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Y Johnny Zapatero cogió su fusil

Por Juan Manuel Barberá

Inmolación o representación dramática? Mi incrédulo cerebro aún no ha emitido un juicio sobre la última aparición del presidente del Gobierno explicando el próximo ajuste económico para reducir el déficit público.

Ésta ha sido una semana movidita en la que, curiosamente, la estabilidad de España se ha convertido en baluarte vital para salvar el euro (con llamada de Obama incluida).
Tal vez por eso, la actitud de nuestro presidente, con cara circunspecta, me haya recordado a las películas de Tarzán, cuando los indígenas se inmolaban en las piras del poblado africano de turno.

Se inmoló (él o Salgado, que tanto da) en la reunión del Ecofin, luego ante Bruselas, después ante los mercados –a los que había considerado mercadillos– y, finalmente, (y ahí es donde tengo dudas) frente a la oposición, los ciudadanos y, claro, los sindicatos.

Y es que con vara o sin ella, que diría José Mota en su programa de humor, parece que el presidente por fin ha visto la luz. Lo que pasa es que ahora va a soliviantar a los funcionarios: esa masa laboral que pasa de los tres millones, y que ya ha acordado echarse a las calles el
2 de junio.

Mi impresión es que todo esto ya está hablado con los interlocutores sociales, y que a Zapatero lo que le preocupa es que se le haga una huelga general. Los pensionistas y los bebés, por lo del cheque, no creo que se atrevan, y el colectivo funcionarial tiene nulo tirón popular, por no decir que su seguridad laboral e ineficacia levantan ampollas entre la mayor parte de la población.

Otra duda que me asalta es a qué funcionarios le va a rebajar el 5 por ciento del sueldo, si la mayoría de las competencias de la función pública están transferidas a las autonomías, y por qué, por poner sólo unos ejemplos, no se empieza a ahorrar eliminando los organismos duplicados y hasta triplicados que existen en las administraciones públicas u obligando a las autonomías con delirios de grandeza que han puesto embajadas en otros países, que traigan a sus cónsules honorarios y dejen de gastarse el dinero público en chorradas. Tal vez con esto último no se ahorre mucho, pero es un gesto de solidaridad necesario.

Así que, aunque las medidas de Zapatero se hayan marcado sobre la hora o con un gol de rebote, lo importante es triunfar en la Europa League y dejar de ser los pupas del continente antes de 2012.