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Praga


Primavera en Praga,
una de las ciudades más bonitas del mundo


No sé que tiene que a casi todo el mundo le gusta. Si no la conoces te estás perdiendo algo grande. ¿Lo más? Hay competencia.... pero, inclusoVenecia puede esperar.

¿Sabe tu madre que estuviste allí.....y no la llevaste? Bien, eso quiere decir que tiene buen gusto, pero ya le puedes decir a tu padre que la lleve, pero, eso sí, no les dejes que vayan en un autocar de esos que acarrean borregos-viajeros que se bajan del coche pisan el suelo sacrosanto de Chequia y dicen que han estado en el país centroeuropeo. Praga se puede ver en cinco días, pero para conocerla hay que quedarse más tiempo o repetir visita, que tampoco está nada mal.

Aparte de a tu madre, seguro que a tu novia también le encanta y, si no tienes novia, no te preocupes, si viajas allí con una chica que te guste y se te escapa viva es que no tienes charm (encanto, para los amigos).

También y aparte de a tu padre, puedes llevarte allí a tu novio o pareja, y si no le gusta, pues déjalo correr porque carece de sensibilidad.

Praga es de película. Un cuento de hadas. Allí se rodaron algunos planos de la película Misión Imposible, pero lo que es una misión difícil es estar allí y no enamorarse para siempre. Pero, hacedme caso, pasear y pasear por sus calles sin rumbo, sin intenciones...ella sola te atrapa.

Los praguenses no son muy simpáticos y, aunque viven de los turistas, parece como si éstos les molestaran. Para quienes no quieran pensar mucho, os propongo subir hasta el castillo -zona de Hradkany- en bus o en metro y después de visitarlo (está en la parte alta de la ciudad) ir descendiendo poco a poco hasta el centro de la ciudad.

Antes de iniciar el descenso hay que visitar, en el mismo castillo, el Callejón del Oro y la casa de fachada azul donde vivió Franz Kafka autor, entre otros de el Proceso y la Metamorfósis en la que creó a su famoso personaje Gregorio Samsa. Kafka fue uno de los autores afines a las vanguardias de principios de siglo y es toda una institución en la capital checa.

Tras ver el castillo, recomiendo bajar por las escaleras hasta llegar a una plaza previa al puente del emperador Carlos. Karlova Most (Most es puente en checo) es una de las decenas de puentes que cruzan el rio Moldava o Vltava por diversos lugares. Hay tantos que podría hacerse un reportaje fotográfico sólo de ellos. Allí, en esa plazuela que os comento y donde paran varios tranvías se encuentra uno de mis restaurantes preferidos. Se llama U Schnellu y queda cerca de una de las cervecerías más antiguas de la ciudad. (c/ Tomasska 2). Allí se pueden degustar a buen precio algunos de los platos típicos -ya os digo que la gastronomía no es muy variada- como el goulash, pero sobre todo el ceska naradni -guiso a base de cerdo o buey- y el kneddliki.

Siguiendo hacia el centro de la Ciudad de las Cien Torres o Dorada, como también se la llama, hay que llegar hasta el citado puente de Carlos para admirar sus vendedores callejeros, sus músicos aparte de sus 30 estatuas. Mide 500 metros y comunica con Stare Mesto -la ciudad vieja- a través de la calle Karlova, !qué casualidad! ¿eh?. Esta estrecha calle que nos llevará serpenteando hasta la impresionante plaza del Ayuntamiento y, un poco a la derecha, hasta el famoso reloj astronómico que data de 1490 cuando el maestro Hanus lo diseñó. Dice la leyenda que luego lo cegaron para que no pudiera construir otro. El reloj, precioso, tiene tres partes diferenciadas. En la superior salen a bailar cada cierto tiempo unas figuras (en la oficina de info te dirán cuando y en la propia calle hay carteles que lo indican). La que está al lado es la iglesia de Tyn, pero lo más gracioso son las figuras animadas del tramo superior del reloj con las imágenes de el Turco, la Avaricia, La Vanidad y la Muerte.

Saliendo del centro

Pero aquí no se acaba todo. La ciudad moderna, o Nove Mesto, está presidida por la plaza de Wenceslao, que no vale mucho, pero hay que verla con la imponente biblioteca nacional al fondo. Aunque Praga es bastante seguro, hay que tener cuidado en esta plaza y en la del Ayuntamiento con los cacos.

Otras visitas de interés son el barrio judio, zona de Josefov, con sus sinagogas y cementerios y, sobre todo la iglesia de Loreto, la Opera y el Monte Petrin. Aquí no va casi nadie, pero aparte de las vistas espectaculares de Praga se sube en un funicular que invita a colarse sin pagar. No lo hagais. La poli secreta de Praga parecen matones de discoteca y, si te pillan te pondrán una multa de narices que tendrás que pagarles en metálico so pena de cosas peores...y tienen pinta de hacerla, además de quedarse con el dinero como cohima. En el monte, hay una torre de 60 metros similar a la de Eiffel y un curioso laberinto de espejos. Debajo del puente de Carlos está la Isla Kampa y su Molino, en el centro de Mala Strana el jardin barroco de Vutba.

Esto solo son algunas indicaciones porque en los aledaños del Ayuntamiento y en la ribera del rio hay monumentos y casas preciosistas para dar y toma, ¡Ah¡, se me olvidaba, no olvideis llegar hasta la torre de la Pólvora y las casas-tartas que lo escoltan. Es precioso.

Y no se puede terminar, sin referirnos siquiera al producto nacional checo: la cerveza. Aparte de ser la mejor del mundo -allí se inventó el sistema Pilsen y los campos están llenos de un lúpulo gigantesco-, tiene en la Urquell, Budweiser y Gambrinus sus marcas mas conocidas, pero muchas cervecerías fabrican la suya propia.

Más Pistas
LO QUE LAS GUIAS NO DICEN
Todo lo que está cerca de la plaza del Ayuntamiento es carísimo y timan a los turistas. Cuidado con los taxis. Hay que pactar el precio porque si no corremos el riesgo de que nos den un buen palo. El metro es un buen modo de viajar, pero hay pocas líneas que no llegan a todos lados.Para ahorrar en transporte mejor comprar una tarjeta de 3 días y las entradas de los espectáculo, mejor on line, si se puede, claro.

PARA NO PERDERSE
Aparte de los monumentos citados, la cervecería U Fleku y U Kalicha. la primera es inmensa y la más vieja de Praga. Es medieval, tiene mesas de madera colectivas y uno puede hacer amistad alredor de una buena jarra de Pivo (cerveza) negra de medio litro.Parece que no pega, pero, ¡cuidado¡ que se sube a la cabeza. Eso sí es riquísima y el lugar encantador. En verano hay orquesta. U Kalicha, más pequeña, pero coqueta se excribió la historia dl famoso soldado Sweig. Otra cosa que, por turística que sea, no hay que perderse es asistir a una función del famoso teatro negro. En Ta Fantastika, en Karlova 8, está uno de los más famosos.

COMER Y DORMIR
Aparte del hotel Intercontinental,que el hotel esté cerca del centro, si no es un suplicio como los Towers.....Comer en cerverías.