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Asturias


Asturias, tentación verde



¿Quién se resiste a la tentación de una escapada a Asturias? Para quien caiga en ella o quiera repetir por unos días, fuera de la temporada veraniega, las posibilidades en el Principado son muchas ya que hay pocos territorios con un patrimonio natural de tanta belleza y diversidad. (Pie de foto: Cudillero)



Oriente u occidente, costa o montaña eran las alternativas tradicionales, pero la mejora de las comunicaciones –sobre todo cuando terminen las obras de la autovía del Cantábrico- permite alcanzar y disfrutar de cualquier destino en una jornada. La Asturias oriental es tal vez la más conocida, pero hay dos visitas inexcusables: la primera, a la comarca de la sidra, entre Ribadesella y Villaviciosa, donde además de la gastronomía podemos admirar algunas de las joyas del prerrománico como San Salvador de Priesca, Santiago de Gobiendes o San Salvador de Valdediós.

La otra ruta es la clásica subida a uno de los enclaves más impresionantes de los Picos de Europa. Hay que llegar a Cangas de Onís y, desde allí, pasando por el santuario de Covadonga, ascender los 12 kilómetros de la sinuosa carretera que nos lleva a los lagos de Enol y La Ercina. Es un paraje excepcional muy concurrido en verano, pero el resto del año, si el tiempo lo permite, se respira paz en este grandioso escenario de montaña caliza.

Si la opción es el occidente asturiano, una parada casi obligada es Cudillero. Asentada en un abrigo natural de la costa y protegida de la furia de las olas por un enorme malecón que abraza al puertecito original, la población se arracima en torno a él y asciende por las empinadas laderas circundantes. A lo largo de la sinuosa calle principal se pueden encontrar restaurantes con excelente pescado –a destacar el pixín o rape-, las tiendas y alguna pastelería de la que es difícil pasar de largo.

Desde Cudillero se puede acceder fácilmente al Cabo de Peñas y a la zona central del Principado, donde Oviedo y Gijón asientan su fraternal rivalidad. Si se prefiere la naturaleza, hay que tomar la carretera que desde Pravia nos introduce por un agreste paisaje hasta el Parque Natural de Somiedo.

Más al occidente nos encontramos con Luarca, capital del concejo de Valdés, un destino idóneo por la variedad de su oferta. Como ocurre en Cudillero, el emplazamiento de Luarca deja patente su vinculación al mar. Cuenta con dos amplias playas y numerosos restaurantes alrededor del puerto, pero sus calles merecen un recorrido con calma que nos puede llevar a una joya escondida, el Aula del Mar del Cepesma, que guarda entre su amplia colección un par de ejemplares del kraken, o calamar gigante.

Desde Luarca se pueden realizar dos cortas excursiones hacia el interior, hacia el hermosísimo Valle de Paredes o hacia el Valle del río Navia, donde se encuentra el castro celta de Coaña, el mejor conservado de Asturias. La ruta más larga puede tener como destino la comarca de Los Oscos, hasta hace poco un verdadero paraíso perdido en la montaña.

Hasta las catedralesLa carretera que discurre desde Luarca por la rasa costera en dirección a poniente tiene dos paradas muy recomendables, el encantador Puerto de Vega, donde se puede degustar un excelente marisco norteño antes o después de visitar el cuidado museo etnográfico, y Tapia de Casariego, que aún conserva su personalidad pese al desmesurado crecimiento provocado por el turismo.

Un poco más adelante alcanzamos la ría del Eo, dominada por magnífico emplazamiento de Castropol, donde se pueden degustar las ostras cultivadas allí mismo. Una vez llegados hasta aquí, merece la pena cruzar a la orilla gallega para acercarse a la célebre Playa de las Catedrales, en la que, libre de las aglomeraciones veraniegas, se puede dar un relajante paseo entre las enormes rocas clavadas en la arena.






Más pistas

LO QUE LAS GUIAS NO DICEN. Por toda Asturias se conservan numerosas casonas de indianos, que se hicieron construir los emigrantes que hicieron fortuna en América. En el barrio alto de Luarca existen algunos buenos ejemplos, uno de los cuales, el palacete de indianos Villa La Argentina ha sido convertido en un singular hotelito, no lejos del que se encuentra otro alojamiento habilitado en la casa solariega anexa a la Torre de Villademoros, de probable origen romano, ambos a un precio razonable. El la ruta que va de Ribadeo hasta la Playa de las Catedrales, a medio camino está el diminuto puerto de Rinlo. Allí, el restaurante A Cofradía ofrece un inolvidable arroz con marisco.

PARA NO PERDERSE. En la franja central del Principado se concentran algunas de las mejores iglesias prerrománicas que representan un arte exclusivo y son el principal reclamo cultural, junto a restos megalíticos y castros celtas que se encuentran esparcidos un poco por toda la región. Muchos de sus típicos pueblos marineros y otros enclavados los profundos valles interiores como los que aquí se recomiendan merecen la visita dejando a un lado los tópicos turísticos.

COMER. En tapia de Casariego, en el centro del pueblo, hay que buscar un restaurante que tiene un árbol en medio de la sidrería. Ponen los mejores calmares guisados con patatas del mundo. Bestial