenos en Twitter sígueme en Instagram Canal de youtube siguenos en facebook siguenos en Google+

Translate

Venecia sin ti...en invierno




Viaje al salón de Europa


Que profunda emoción/recordar el ayer /cuando todo en Venecia me hablaba de amor...
Ante mi soledad /en el atardecer/tu lejano recuerdo me viene a buscar...
Que callada quietud /que tristeza sin fin /que distinta venecia si me faltas tú....

Esto decía parte de la letra de una preciosa canción interpretada por Charles Aznavour acerca de esta ciudad única en el mundo. Probablemente no haya lugar más extraordinario: ni París, ni Roma...ni siquiera Praga pueden igualar a Venecia; cuyo nombre y su evocación romántica ha sido tan vapuleada por su fama mundial que hay quien se atreve a decir que Venecia no les va, sólo porque apenas pisaron San Marcos para hacerse una foto.

No voy a ser yo quien oculte que hay gente que tiene muy mal gusto, o que se funde con la masa insensible al calificar a Venecia como un lugar meloso, pastel y sobado. Una injusticia, sin duda, por la ignorancia de quien emite estos juicios. Sin embargo, he de reconocer que hay muchas formas de llegar y vivir en esta ciudad fantasma (está casi deshabitada). De hecho, es muy difícil orientarse y equivocarse de vaporetto (taxis fluviales) puede arruinarte un día entero.

Un ejemplo de cómo no se debe viajar a Venecia es el siguiente: buscamos un vuelo barato, viajamos de madrugada, llegamos a Mestre (ciudad cercana a Venecia), desde allí en autobús a Venecia y al llegar al hotel no tenemos la habitación porque hemos llegado muy pronto. Cuando por fin nos instalamos estamos no sólo agotados físicamente, sino que el hotel (barato) y lleno de moho por las paredes no responde a las mínimas expectativas...¿Entendeis ahora lo del vaporetto? Por si no ha sido así, lo explico: si vas cinco días a Venecia y eliges el low cost, probablemente perderás dos o tres días de viaje, así que si te equivocas de vaporetto, sólo te quedará uno para ver la ciudad y no te derá tiempo. ¿Resultado? Tendrás que volver a visitarla...o, lo más fácil, echar pestes de ella.

No escatimar
En resumen. Si uno va a Venecia conviene no escatimar ni en el alojamiento (los hoteles medianos y baratos son muy malos), ni en el viaje en sí. Llegar al aeropuerto Marco Polo y subir en un taxi-lancha 'Riva' es una gozada. Es entrar en el canal derrapando entre las olas, sorteando los puntales de madera que marcan el fondo y llegar hasta la piazza de San Marcos como un rey o reina. Esto es otra cosa ¿eh?

Aparte de no ahorrar mucho en los gastos a la hora de organizar el viaje (sobre todo si vais cuatro o cinco días), recomiendo planificar bien las cosas que hagais y los lugares que vayais a visitar. Por ejemplo, es muy útil hacerse con una 'linee di navigazione' o plano de los vaporettos. Echadle un vistazo tranquilamente y aprenderos las principales líneas y, si vais a visitar (que debeis hacerlo) las islas de Murano y Burano, enteraros en el mismo muelle, al lado de San Marcos, de los horarios de los barcos. Se va en un transbordador más grande que los vaporettos, pero hay veces que sus líneas se solapan. Recordad siempre que perderse es muy fácil.

Controlado esto, controlado todo. Hemos llegado en una lancha Riva; el hotel es decente y está por el centro, y tenemos los vaporettos 'en el bolsillo'. Ya podemos empezar a disfrutar.Pero, ¿por donde empezar? Yo aconsejo ir a San Marcos. Dependiendo de donde esté nuestro hotel, podemos hacerlo andando o en taxi acuático. Si lo haces caminando, ten en cuenta que muchas veces los edificios cercanos no están juntos y que hay un canal de agua en medio, de forma que orientarse con el plano puede ser un laberinto. Siempre se puede buscar el Gran Canal y de ahí, en paralelo, ir entrado y saliendo de los canales.

