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El Cairo






















El Cairo y la fascinación por el caos




Es un caos; un bellisimo caos. Así es el Cairo, la capital de Egipto. Dicen que es la ciudad más occidental de los países árabes, pero lo cierto es que las mujeres tienen muy pocos derechos y que la mayoría lleva velo o va vestida de negro integral. Es así, como las lentejas: o las comes, o las dejas.


Por Juan Manuel Barberá

El ruido puede llegar a ser ensordecedor, el calor, el bullicio y millones de personas y coches en un tremendo atasco: así es el día a dia de una de las ciudades más importantes y turísticas de Africa. No en vano, aparte del turismo, la presa de Asuán y, sobre todo, el canal de Suez les reportan pingües beneficios que nadie (ningún habitante pobre; es decir, la mayoría) saben donde van. Y los turistas tampoco. Porque sus monumentos más emblemáticos como las pirámides de la meseta de Giza (Keops, Kefren y Micerinos), se caen a trozos. Por ejemplo Keops, la más alta, mide 138 metros cuando medía 146, Sakara está llena de andamios y hay zonas -como los canales del Nilo que van hasta Menfis- que están cubiertos de desperdicios y porquería.

Y dicho esto, hay que disfrutar porque el Cairo es más que una ciudad. Es un lujo de detalles ancentrales cercanos a la astronomía y a la magia. En total cuenta con diez mil cúpulas y aunque su pasado es egipcio, la mayoría de sus 21 millones de habitantes son musulmanes y pasan los días haciendo méritos para ganarse un puesto de privilegio al lado de Alá. Tal vez esa sea la única similitud que tienen con sus ancestros, puesto que también los faraones construían sus pirámides en vida para despejarsu camino hacia la eternidad.

Alguna de estas construcciones funerarias, como la de Keops, la más grande de Giza, necesitó 2.300.000 bloques de granito de entre 2,5 y 15 toneladas de peso cada una y 30 años para su construcción. Así que teniendo en cuenta que la vida media en la época rara vez superaba los 50 años, mandaban construirla casi desde la pubertad.

La excepción fue Tutankamon, famoso no por sus méritos personales, sino porque su tumba fue la única que se libró del saqueo de los ladrones –muchas veces los propios sacerdotes–. Este faraón falleció con sólo 18 años, según dicen por una infección en una rodilla probablemente al caer de una calesa, aunque otras versiones mantienen que le mató la malaria).

Sea como fuere, como murió joven su tumba no estaba preparada y tuvieron que guardar su cuerpo embalsamado en la que tenía adjudicada su primer ministro. Pero lo que más impresiona, aparte de todos los objetos encontrados en su cámara secreta expuesta en el vetusto museo Egipcio de la ciudad, es la máscara de oro macizo que pesa 15 kg. y uno de los tres sarcófagos también de oro macizo y de115 kg. de peso.

Aparte de Giza, con las pirámides de Keops, Kefren y Micerinos, otra de las maravillas del mundo lo constituye la esfinge que vigila todo el enclave funerario. Pero lo que se desconoce sobre todos estos monumentos funerarios, es muy superior a lo se sabe. Por ejemplo, se acepta que la piedra empleada para cortar los bloques de granito era la diorita, pero nada se sabe de con qué se cortó la diorita. Así que a partir de ahí, construyan ustedes mismo la historia –incluso en clave astronómica– teniendo en cuenta que todo ocurrió 3.000 años antes de Cristo y que las tres grandes pirámides estaban distribuidas sobre el desierto de manera idéntica a como estaban las tres estrellas del cinturón de la constelación de Orión.

Pero el Cairo son mil mundos en uno. La vida en la calle, bullicio incesante y millones de coches del año de la polka contaminando la atmósfera en unos increibles atascos. De hecho, no se le da color a ningún edificio porque a causa de la contaminación siempre acaban siendo grises.

Allí, el viajero encuentra desde el lujo más despampanante a la pobreza más extrema. La zona central y junto al río, es la zona más moderna y donde están la mayoría de los hoteles.

Trasnochar
Además, la ciudad está llena de mercadillos, sus habitantes trasnochan hasta casi al amanecer y , sin embargo, se levantan a las 5 de la mañana para rezar–según el Corán tienen que rezar cinco veces al día para alcanzar la vida eterna–. Pero, al parecer, nada dice de llevar velo obligatoriamente, aunque la mayoría de las mujeres van tapadas total o parcialmente.Los hombres dicen que ellas visten así porque les gusta y por estar más cerca de Alá y ganar puntos para ir al cielo, pero, en el fondo, refleja una sociedad excesivamente dependiente de la religión y bastante machista. Ellas van tapadas, incluso en la playa o la piscina, y ellos pueden casarse cuantas veces quieran. En occidente es incomprensible, por eso hay que se árabe para entenderlo.

Como ocurre con la piedra roseta que permitió traducir los jeroglíficos, la capital de Egipto es un gran galimatías lleno de contradicciones en un pueblo que acusa al gobierno de amañar elecciones para perpetuarse en el poder. Un caos fascinante, al que le hace falta una manita de pintura para que su belleza no se marchite tal vez para siempre.


MAS PISTAS

LO QUE LAS GUIAS NO DICEN:
El Cairo es una ciudad muy segura, aunque por el gentío y el caos no lo parezca. Cruzar una calle es una aventura, así que lo mejor es hacerlo cuando lo haga un egipcio.

PARA NO PERDERSE:
Las pirámides de Giza y Sakara, Menfis y la mezquita de Alabastro. Y para los que les gusta regatear, el mercadillo de Kal el Khalili. Si quieren un consejo, no paguen más del 30 por ciento del precio inicial.

COMER Y DORMIR:
Riquísimas las habas con verduras y empanadillas (falafel), la ternera con huevo (shakshoke) y el pollo tandori. El mejor sitio para disfrutarlas es el restaurante Felfela. Si quieren buenas vistas y algo más de lujo, la elección debe ser la Torre de el Cairo o el Al Azhar Park. Otra opción graciosa es cenar en uno de los barcos que navegan por el Nilo (Nilo Maxims es el mejor). Y en cuanto a los hoteles hay muchos y buenos, pero el Sofitel Le Gerizah es un lujo. Ubicado junto al río, en el corazón de la ciudad, es un elegante hotel francés contemporáneo con un toque oriental.