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TALLÍNN (Estonia)



Tallínn, la dama medieval



En 2011 será capital cultural europea y en enero próximo adoptará el euro como moneda oficial. Es el momento de visitar una de las ciudades medievales mejor conservadas de Europa.


El año próximo será crucial para Tallinn, ya que la capital de Estonia se convertirá en la capital de la cultura europea. Además, a partir del 1 de enero de 2011 adoptará el euro como moneda oficial, por lo que este puerto del Báltico se convertirá en miembro de pleno derecho de la UE.



Situada en el golfo de Finlandia y a escasos 80 km. de Helsinki –de la que fue rival comercial–, la ciudad es como un cuento de hadas. Con sus murallas y sus torretas medievales da la impresión de ser un escenario de cartón piedra, tan espectacular que da la impresión de ser una ciudad artificial. Y en parte es así porque durante la Segunda Guerra Mundial fue severamente bombardeada por los alemanes y hubo de ser en parte reconstruida.



Aunque la Tallinn moderna es también bonita y cuenta con playas y lagos realmente bellos, lo que más destaca es la llamada ciudad vieja o ciudad medieval. Allí se agolpan uno tras otros edificios e iglesias que reflejan el carácter de esta tierra, antiguo territorio ruso y ahora república independiente.



Pero a pesar de estar muy remozada y ser guarida de turistas y cruceristas –recibe una media de 2,5 millones de visitantes cada año y los precios de las tiendas están acordes con este hecho–, conserva una catedral del siglo XIII y las ruinas de una ciudadela de los siglos XIII a XVI.



En la oficina de información regalan unos planos buenísimos, así que no os voy a cansar con los nombres estonios de las calles, pero si os comento que uno de los lugares emblemáticos que no debeis perderos es la plaza y el edificio del Ayuntamiento (Raekoja Plats). En verano se puede subir a la torre, así que no hay que perderse las vistas que se otean desde allí. En ella se montan conciertos y espectáculos en verano y el precioso mercadillo de Navidad, en invierno.



Colina de Toompea
Antes o después de visitar esta plaza–hay una calle que conduce directamente a ella– hay que llegar hasta lo alto de la ciudad, a la colina de Toompea, para admirar la catedral ortodoxa de Alexander Nevski construída en el año 1900, cuando Estonia formaba parte del imperio zarista ruso. Está dedicada al príncipe de Novgorod.




Justo al lado está el Parlamento de Estonia: un edificio de color rosa que comparte fachada con la torre Tall Herman. Saliendo a la derecha de la catedral se desciende de nuevo hacia la plaza del ayuntamiento de la catedral, pero girando a la izquierda se llega hasta otro de los lugares fascinantes como es la catedral de Santa María la Virgen, la iglesia luterana más importante de Estonia, y una de las 3 iglesias medievales que aún siguen en activo. Se cree que fue construída en el año 1219.



Siguiendo con las iglesias hay que mencionar la de Holy Ghost, el único edificio del siglo XIV que conserva su forma original. Construída en 1360, su campanario del año 1433 era el más antiguo de Estonia, hasta que en Mayo de 2002 sufrió un incendio. Por su parte la iglesia de San Olav, fue la iglesia más alta de la Europa medieval (1267). Su altura era de 159 metros, siendo la más alta del mundo, hasta que también se quemó y la reconstruyeron con su altura actual, 123 metros. Para completar la visita te aconsejo descender por la calle de la pierna corta hasta el ayuntamiento y de allí al pasaje de Catalina, hasta salir de la ciudad.

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LO QUE LAS GUIAS NO DICEN:
Hay dos miradores espectaculares y ambos están en la colina de Toompea. El de la derecha que mira al interior es decepcionante, si antes has visto el de la izquierda que mira al puerto. Se le haces mil fotos seguidas estará justificado (en la parte superior hay una de ellas). Tampoco olvides pasarse por la fábrica de chocolates más conocida y antigua de Estonia: Kalev. La tienda está cerca de la plaza del Ayuntamiento y, por el momento, no se puede pagar en euros. Así que echa un vistazo, calcula lo que te vas a gastar, cambia dinero y vuelve. No te arrepentirás.


PARA NO PERDERSE:
Las torre defensiva de Kiek in de Kok –en su interior alberga un museo de varias plantas– y la de Margarita la Gorda, llamada así debido a su gran diámetro y que alberga al museo marítimo de Estonia. También es un delito no llegar hasta la puerta de Viru, que marcaba la entrada a la ciudad vieja. Son dos torres que todavía se conservan y que fueron parte de una gran entrada a la ciudad construída en el siglo XIV. Y si le quedan tiempo y ganas, el Rocca al Mare, un museo al aire libre.