Ver San Marcos es decir ohhhhhhhhh. Una belleza increible. Impresionante. Apabullante. Ni en los mejores sueños te la puedes imaginar así. Napoleón dijo de ella que era el salón de Europa o el salón más bello del mundo, aunque los historiadores no se ponen de acuerdo. La basílica, la torre del reloj, el palacio ducal....no sabes adonde mirar... si te dejan las palomas. Un deporte bastante divertido es sentarte en un lado de la plaza y ver las caras de los turistas japoneses cuando las palomas les comen a picotazos. Al lado está el gran hotel Baglioni y el puente de los suspiros, llamado así no por su caracter romántico, sino por el murmullo de los reos cuando les llevaban al patíbulo.

Sobra hacer un resumen de cosas que podeis ver, que para eso ya están las guías, pero si os voy a contar lo que no os debeis perder por nada del mundo. Por ejemplo, la isla de la Giudecca (frente a San Marcos)y el atardecer desde la catedral de San Giorgo. Hay que subir a su campanile y desde allí hincharse a hacer fotos desde todos los ángulos y a dejar que la mirada se pierda y se vaya donde quiera. El Lido no vale la pena, pero no hay que perderse el puente de Rialto y al atardecer, aún mejor. Por ir en góndola te clavan y por tomar un capuccino en el café Lavena, en plena plaza de San Marcos, pero si estás seguro de ganar una apuesta sobre lo que sea, pide que el premio sea ése. El que pague, llorará por el precio y tu de felicidad. En todo caso, no tengas miedo a meterte y callejear por la parte más terrestre de Venecia.

No quisiera extenderme más, porque lo importante de Venecia es recorrerla uno mismo. Y que la hagas tuya durante el viaje. Piensa que es posible que no vuelvas más, aunque yo que tu me haría la promesa de regresar, al menos, otra vez. Y, si es en invierno, mucho mejor. Su luz. Su humedad. La niebla y el sol. Perfecta. Estilosa e irrepetible: una diosa en el Adriático. Pero, eso sí, a Venecia hay que ir acompañado para no olvidarla nunca. Ya sabes, Venecia siempre será distinta sin tí.

MAS PISTAS

Lo que las guías no dicen:
La vida en Venecia es cara y las compras tampoco son baratas. Sin embargo hay un mercadillo que ponen a continuación del puente de Rialto en el que se pueden conseguir recuerdos y alimentos a precios más razonables. Por la tarde hace frío, así que hay que abrigarse y lanzarse a ver el interior más deconocido. Todo es distinto.El coche de bomberos, el camión de la basura son, en realidad, el barco de bomberos y el barco de la basura. Genial. yEn el vaporetto hay que pagar, pero todo el mundo se cuela, así que....

Para no perderse:
No perderse un paseo por el muelle de los esclavos o Riva degli Schiavoni. Ni el teatro de la Fenice. Ni el lio de góndolas y barcos por el Gran Canal. Ni tampoco las vistas desde el campanile (torre) de la iglesia de San Giorgo Magiori, frente a San Marcos.Busca la iglesia de Santa María dei Miracoli, el estuche de oro, la llaman los venecianos y la más bonita del mundo.

Comer y Dormir:
Para los más sibaritas el hotel Cipriani o el Gran Hotel Baglioni. Ahora, eso sí, agarraros el bolsillo. Si vais con pareja o emparejados (que ya hemos dicho que es muy aconsejable), yo os aconsejo el hotel Duomo Palace. Un 4 estrellas coqueto e intimista. Bien situado, muy cerca de San Marcos, desde las habitaciones mas altas se ven los tejados y azoteas hasta San Marcos. Sublime. Falla el desayuno, pero no se puede tener todo. Para comer, y aparte de la pasta que hacen en la piazza San Marcos y el hotel Cirpriani, hay que ir hasta Burano para comer en el gato nero (negro). No es barato (como casi nada en Venecia), pero es imprescindible.