Nuestras RRSS

siguenos en Twitter sígueme en Instagram Canal de youtube siguenos en facebook siguenos en Google+

Translate

Bergen


Bergen, la puerta de Noruega



Probablemente es el lugar de Europa donde más llueve, pero también el primero del que desaparecen las nubes. Es un paraíso a las puertas de los fiordos.



Impresionante. No cabe otro calificativo para hablar de Bergen, la ciudad más al oeste de
Noruega que, precisamente por su ubicación geografica,es el primer obstáculo para las borrascas atlánticas. ¿Resultado? Que casi siempre llueve.Pero esto, que podría parecer un problema, no lo es, porque las nubes pasan por su cielo a la velocidad del rayo y tan rápido llueve como sale un sol espléndido; y entonces sí que se arma la marimorena visual, porque las casas de madera y de colores del puerto se convierten en un espectáculo al aire libre.

Precisamente, estas casas de madera, que se están hundiendo en el lodo del puerto de Vagen (de hecho muchas están torcidas), forman parte del Bergen medieval fundado en el sigloXII.
Inicialmente fue el refugio de comerciantes alemanes que recalaron en el puerto noruego e hicieron allí su propio barrio. Sus casas hoy son museos, pero se puede apreciar cómo era la vida allí.

En el centro del puerto se encuentra el famoso mercado del pescado, que es todo menos barato. Allí, además, se venden chubasqueros, jerseys y distintos recuerdos noruegos. Aunque hay gente que no lo hace, les recomendamos que se acercen hasta Overgaten, detrás del muelle de Bryggen, para subir en el funicular que lleva hasta la cima del monte Floyen.

Desde allí hay unas fantásticas vistas de la ciudad y un maravilloso trol junto al que se fotografía casi todo el mundo. Los hay malos y buenos y simbolizan los gnomos típicos de este país. De hecho, forman parte de la mayoría de los cuentos populares de Noruega. Pero Bergen también es la puerta de los Fiordos, unas hendiduras rocosas antes ocupadas por los glaciares que fueron erosionando las rocas a razón de medio metro de profundidad cada mil años, lo que da una idea aproximada de la edad de estos macizos montañosos.

Uno de los más cercanos a Bergen es el de Oster (Osterfjord), pero el más conocido y largo es el Songefjord (fiordo de los sueños) que mide más 204 km de largo. ¿El más bonito? tal vez Geiranger.Tanto que laUnesco lo declaró patrimonio de la humanidad. Aunque parezca mentira, Noruega era uno de los países más pobres, pero desde que encontraron petróleo en el Mar del Norte, ha pasado a ser de los más ricos. Esto no ha hecho que sus carreteras mejoren –son de dos direcciones y los noruegos conducen con parsimonia desesperante–, ni que los túneles, algunos de 25 km, no sean un dechado de seguridad, pero la cosa es así. A los españoles nos cambiarían petróleo por sol y envidian nuestras casas de hormigón.

Y es que en Noruega el signo de ostentación es el yate, no el coche; la casa más cara no se mide por su superficie, sino por la cantidad de sol que recibe, y el país tiene una de las tasas de suicidio más altas y los hijos se van muy pronto de casa. La comida tampoco es que sea muy variada pero, eso sí, es un lugar precioso para pasar allí una temporada si uno es amante de la naturaleza. Porque es eso: naturaleza en su estado más puro.

Visitas
No es fácil trazar un itinerario de visitas pero, por resumir, diríamos que hay que navegar por los fiordos citados. También se puede llegar hasta Myrdal para tomar el tren de Flam (Flámsbana),
una obra de ingeniería que atraviesa 20 túneles a lo largo de 20km.Ya adelantamos que no es la maravilla del mundo, pero el paisaje que se ve por las ventanillas es maravilloso... si no hay mucha gente tapándolas. El tren para frente a la cascada de Kárdal, aunque la magia se rompe cuando de las piedras salen dos odaliscas a bailar una especie de Paquito chocolatero, pero en versión nórdica.

Obligado es visitar el valle de Voss –famoso por sus aguas artesianas– y el glaciar de Jostedal.No dejes de visitar tampoco alguna de sus iglesias medievales de madera como las Urnes, Borgund o Lom.

MAS PISTAS

LO QUE LAS GUÍAS NO DICEN:
Para las excursiones, lleva algo de abrigo, y siempre para salir de noche porque refresca y bastante. En Bergen hay que ir ‘estilo cebolla’, llevar muchas capas de ropa para ir quitándoselas de acuerdo con el tiempo. Y paraguas, por supuesto

PARA NO PERDERSE:
La subida al glaciar de Jostedal. Es una hora cuesta arriba, pero el paseo se disfruta porque está lleno de cascadas. Puede que te digan que no te subas al hielo o que no lo toques.No hagas caso, con cuidado para no resbalar, abrázate a él, por si no lo ves más. Por cierto, los glaciares son
de color azul. Ir al pueblo –fiordo– de Geiranger. Atardeceres y amaneceres inigualables. Sólo hay un bar en el pueblo para tomar cerveza caliente. Si te lo pierdes, estás loco de atar.

COMER,DORMIR:
Los noruegos son muy ordenados y respetuosos con el medio ambiente. Van en bicicleta (aunque haga frío) a trabajar y sus ciudades son muy seguras, pero la variedad de su alimentación
es dudosa.Vamos, que la comida se basa en sopa de salmón, más salmón, arenques y ensaladas
tipo alemana y poco más. Los alojamientos hoteleros tampoco son una maravilla, y aunque son correctos carecen de lujo alguno. Procura portarte bien porque si cruzas una calle por donde no debes te abroncarán.