Síguenos en RRSS

siguenos en Twitter sígueme en Instagram Canal de youtube siguenos en facebook siguenos en Google+

Translate

Ruta de los Molinos en la Mancha

Historias de higalgos castellanos




Al contrario de lo que dice el comienzo del Quijote, Campo de Criptana es un lugar de la Mancha de cuyo nombre hay que acordarse, porque allí , en el pueblo donde nació Sara Montiel, se encuentra una de las mejores cosechas de molinos de viento, que vale la pena completar con una visita a Consuegra, en la provincia de Toledo.
(Pie de foto: atardecer en Consuegra)


Si decimos Campo de Criptana, a más de uno le sonará el nombre, pero tendrá dificultades para situarlo en el mapa. En cambio, si decimos Sara Montiel –que no era de Montiel sino de allí mismo- sabremos que está en algún lugar de la Mancha. Esa 'Mancha' que recorre gran parte de la provincia de Ciudad Real y parte de la de Toledo, y que sirvió de inspiración a Miguel de Cervantes para escribir una de las obras más bellas jamás escritas: Don Quijote de la Mancha.

Tierras manchegas, a poco menos de dos horas en coche desde Madrid, que están salpicadas por los molinos de viento. Artefactos del siglo XVI supervivientes a numerosas contiendas y efemérides y que, en el caso de Campo de Criptana, tres son Patrimonio Nacional: Burleta, Infanto y Sardinero y los otros siete Inca, Gracilazo, Cariari, Quimera, Pilón, Lagarto, Poyatos y Culebro son museos.

Son tan impresionantes y estás tan bien cuidados –se nota que el pueblo vive en parte del turismo que llega para contemplarlos- que al llegar hasta ellos, uno es capaz de convertirse en hidalgo y/o caballero andante a poco que estire la imaginación. Blancos impolutos y con sus aspas de madera, son cilíndricos, de mampostería desigual, con cubierta cónica de tablas, bastante peraltada.
Da acceso a su interior una pequeña puerta adintelada y, en lo alto, presentan ventanillas o troneras. De la cubierta les sale un grueso tronco, que es el eje, al que se traban las cuatro aspas, formadas por dos maderos largos, que forman una cruz. Éstos, con otras cuatro varas paralelas cada uno (dos a cada lado) y dieciocho travesaños, constituyen un armazón, al que se sujetaban las velas, que se recogían cuando el molino no trabajaba, y que ahora no están puestas.

Por la zona de Campo de Criptana han pasado gentes de todas las culturas... la de las motillas, turdetanos, oretanos, carpetanos y olcades, cartagineses, romanos, visigodos, beréberes, almorávides, almohades... durante la reconquista en los siglos XI y XII fue tierra fronteriza hasta que en 1212 tras la batalla de las Navas de Tolosa las posiciones cristianas se consolidaron definitivamente.

Remate en ConsuegraUna buena idea con parada intermedia para comer en Alcázar de San Juan, es desplazarnos hasta Consuegra, ya en la provincia de Toledo pero a escasos 40 minutos en coche de Campo de Criptana. Un total de once molinos marcan la silueta y el paisaje de Consuegra, destacando entre ellos, el denominado Sancho, que se encuentra en perfecto estado y donde se celebra la tradicional Molienda de la Paz.

Al fondo, o al principio, según se mire, el Castillo, aún en plena restauración, pero visitable, y eL acueducto de las Guadalerzas. Tomada por los castellanos, Alfonso VII donó el castillo a su fiel vasallo Rodrigo Rodriguez, en el año 1150.
Aunque de origen romano, la actual fortaleza data del siglo XIII y, sobre ella, se levanta la ermita dedicada a Santa María La Blanca, construida en 1229. Si tenemos suerte, dentro de algunos molinos ponen mercadillos artesanales los fines de semana. ¡Ah¡ y no se olviden la compra de su tradicional azafrán.

Más pistas
LO QUE LAS GUIAS NO DICEN. Recomendamos ir primero a Campo de Criptana y luego a Consuegra, tal vez con una parada intermedia en Alcázar de San Juan para comer. En Campo de Criptana, en uno de los molinos que sirve de caseta para información turística, venden un pack de entradas conjunta para visitar molino, antigua casa de labradores manchegos y el museo del alambre. Merece la pena comprarla porque es más barata y nos da una idea de cómo era todo allá por el siglo XVI. Otra recomendación a tener en cuenta, es dejar Consuegra para el final, y así poder observar sus bellos atardeceres tras la hilera de molinos que escolta al castillo. Eso sí, conviene ir antes de las 5, si se quiere visitar el castillo, de lo contrario lo encontraremos cerrado o a punto de hacerlo. En primer molino subiendo la cuesta hacia la loma donde están asentados, nos darán la información que necesitemos.
PARA NO PERDERSE. Mejor ahora, con la fresquita, que en julio o agosto con 40 grados a la sombra. Aparte de los molinos, campo de criptana se puede visitar el museo del alambre único en el mundo con piezas impresionantes y maquetas imposibles. En Consuegra, también se puede visitar el Castillo. No hay que dejar de probar las famosas migas manchegas.

Qué veremos. Molinos de viento y casas con sus característicos zócales de color añil, para evitar mosquitos y otros insectos en verano donde el calor puede llegar a ser extremo.