Gastronomía y Viajes

Un paisaje, un restaurante, una ciudad, un menú, un rincón inexplorado... contados desde la curiosidad de quien quiere atrapar la vida porque el mejor momento siempre está por llegar. Sin trampas, sin publicidad 'cautiva' y con la promesa de recomendar solo lo que merece ser vivido y recordado.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Las ventajas de la Huelga

De cómo los piquetes 'informativos' salvan vidas

Hace unos días imaginé que era 29 de septiembre, día de la famosa huelga general, y me hallaba dentro de un autobús de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid. En esta especie de flashforward (visión del futuro), también pude comprobar cómo los piquetes informativos, delante del vehículo y armados con palos, informaban al conductor de que si se movía de la parada le cosían el lomo a varazos, como si fuera el ‘correbous’, toro embolao, que han aprobado los partidos antitaurinos catalanes. Vaya ironía.

Sin embargo, como el transporte urbano de Madrid ya dispone de conexión a Internet gratuita para sus pasajeros, me había llevado mis Notebook, Ipad, Iphone y Blackberry e intenté navegar. Estaba en un vehículo de la línea 27 de la EMT, famosa por recorrer el centro de la ciudad de norte a sur y por sus famosos cacos, ‘manos libres’ o Bluetooh, por emplear un término 2.0.

Estábamos tan juntos (los pasajeros) que en un resquicio que dejó el armario ropero que estaba a mi lado, intenté abrir la tapa del Notebook para mandar un email a mi prima, con el objetivo de que llamara a la Policía y vinieran a salvarnos del momento piquete. No pude ni abrir la tapa. El Ipad no se conectaba a Internet, el Iphone tenía menos cobertura que un bombón marca blanca, y la Blackberry con sus rarezas, tampoco iba. Así que me sentí engañado, de nuevo, por don Gallardón.

Los cristales del bus estaban cada vez más empañados y el sudor real de los pasajeros –ese no era virtual– amenazaba con asfixiarnos. Casi sin aire, se empezaron a oir gritos contra los manifestantes que, a su vez, nos insultaban. Noté que alguien metía la mano en mi mochila y se abría paso a empujones. Me habían robado el Iphone y el caco intentaba llegar a una puerta. Mala suerte. No le dio tiempo a salir. Le cogí del brazo, recuperé el teléfono y en ese momento se oyó una detonación. Cayó uno de los cristales de emergencia. Los piquetes habían pasado a la acción. Entró aire, nos salvaron la vida y libraron al caco de una buena. ¿Quién se atreve ahora a decir NO a la huelga?