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Pepi, Luci, Boom y otros apellidos del montón

La globalización de la estirpe

Ya no sé qué pensar, lo prometo. Cuando pienso que las estupideces gubernamentales y los desatinos fastuosos no pueden ser mayores, va nuestro querido Gobierno y nos sorprende con una nueva labor de despistaje social. Pero no sé quien juega mejor este juego si Houdini Zapatero o Houdini Estéban (o Telecinco, si lo preferís).

Me refiero, claro, al nuevo embrollo de los apellidos: que si cada uno se pone el que quiere, que si por orden alfabético, que si la pareja no se pone de acuerdo lo decida un juez...Iba escuchando la radio esta mañana en el coche y se me saltaban las lágrimas (de risa) con la nueva cebolla pelada por el Ejecutivo Zapatero. Yo iría más lejos y permitiría que los ciudadanos cambiaran el nombre de las calles de su barrio, las comunidades autónomas y los ayuntamientos. Y es que como casi todo lo fundamental está transferido, tampoco se notaría mucho. Incluso nos vendría bien. Por ejemplo, yo votaría en Madrid por cambiar el nombre del río Manzanares por el del Támesis, el Rhin o incluso el Danubio o el Nilo, para darle más empaque. Incluso yo me pondría de nombre Cristiano y de apellidos Ronaldo-Pelé, como si mis padres fueran una pareja de futbolistas homosexuales, por entrar en la modernidad más que nada.

Pero, ¿es que esta gente no puede parir cosas más sensatas o, dicho de otro modo, por qué pierden el tiempo en cosas que a nadie interesa? Dicen que el cambio fomenta la igualdad, como si esta necesidad tan poco común en el mundo, se solucionara con cambiar el orden a los apellidos. Si fuera así , yo abogaría por cambiarlos ya mismo, pero, lamentablemente, esto no es más que un nuevo embrollo absurdo y conflictivo. Dice el texto de la nueva ley que si la pareja no está de acuerdo, decidirá un juez. Mentar a la bicha, que dicen en los pueblos; es decir, que al distanciamiento y conflictos que ya produce en la pareja la convivencia y luego el nacimiento de un hijo (al menos en un primer instante) se quiere unir ahora un nuevo motivo de conflicto como es el que los padres no estén de acuerdo con el orden de los apellidos.

Cierto es que en otros países funcionan de manera errática, pero eso no quiere decir que tengamos que imitarles. El sistema español es sencillo y claro y, al final, lo que importa es que la gente pueda conservar sus raices familiares, porque no creo yo que llamarse de tal o cuál manera tenga otro sentido. ¿Queremos igualdad de verdad? Bien, pues entonces empecemos porque haya guarderías infantiles públicas donde las parejas puedan dejar a los niños mientras trabajan (a lo mejor no las promocionan porque si seguimos así dentro de no mucho no trabajará ni el tato), por educar al empresario para que no intimide a las embarazadas o recién paridas con su hora de lactancia; por permitir a madres (o padres, aquí tb está la igualdad) un permiso de maternidad-paternidad más amplio o porque los jueces, si hay divorcio, no le den la guardia y custodia siempre a las madres...Pero no sigo por aquí porque me pongo serio y además necesitaria cien blogs.

Más en broma, si veo necesario este cambio cuando los apellidos y nombres puedan crear un trastorno de ansiedad a quien lo sufre. Yo conocí a un tipo que se llamaba Luis Preciso Precioso, y el tío no hacía honor a ninguno de sus dos apellidos. Otro que se llamaba Rodrigo Salido Almazán, y cambió el orden por el de Rodrigo Almazán (lo de Salido ni lo mencionaba por razones obvias). También tuve trato con un tal Anselmo Becquer (que hoy se hubiera actualizado como Anselmo Vargas Llosa) y también recuerdo aquéllos árbitros adalides del erotismo patrio llamados Acebal Pezón y Condón Uriz. Es lo que tienen los apellidos ....y los padres que son capaces de llamarte Jenifer López, aunque te parezcas más a Quincho Barrilete.

Pero, al principio mencioné lo del escapismo y Belén Estéban porque hemos asistido a uno de los episodios más frikis que jamás haya visto (que buenos profesionales de marketing rodean a esta mujer), aunque no será el último. Y es que ayer hicieron un programa que, a imitación de tengo una pregunta para usted, se tituló 'Belén responde'. En él, y entre el público, los manipuladores guionistas habían colado a gente de todo pelaje con preguntas preparadas para poner en un brete a la llamada Princesa del Pueblo. En alguno de los resumenes que he visto, una señorita deslenguada le preguntaba por sus juguetes (sexuales) y fantasia sexual favoritos ('Con los juguetitos mio y de mi marido nos apañamos, contestó la Princesa') y luego, otra señora, peruana creo, hizo que saliera a flote la incultura de la Estéban al preguntarle si se sabía la tabla del 9, y no se la sabía, como era de esperar.

Pero ambas situaciones, como viene siendo habitual, no han sido casuales. Porque lo mismo que conozco a una persona que dice que Rubalcaba es un mutante o algo así (lo cree en serio), el otro día dos espías del CNI me chivatearon que lo de los apellidos y lo de la Estéban no son más dos maniobras para amortiguar en España los ecos de la noticia de que Obama había sido masacrado en las legislativas estadounidenses. Me dijeron que fue el propio Obama quien llamó a Zapatero que, por suerte, aún no se había cambiado de apellidos y se puso al teléfono (imaginemos que se hubiera cambiado el apellido por José Luis Gorila, por lo de zapatos Gorila, y el presidente americano no hubiera dado con él). Claro que después de la debacle electoral, me he enterado también de que Obama quiere nacionalizarse español para poder cambiar su apellido por el de Bush. Es lo que tiene la globalización.